Coloso con Pies de Barro: "En el 94% de los casos de abuso a menores, el agresor es miembro de su entorno"
“Nuestro trabajo de visibilizar esta problemática real y actual molesta a algunos porque seguro se destapa la olla y empiezan a salir, pero salvamos vidas liberando la palabra y brindando apoyo en salud mental, canalizando con el deporte como terapia. Hay que tener en cuenta que una víctima sobre dos que han sufrido agresiones sexuales en su infancia tienen tentativas de suicidio”, indica Franco Pani, responsable en Argentina de la ONG “Coloso con Pies de Barro” (Colosse aux Pieds d’Argile), una asociación surgida en Francia que acompaña a los niños que han sufrido abuso sexual en el ámbito del deporte.
El argentino, quien jugó en Europa al rugby de manera profesional durante muchos años, conoció en ese ámbito a Sebastien Boueilh, una víctima de abuso sexual que luego de años luchando con lo que había vivido, y de un largo proceso hasta la condena de su agresor, alguien muy allegado a él, decidió iniciar su trabajo social para dar contención a otros niños que pasaran por la misma situación. “Esta asociación nació de mi historia que empieza en los noventa, cuando un amigo de infancia y yo fuimos víctimas de un pedófilo”, sostiene Boueilh, y asegura que “después de 18 años de silencio, de odio y de vergüenza, logramos romper esta barrera”.
Tras 4 años de instrucción judicial y 3 días de proceso, sentenciaron al agresor a 10 años de prisión. “Desgraciadamente, una tercera víctima no pudo obtener justicia por prescripción”, sostiene el fundador de la ONG, y asegura: “Al salir del tribunal, he entendido que para lograr mi reconstrucción debía sacar provecho de mi triste experiencia para ayudar y proteger a los niños”.
Pani conoció a Boueilh y rápidamente se sensibilizó con su labor. “Conocí a Sebastien en el 2014, en un tercer tiempo en Francia estuve sentado frente a él, exjugador de rugby profesional en Dax. Me contó lo que hacía en sus días libres y me movilizó. Pensé que a eso en Argentina nadie lo trabajaba y, por ende, me puse al frente de la asociación en Argentina en el 2018”.
- ¿Qué tipo de actividades desarrollan?
- Realizamos trabajos de prevención y sensibilización sobre la problemática y temática tabú en todos los ámbitos, para visibilizar y liberar la palabra de la víctima, acompañándola en ese proceso. En primer lugar, la asociación actúa ante los dirigentes, educadores y voluntarios de los clubes para informarles y sensibilizarles sobre los riesgos pedófilos en el entorno deportivo. También va al encuentro de los jóvenes federados entre 5 y 15 años y les presenta y da los documentos del “pack coloso” (carteles y guías).
- ¿Se capacitaron o vincularon con especialistas del campo de la psicología para el desarrollo de las actividades?
- Mi mejor capacitación fue trabajar codo a codo con Sebastien en el 2018, cuando hicimos una gira por toda Francia, y aprender cómo trabajada él y su equipo de profesionales.
En sus primeros 4 años de actividades en Francia, desde la ONG trabajaron con 1.200 clubes, 10 polideportivos, 20 ciudades y 4 federaciones firmaron la carta de los Colosos. “Se comprometieron todos a respetarla, 100.000 niños sensibilizados, 1.500 testimonios recibidos y 500 víctimas acompañadas”, explicaron desde la asociación.
- ¿Consideran que están tejidas las redes, con el Estado acompañando, de contención para que los chicos se animen a denunciar?
- En Francia sí; de hecho, los ministerios de Educación y Deporte han firmado convenios de colaboración con la asociación en este 2020, y lo toman como los especialistas en la temática en la forma que lo abordamos. En Argentina, en tanto, aún tenemos un camino largo por andar.
- ¿Cuánto dificulta el hecho de que los victimarios sean personas próximas a los chicos para que se concrete la denuncia?
- Hay que tener en cuenta que el 90 por ciento de las agresiones sexuales se dan en el ámbito familiar. Con este dato dejo imaginar lo difícil que es para la víctima animarse a hablar con alguien de su problema y concretar una denuncia. El primer paso es que las víctimas se saquen ese doloroso secreto que llevan encima, llegan con miedo y cuando se van están agradecidas y aliviadas.
En el deporte
“El abuso existe en todos lados, pero como deportistas notamos que no se le presta tanta atención en este ámbito”, dice Pani sobre el mundo en el que desarrolla sus actividades la asociación, considerando que es un espacio de formación para los niños y que los entrenadores generan un estrecho vínculo con los pequeños.
- El ámbito del deporte, ¿tiene alguna característica particular en relación a la problemática?
- En todos los deportes existe una relación fuerte entre entrenador y deportista en las edades tempranas, puede en algunos casos ocurrir este tipo de delitos. El mayor puede incidir y bloquear la palabra del niño. Es algo triste, pero lo bueno es que al deporte lo usamos como terapia para recuperar víctimas, junto con el trabajo en salud mental.
- ¿Qué pueden hacer los clubes y organizaciones sociales para combatir este flagelo? ¿Y desde las familias?
- Los clubes deberían formar a sus educadores sobre cómo, primero, evitar ponerse ellos en situación de mala interpretación y evitar denuncias falsas (que son pocas pero las hay, y es una tarea que en Francia se realiza desde la asociación desde hace unos años); además, formarlos para que sepan cómo reaccionar ante el testimonio de los chicos y darles contención, que es sumamente importante. En nuestras familias, en tanto, se debe dejar de lado el tabú, y hablar de sexualidad con nuestros hijos, dándoles herramientas para defenderse ante un posible ataque de un depredador, por ejemplo. Hay que enseñarles que sus partes íntimas les pertenecen y que nadie tiene derecho a tocarlos a partir del momento que son autónomos.
- Deportes como el rugby, vinculado a masculinidades que actualmente son cuestionadas, ¿crees que invisibilizan esta problemática? ¿Eso dificultó los primeros pasos de la ONG?
- El rugby, en Argentina, comenzó siendo jugado por hombres, y con el tiempo, la realidad del mundo entero hizo que miráramos hacia afuera y comenzáramos a cambiar. No creo que sea un problema de masculinidades el hecho de que en los clubes no se trabaje prevención, sensibilización y concientización de esta problemática, sino que es una temática tabú y lamentablemente albergan a los niños 2 o 3 veces por semana durante una hora y media. Esto se solucionaría trabajando en casa, en la escuela, con los programas que no sé si están bien abordados en la educación sexual infantil, y si se dan las herramientas para que los niños identifiquen desde el momento que son autónomos entender quién los puede tocar y quién no.
Los números que manejan desde la asociación son alarmantes, sobre una problemática que es necesario abordar en todos los espacios de desarrollo de niñas, niños y adolescentes. Aseguran que en el 94% de los casos el agresor es miembro del entorno, y que el 56% de las víctimas declaran que no dijeron nada en el momento de los hechos.
En este sentido, Pani indicó que desde la ONG trabajan con redes de contención donde se resguarda completamente la confidencialidad de la víctima. Comentó, en tanto, que las organizaciones interesadas en realizar actividades de manera conjunta, en la formación y concientización, pueden contactarlo escribiéndole al correo electrónico: franco.colosse@gmail.com.
Algunos datos de la problemática
Si bien en cada víctima los abusos repercuten de diversas formas, el equipo de psicólogos de la fundación clasifica los cambios de comportamiento según la edad en que la persona sufrió el abuso.
“En la primera niñez suelen darse trastornos en el sueño y en los hábitos de alimentación, pérdida de control de esfínteres y masturbación compulsiva”, indican, y agregan: “Durante la escolarización primaria tienen lugar trastornos en el aprendizaje, conductas hipersexualizadas y dificultad para integrarse y relacionarse con los pares”.
Comenta, en tanto, que en la adolescencia “aparecen baja autoestima, la idea o intentos de suicidio, cefaleas y dolores abdominales que no responden a causas orgánicas y consumo de alcohol y de drogas”. Y concluyen: “Estas conductas también pueden darse por otros motivos, como el maltrato”.
La ONG difunde algunos números en sus cuadernillos de difusión:
- Se calcula que cerca del 1% de los hombres se sentirían atraídos por los niños. Sin embargo, entre los pedófilos abstinentes y los depredadores sexuales existe una gran variedad de expresión de la pedofilia.
- Nueve de cada diez veces, los abusos sexuales no se señalan a las autoridades.
- Entre un 7 y un 10% de los pedófilos son mujeres.
- Entre un 10 y un 15% reinciden tras cumplir su condena (reincidentes).
- El 30% de los pedófilos fueron víctimas durante su infancia.
- El 20% de la población habría sufrido "algo".
- El 84% de las víctimas deben frecuentar a su agresor.
- El 70% de los padres esperan tener pruebas antes de avisar a las autoridades.
- Uno de cada 4 agresores es menor de edad.
- Una de cada 2 víctimas tiene conductas adictivas.
- El 15% de los menores de 15 años ya han recibido solicitudes sexuales en la Web.
- 750.000 depredadores sexuales conectados en el mundo. Cada día 200 nuevas fotos en 4 millones de sitios pedopornográficos.
- El 7% de las violaciones son denunciadas.
- 4 de cada 10 víctimas intentan suicidarse.
- 1 de cada 5 chicas, y 1 de cada 13 niños, han sido víctimas de violación.