Río Cuarto | Derechos

"El ombudsman es clave en nuestros países y es una pena que Argentina no tenga el suyo"

El procurador de los Derechos Humanos de Guatemala, Augusto Jordan Rodas Andrade, llegó a Río Cuarto
El procurador de los Derechos Humanos de Guatemala, Rodas Andrade.  

En dos meses, Argentina cumplirá 13 años sin defensor del Pueblo de la Nación, pese a que se trata de una figura constitucional pero cuya designación sigue sin estar en el radar de la política por ahora.

La relevancia es central para atender en muchas problemáticas en las que los distintos niveles del Estado están ausentes. Fue importante en su momento para la defensa de los jubilados, tarifas, desigualdades de género y ambiente. Todas problemáticas que sólo se fueron agudizando, pero que perdieron una puerta en la cual canalizarse.

Su designación es tarea del Congreso, pero hay un escollo no menor: se necesita que la persona a designar cuente con el respaldo de dos tercios de ambas cámaras, casi una utopía mirando el mapa de legisladores actual.

Augusto Jordan Rodas Andrade es el procurador de los Derechos Humanos de Guatemala y expresidente (hasta 2021) de la Federación Iberoamericana de Ombudsman (FIO). Desde ayer está en Río Cuarto en una visita coordinada por el defensor local, Ismael Rins. Y fue el guatemalteco el encargado de explicar la relevancia de contar con un defensor nacional: “Es fundamental porque es un órgano de control. Si bien somos magistrados de conciencia y nuestras resoluciones no son vinculantes, somos defensores del pueblo, es decir que damos un punto de vista desde la moral con fundamentos en la legalidad que sirve como contrapeso de los poderes del Estado. En mi caso, la ley que me rige me dice que no soy supeditado a ningún organismo ni poder del Estado; de lo contrario, no se podría cumplir esa magistratura de conciencia. Por eso, respondiendo a la pregunta, claro que es importante que cada país tenga un defensor. En España pasó algo similar y hace poco hubo un acuerdo de las principales fuerzas políticas para nombrar uno. Es importante que Argentina logre un consenso en ambas cámaras legislativas para designar al titular de la Defensoría delPueblo de la Nación. Porque además es una figura con rango constitucional que debe tener esa importancia en la práctica, no puede ser una letra muerta”, indicó el procurador a Puntal.

Pero además son una puerta accesible para la gente...

Quizá somos la última instancia cuando ya la gente está desesperada por la inacción o inoperancia de otras entidades estatales. En ese momento recurren a nosotros para que defendamos sus derechos, que consideran vulnerados, y ejerzamos nuestra recomendación y presentemos acciones. Somos en Iberoamérica una figura legal importante que se necesita empoderar. Sabemos que hay una tentación de la clase política de tener alguien obediente, sumiso, un “defensor light”, un adorno.

Que iría a contrapelo de la función...

Claro. No se puede ser un activista del partido de turno porque se acomoda y la dinámica exige ser un contrapeso.

¿Hay problemas y demandas comunes en nuestros países?

Hay problemas comunes, estructurales, como la desigualdad. Tenemos países ricos en recursos pero con mala distribución de riqueza, inequidades muy marcadas. Cuesta darles de comer a los chicos, curarlos, darles educación, que son derechos humanos fundamentales, y eso va abriendo una brecha enorme. Y la dignidad es la esencia de los derechos humanos, es lo central. Y eso genera fenómenos de migración, que es un tema mundial. Y migrar no es un delito, es un derecho humano, más allá de que se demoniza. A nadie le gusta dejar su comunidad, su familia, su país. Se lo hace para sobrevivir. El racismo y la discriminación son otro problema en muchos de nuestros países. Pensar que la población es homogénea; la diversidad es una riqueza, pero muchas de las poblaciones originarias de nuestros países fueron combatidas. A eso sumemos la discrimación a la mujer, porque tenemos sociedades muy machistas aún en pleno siglo XXI. Y otro es el discurso homofóbico y contra la diversidad sexual que afecta a miles de personas que no quieren privilegios, sino que pretenden vivir igual que el resto, libres, sin estigmas ni discriminación. Hay muchos sectores hipócritas, de doble moral. Y también debemos incorporar la discriminación a las personas con alguna discapacidad. Y otro tema estructural es la corrupción, que no tengo dudas de que es un freno de mano a la obtención de la vida digna. Cuando uno ve un centro de salud sin medicamentos, escuelas sin pupitres, carreteras en mal estado, son señales de corrupción. Y por supuesto después cada país tiene su propia problemática. En Guatemala tenemos la mitad de los niños con desnutrición.

¿Y el medioambiente?

El medioambiente es fundamental, vinculado al calentamiento global, del que se habla poco y se hace menos. Y nos damos cuenta de que esto está también ligado a la seguridad alimentaria porque está nuestro ecosistema en juego. Por eso debería ser una prioridad, pero como eso no da votos entonces tampoco hay políticas públicas en ese sentido. Y, además, muchas veces prevalece lo económico.

¿Vinculado a la corrupción?

Sin dudas, porque la plata no les cae a los funcionarios de la nada. Hay inescrupulosos que se saltan los trabajos de impacto ambiental, por ejemplo. Y obviamente todo eso va en desmedro de nuestro medioambiente.

Gonzalo Dal Bianco. Redacción Puntal