Salud

Derribar mitos y promover controles, claves para la detección temprana del cáncer de mama

En el marco del mes de concientización, profesionales de Neoclínica destacaron la importancia de los controles periódicos, el diagnóstico por imágenes y los avances tecnológicos que permiten identificar lesiones con mayor precisión. También remarcaron la necesidad de superar los temores que llevan a postergar los estudios

Las licenciadas Vanesa Bonvillani (MP 10/00346/3) y Gabriela Barrosco (MP 10/01958/3), junto al doctor Martín Thompson (MP 31835), del área de Diagnóstico por imágenes, en Neoclínica.

 

La detección temprana constituye una de las herramientas fundamentales para enfrentar el cáncer de mama. Sin embargo, aún existen mujeres que postergan sus controles en torno al supuesto dolor del control, falta de tiempo o porque no presentan síntomas que las lleven a consultar. Frente a esa realidad, los profesionales de la salud insisten en la importancia de incorporar los estudios mamarios a los cuidados preventivos y de comprender que el diagnóstico por imágenes es una pieza central para detectar posibles alteraciones y orientar las decisiones médicas.

En Neoclínica, el doctor Martín Thompson (MP 31835), especialista en diagnóstico por imágenes, y las licenciadas Vanesa Bonvillani (MP 10/00346/3) y Gabriela Barrosco (MP 10/01958/3) trabajan de manera articulada en el área de Diagnóstico por imágenes, con funciones complementarias que permiten abordar cada estudio desde distintas perspectivas. En diálogo con Salud & Ciencia, explicaron cómo se determina qué examen necesita cada paciente, qué aportan las nuevas tecnologías y por qué resulta fundamental perder el miedo a los controles.

Uno de los primeros puntos que destacaron es que la mamografía no debe considerarse un estudio reservado exclusivamente para una edad determinada ni una práctica que deba realizarse únicamente cuando aparece alguna molestia. Su indicación depende de diversos factores, entre ellos los antecedentes personales y familiares, por lo que la consulta médica permite establecer el momento adecuado para comenzar y la periodicidad de los controles.

Al referirse a la edad recomendada para realizar una mamografía, Thompson explicó que suele considerarse la franja de los 35 a los 40 años como una referencia para comenzar a evaluar este tipo de estudio, aunque aclaró que no se trata de un criterio rígido aplicable a todas las mujeres.

“Es fundamental el estudio mamográfico a partir de los 35 o 40 años, depende exclusivamente de los antecedentes de la paciente, de la familia”, señaló el profesional. En ese sentido, precisó que los 40 años suelen tomarse como un punto de referencia porque, a partir de esa etapa, la mamografía adquiere especial relevancia para evaluar el tejido mamario.

No obstante, existen situaciones en las que los controles pueden indicarse antes. Los antecedentes familiares y las características de cada paciente son algunos de los elementos que el médico debe considerar al momento de definir una estrategia de seguimiento.

“Hay médicos que le van a decir a su paciente: ‘Este es tu momento para hacerlo’ y a lo mejor no cumplió los 40 años”, ejemplificó el profesional, al remarcar que las decisiones no deben basarse exclusivamente en la edad cronológica.

El especialista también advirtió que no todas las mamas presentan las mismas características y que algunas pueden resultar más complejas de estudiar mediante una mamografía. Por eso, el diagnóstico no debe quedar sujeto a una única herramienta, sino que requiere una evaluación integral cuando las circunstancias lo demandan.

La ecografía mamaria es uno de los recursos que complementan ese abordaje. Según explicó Thompson, los estudios ecográficos suelen tener un papel importante en pacientes jóvenes, mientras que en edades posteriores puede indicarse la combinación de mamografía y ecografía. La elección final corresponde al profesional que evalúa a la paciente, de acuerdo con sus antecedentes y necesidades clínicas.

“Existen otros métodos y no solamente la mamografía es el único método de diagnóstico. Tenemos la ecografía y otros estudios”, sostuvo Thompson. Y agregó que la mamografía debe complementarse con las herramientas que resulten necesarias para alcanzar una evaluación más completa.

La diferencia entre los estudios no implica que uno reemplace automáticamente al otro. Por el contrario, cada método aporta información que puede resultar útil según el caso. La indicación médica permite establecer qué combinación es la más apropiada y si hace falta avanzar con procedimientos adicionales.

Tecnología y precisión

Los avances en diagnóstico por imágenes ampliaron las posibilidades de estudiar el tejido mamario y evaluar determinadas lesiones con mayor detalle. En Neoclínica, además de la mamografía convencional, cuentan con un equipo que permite realizar tomosíntesis, una tecnología que genera imágenes tridimensionales de la mama a partir de múltiples cortes.

La licenciada Gabriela Barrosco explicó a Salud & Ciencia que esta herramienta permite examinar el tejido mamario en secciones muy delgadas, de aproximadamente un milímetro, y recorrer las imágenes para observar con mayor detenimiento las distintas estructuras.

“Los estudios de tomosíntesis nos permiten realizar imágenes en 3D sobre el tejido mamario”, detalló la profesional. Así, la posibilidad de visualizar la mama a través de distintos planos facilita una evaluación más minuciosa, especialmente cuando es necesario profundizar el análisis de una imagen sospechosa.

Este tipo de tecnología no significa que todos los estudios deban realizarse de la misma manera. Su utilización depende de la indicación profesional y de las características de cada situación.

Cuando las imágenes muestran alguna alteración que requiere una investigación adicional, existen procedimientos que permiten obtener una muestra del tejido para su análisis. Barrosco indicó que el equipamiento también permite realizar procedimientos de punción estereotáxica. Estas prácticas posibilitan extraer material de una zona determinada para que sea examinado y establecer si la lesión presenta características benignas o malignas. “En caso de ver alguna sospecha, de visualizar algo que nos llame la atención, también se sugieren las punciones estereotáxicas que este equipo cuenta para poder hacerlas”, explicó la licenciada.

La obtención de una muestra y su posterior estudio permiten avanzar en la evaluación de la lesión y orientar los pasos siguientes. La detección de una imagen sospechosa no significa, por sí sola, que exista un cáncer: es necesario completar los estudios que correspondan para arribar a un diagnóstico.

El objetivo de estas herramientas es precisamente aportar información confiable para reconocer las alteraciones y, cuando se confirma una enfermedad, facilitar que el equipo médico pueda definir oportunamente el tratamiento adecuado.

Un estudio sencillo

Uno de los obstáculos que todavía persisten es el temor a la mamografía. Para algunas mujeres, la expectativa de experimentar dolor o la experiencia de un estudio anterior se convierten en motivos para evitar los controles. Sin embargo, los profesionales coincidieron en que los procedimientos actuales buscan mejorar la calidad de las imágenes y hacer más cómoda la experiencia.

La licenciada Vanesa Bonvillani explicó que la preparación para una mamografía es sencilla. La principal recomendación es concurrir sin desodorantes ni cremas en la zona de las mamas y las axilas, ya que determinados productos pueden interferir en la calidad de las imágenes.

Más allá de esa precaución, no se requiere una preparación compleja. Durante el procedimiento, el personal explica cómo se desarrollará el estudio, consulta los antecedentes clínicos y reúne información relevante para la evaluación posterior.

Bonvillani destacó que la calidad de las imágenes es determinante para que el médico pueda realizar una interpretación adecuada. Al mismo tiempo, la evolución tecnológica permite trabajar con mejores resultados sin necesidad de ejercer una compresión excesiva. “Al tener una buena calidad de imágenes, que eso va avanzando con el tiempo, hace que no tengamos que comprimir tanto la mama. Entonces, es un examen menos doloroso, un poco más cómodo”, señaló Bonvillani.

Asimismo, la compresión de la mama es una parte necesaria de la mamografía porque permite obtener imágenes de calidad. La sensación que genera puede variar según la sensibilidad de cada mujer, pero los profesionales remarcaron que no debe convertirse en una razón para abandonar los controles.

En esa instancia también resulta importante el acompañamiento del personal técnico. Explicar el procedimiento, responder las dudas y brindar tranquilidad son aspectos que contribuyen a que la paciente transite el estudio con mayor confianza.

“En el momento de comenzar el estudio, al paciente se le explica detalladamente cómo va a ser el estudio, se le hacen las preguntas correspondientes y se revisa su historial clínico poniendo el foco en posibles antecedentes”, describió Bonvillani.

Esa información facilita el trabajo posterior del médico y contribuye a contextualizar los resultados.

La atención, además, no se limita a la realización de la imagen. El intercambio entre los integrantes del equipo permite consultar hallazgos, compartir observaciones y determinar si es necesario profundizar la evaluación.

Visibilización

La difusión de Octubre Rosa contribuye a instalar el tema en la agenda pública y a recordar que los controles mamarios deben formar parte del cuidado de la salud durante todo el año. En la experiencia de las profesionales de Neoclínica, durante octubre se observa una mayor visibilidad de la problemática y una convocatoria más intensa a realizarse los estudios.

Barrosco reconoció que, en este período, las campañas ayudan a reforzar el mensaje sobre la importancia de la prevención. Sin embargo, el desafío consiste en que esa preocupación no quede limitada a un mes, sino que se traduzca en decisiones concretas y sostenidas.

En el marco de Octubre Rosa, Neoclínica impulsa una propuesta destinada a promover la realización de mamografías y extender el mensaje preventivo a través de los vínculos personales. En ese sentido, Barrosco explicó que las mujeres que concurran a realizarse una mamografía durante la campaña recibirán un voucher para entregar a una persona especial, como una amiga, su madre, una hermana o una tía, que podrá acceder a una mamografía sin costo en la institución.

La iniciativa busca que la experiencia de una mujer pueda convertirse también en una oportunidad para que otra se acerque a realizarse un control. De esa manera, la recomendación deja de depender exclusivamente de las campañas institucionales y circula entre familiares, amigas y personas cercanas.

“Eso es algo que está muy bueno porque la gente se multiplica, y se multiplica la necesidad de conocer y de prevenir”, expresó Barrosco.