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Más espaciosos y confortables: ¿por qué cambió el concepto de departamentos?

Del auge de unidades de un dormitorio que marcó al boom de la construcción en los comienzos de la década del 2000 a la búsqueda de seguridad y calidad de vida en un inmueble. ¿Qué pasó en el medio?

Varios son los factores que tuvieron incidencia en los cambios que registra actualmente el modo de habitar un departamento.

De aquel “boom de la soja” que marcó los inicios del nuevo siglo en la ciudad y que fue epicentro de una onda expansiva de edificios de departamentos de un dormitorio destinados a inversionistas que ponían en ladrillos los fondos procedentes del campo. Hoy, ya no se observa la ejecución masiva de esa tipología sino que las nuevas torres en altura reúnen departamentos más espaciosos y con terminaciones de mejor calidad que aquellos de hace casi dos décadas.

Pero ¿qué pasó en el medio?

La baja en la renta inmobiliaria puede ser una de las variables significativas que puede justificar por qué aquellos dormitorios de pocos metros cuadrados ya no seducen a los inversionistas. Los capitales rurales ya no encuentran el retorno económico que otrora les significaba alquilar un departamento en la ciudad y ello hizo que disminuyera la proliferación de ese tipo de unidades habitacionales.

Espacios seguros

Otro factor que pone a los departamentos de categoría en el foco del mercado inmobiliario está relacionado a los hechos de inseguridad que se reiteran a nivel urbano.

Un departamento emplazado en un edificio en altura puede resultar un espacio que brinde mayor seguridad al habitante, comparado con una casa en planta baja.

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Pero quienes vienen de residir en una vivienda quieren encontrar en su nueva morada las comodidades y espacios que disfrutaban de la vida en planta baja, lo que es escuchado por los desarrollistas y que por ello proponen ambientes amplios y confortables para intentar dar respuesta a la demanda.

Un departamento de categoría es una excelente opción también para aquellos matrimonios cuyos hijos ya han tomado independencia familiar y ya no residen en la casa familiar que los vio crecer.

Ese hogar “ha quedado grande” y demanda de un mantenimiento y atención que muchas veces no está en sintonía con la energía que puedan contar las personas mayores que quedan habitándolo.

Ello lleva a analizar vender esa propiedad y elegir un departamento confortable que de por sí reduce las exigencias en cuanto a limpieza y mantenimiento.

En un departamento es casi nulo el mantenimiento que un hogar puede demandar el jardín o el patio, también lo es la tarea de pintura en la fachada y muchas otras demandas más que significa vivir en una casa.

Solo basta con poner llave a la puerta de salida para irnos de viaje, retornar a los días y el lugar permanecerá casi como lo dejamos.

Consultado al respecto por Puntal ADC, el empresario Atilio Lunardi, titular de la firma Ingeniero Lunardi SRL, comenta que la comercialización de departamentos ha registrado importantes cambios y que ya casi nadie compra estas unidades como forma de inversión pero sí encuentran interés en quienes buscan un cambio en el modo de vida.

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“En nuestro caso, hace unos 15 años construíamos un 70 por ciento de departamentos de un dormitorio y el 30 por ciento restante, de dos dormitorios. Y se vendían todos los de uno y los de dos no tenían tanta salida. Ahora, esto cambió por completo y tienen más demanda los departamentos más grandes y de calidad”, señala.

También significa un plus en la calidad de vida los paquetes de amenities que los desarrollos inmobiliarios más nuevos proponen a sus potenciales clientes. Contar con una piscina, gimnasio y hasta salones para reuniones sociales dentro del mismo predio que habitamos también inclinan la balanza al momento de planificar un nuevo modo de vida.

El peso de los universitarios

Otra variable de peso en la demanda del mercado de los departamentos en ciudades como Río Cuarto está signado por el protagonismo que adquiere la comunidad de estudiantes universitarios que llegan desde toda la zona y de otras provincias, para radicarse en busca de su formación profesional.

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Esa realidad los transformaba en actores activos en la promoción de departamentos pequeños a modo de inversión, pero con el crecimiento de las carreras a distancia y la irrupción de la pandemia que acotó todo tipo de educación presencial durante casi dos años, estas unidades habitacionales dejaron de ser el espacio buscado por ese perfil de usuario.

Todo tiene que ver con todo y la realidad indica que hay un nuevo modo de habitar departamentos. Ya no se advierte aquella explosión de obras en altura que marcó los inicios del siglo pero siguen apareciendo nuevos desarrollos que apuestan a la calidad de vida del usuario.

Javier Borghi