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Una segunda denuncia contra Pinamonti llega al Vaticano

La víctima había realizado la presentación en el Obispado en abril. Desde la Diócesis de Río Cuarto definieron que había elementos para derivar el análisis del caso a Roma

En estos días se conoció que el Obispado de Río Cuarto definió enviar a la Santa Sede el caso de una vecina de la región que aseguró haber sido abusada sexualmente por el excura Héctor Pinamonti cuando apenas era una niña. La investigación realizada desde la Diócesis determinó que había elementos firmes para analizar la causa en Roma. Los hechos ocurrieron en la década de los 70, pero en abril de este año -cuando se conoció la primera denuncia- la víctima se animó a hablar e hizo la presentación formal ante la Iglesia. Es la segunda vez que el exreligioso oriundo de Sampacho es investigado por el Dicasterio para la Doctrina de la Fe, en el Vaticano.

“La víctima hoy no reside en la provincia pero sí nació en la región. En el mes de abril se hizo la denuncia en el Obispado. Fue en el mes de julio pasado cuando recibió la notificación por parte de la Diócesis en la que se le informaba que las personas que habían realizado la investigación entendían que había mérito para elevar la causa a Roma y que se siga investigando”, explicó a Puntal la abogada Jacqueline Cattaneo, quien también llevó el caso de M., la primera sobreviviente de abuso que consiguió llevar a Pinamonti a un juicio canónico que lo declaró culpable y lo condenó a dejar de ejercer el ministerio.

La letrada celebró la derivación de la causa de A. (denominada así para resguardar su identidad) al Vaticano y aseguró que significa un avance importante, ya que a la primera víctima le tocó esperar cuatro años para conseguir una sentencia por parte de la Iglesia. “A la primera sobreviviente le demoraron 2 años en enviar la causa a Roma y, una vez allá, tardaron dos años más para establecer la culpabilidad de Pinamonti. Ahí la Santa Sede encontró que era responsable de los hechos por los que se lo denunciaba. El caso volvió a Río Cuarto y a partir de ahí el obispo (Adolfo Uriona) le impuso la sanción. Pero en esta nueva denuncia, en el término de tres meses ya fue enviada”, detalló.

“Esperamos que esta segunda víctima se acumule con la primera para que los plazos de esta causa también sean más rápidos y no demoren dos años”, afirmó Cattaneo.

En este sentido, la abogada señaló que, si bien mediante la denuncia de M. se consiguió que Pinamonti no pudiera seguir impartiendo misa ni ejerciendo como sacerdote, “aún sigue siendo parte de la Iglesia”. “Entendemos que fue una sanción bastante tibia para el caso que se está denunciando, por lo que vamos a ver ahora qué se resuelve en esta segunda causa”, dijo.

Si bien por el momento se conocieron tres denuncias contra el cura sampachense -dos de ellas, oficializadas en el Obispado de Río Cuarto y una que solo fue pública-, la letrada admitió que tiene conocimiento de que podrían ser más las víctimas, dado que el hombre fue designado en diversas parroquias del sur de Córdoba desde los años 60, cuando se ordenó como sacerdote. “Conmigo se han contactado solo estas tres mujeres pero tenemos información de que podrían ser más. De todos modos, así fueran solo ellas, el caso es extremadamente grave”, expuso.

Por otra parte, en referencia a la Justicia, Cattaneo aclaró que por la cantidad de años que pasaron desde que ocurrieron los abusos hasta las denuncias, los casos en materia penal están prescriptos. “Hay que recordar que todas las víctimas al tiempo de los hechos tenían entre 8 y 12 años y en esos momentos el artículo del Código Penal que establece la prescripción no se había modificado, ya que comienza a correr en el instante en que se comete el hecho”, precisó.

No obstante, Cattaneo manifestó que en el primer caso sí se está preparando una demanda civil “para reclamar una reparación económica por los daños ocasionados”. “Las secuelas y los padecimientos se sufren hasta el día de hoy. Entonces esto implica muchísimos gastos en psicólogos y en psiquiatras. Buscamos que al menos desde ese lado la víctima esté cubierta”, recalcó.

Los tres casos conocidos hasta el momento

El primer testimonio que se conoció contra Héctor Pinamonti fue el de M., una mujer de 34 años oriunda de la región, quien afirmó haber sido abusada sexualmente en la década de los 90por el cura cuando tenía 8 años hasta sus 12 años. Los hechos ocurrieron en la casa parroquial de San Basilio. Esta causa fue sometida a una investigación canónica por parte de la Iglesia, que determinó la culpabilidad del sacerdote y lo suspendió de sus funciones por tiempo indefinido.

Tras darse a conocer esta denuncia, M., de 55 años, se decidió a contar lo que le había sucedido en la época de los 70, cuando residía en Sampacho. Afirmó que fue ultrajada sexualmente por el cura cuando tenía 10 años. En abril de este año realizó una presentación en elObispado y su caso fue elevado el mes pasado para su análisis en la Santa Sede.

Con estos antecedentes, otra mujer oriunda de la zona -denominada R. para resguardar su identidad- denunció públicamente que fue abusada por el párroco antes de una misa en General Deheza, cuando tenía entre 8 y 10 años. No obstante, en este caso la víctima aún no ha hecho una presentación formal ante la institución eclesiástica, debido a las graves secuelas psicológicas que le dejó el episodio. “Cuando se inicia un proceso de estas características la persona debe estar entera como para poder afrontarlo, porque implica mucho desgaste”, sostuvo la abogada Jacqueline Cattaneo, quien mantuvo contacto con esta sobreviviente.

Actualmente el acusado tiene 89 años y reside en de Sampacho. Al salir a la luz las denuncias, vecinos autoconvocados encabezaron movilizaciones en esta población para brindar respaldo a las víctimas e instar a la Iglesia a tomar medidas más fuertes contra los abusos.

Luciana Panella. Redacción Puntal