Río Cuarto

Denuncia de abuso: los padres de Lucía recelan de las pericias

Consideran que el psicólogo judicial Martín San Millán debió apartarse de la causa porque atiende en forma particular al joven acusado. La abogada de la familia, Rosa Sabena, solicitó que se repitan los estudios.
 
El reinicio de la actividad judicial en los tribunales riocuartenses podría traer nuevos aires en la denuncia por abuso sexual que Lucía Mañez, de 19 años, presentó diez meses atrás.

Así lo esperan los padres de la joven que en la edición de ayer de Puntal relató en detalle el estado en que la encontraron a la salida del boliche bailable Factory, la madrugada del 15 de marzo de 2019: Lucía estaba tirada sobre una verja, con manchas de sangre en su cuerpo, raspaduras en la espalda y sin poder movilizarse por sus propios medios.

Si bien el propio joven denunciado habría reconocido, en un intercambio de mensajes vía Instagram, que tuvo sexo con Mañez, la fiscalía que recibió inicialmente el caso se habría inclinado por la hipótesis del sexo consentido.

Para los padres de Lucía eso es inaceptable y carece de toda lógica. Ellos recelan de las pericias psicológicas que le hicieron a su hija cuyos resultados no abonarían la hipótesis del abuso. Lo que les genera desconfianza es que el responsable de esa área judicial, el licenciado Martín San Millán también es el psicólogo de la persona denunciada penalmente. 

“Mientras le hacían el estudio, San Millán entraba y salía del gabinete, incluso en un momento se quedó un buen rato escuchando lo que mi hija decía”, confió a este diario Carla, la madre de la denunciante.

 César Eduardo Mañez, el padre, lo dejó asentado en el testimonio que el 1 de octubre del año pasado le tomó la fiscalía de Tercer Turno.

Relató que el día que le hicieron la pericia a su hija, él y su esposa esperaban en la puerta de la sala. “Ahí pude ver cómo el licenciado San Millán entraba y salía de la sala de manera constante y varias veces se quedaba a escuchar unos minutos”, señala el escrito al que tuvo acceso este diario. 

César Mañez, radiólogo de profesión, agregó que conoce al psicólogo y una vez que constató en el expediente que San Millán era el psicólogo particular del joven denunciado entendió que la pericia no era objetiva “porque todos son amigos de él”.

La abogada de la familia aclaró que ella confía en los miembros del equipo técnico de tribunales, pero entiende el resquemor de los padres de Lucía, sobre todo -dijo- porque fue el propio San Millán quien le extendió al joven denunciante un certificado médico por un mes, por los inconvenientes que le habría generado la denuncia en su contra. 



¿Marcas defensivas?



Para Sabena, ese certificado impidió que se constataran las heridas defensivas que había en el cuerpo del joven.

Rocío, una chica de 20 años que es amiga de Lucía, comentó que al día siguiente ella vio en un boliche al joven que fue denunciado. Dijo que habló con él, que se levantaba la remera y mostraba los raspones que tenía en el cuerpo y las marcas en el cuello. Cuando ella le preguntó por esas marcas respondió que habían tenido una relación “sado”. Rocío agregó que esa misma noche lo vio alterado. “En un momento tuvo una crisis, empezó a llorar y a tirarse de los cabellos diciendo que él no era un violador”.

“A mí me llamaron a declarar y todo esto que le estoy diciendo lo dije también en esa oportunidad”, comentó Rocío.

La asunción de un nuevo fiscal en la causa generó una luz de esperanza en los padres de Lucía y en la propia joven. “Confiamos en que este señor sea imputado y que responda en la Justicia por lo que hizo”, dijo su madre.

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