La doctora Julieta Rosso, actual directora de Epidemiología y Estadística del Hospital de General Cabrera “Amaro Eliseo Sastre” celebró su 20mo aniversario como trabajadora de salud del nosocomio municipal. La profesional desempeñó una ardua labor y tuvo un papel central durante los dos años de pandemia del coronavirus, ya que era la encargada del operativo de control y prevención, de transmitir resultados e incluso impulsar la campaña de vacunación. La facultativa arrancó como parte del servicio pediátrico, luego de finalizar su especialización.
“Fue un 14 de octubre del año 2002, acababa de rendir la especialidad de Pediatría”, rememoró la médica. “Había culminado mi residencia en el mes de abril de ese año, allí me volví de Córdoba donde viví durante 9 años, los 6 años de la carrera y tres de la especialidad. En el mes de octubre, el Colegio Médico de la provincia de Córdoba habilita para rendir la especialidad el día 9 de octubre y el 14 fui convocada, en aquel momento estaba como único pediatra en el Hospital Municipal, el doctor Rubén Zabala, y estaba cursando la intendencia Rody Wilson Guerreiro. Allí me llamaron para sumarme al servicio de Pediatría”, contó a FM La Voz de la Amistad.
“Por esta institución siento tanto amor, he dedicado y he invertido muchísimo de mi tiempo como médica aquí, intentando dar calidad y calidez al servicio de pediatría. Hoy me toca estar a cargo de este servicio, así que siento mucha emoción”, señaló.
La importancia de “lo público”
La doctora se refirió a su evolución como profesional en el Hospital Municipal a lo largo de las últimas dos décadas. “Es impresionante lo que ha crecido. Yo comencé viniendo dos días a la semana, trabajé durante tres años ad honorem, sin percibir un salario por mi trabajo, y luego de ese momento empecé a percibir un pequeño estímulo. Pero siempre consideré que el ejercicio de la medicina debe estar matizado por el ejercicio de la actividad en la parte pública, porque yo me formé en la parte pública. Me recibí en la Universidad Nacional de Córdoba y luego hice mi espacialidad en el Hospital Infantil Municipal de Córdoba. Creo que es en la parte pública donde verdaderamente están quienes más nos necesitan, el resto de la gente que está enmarcada en algún sistema de obra social o sistema de salud prepago les es mucho más fácil conseguir los turnos o acceder a determinados estudios”, sostuvo la doctora.
“Considero que no podría ejercer mi vida como médica sin estar en lo público. Durante estos 20 años ha sido un enriquecimiento profesional por supuesto, pero personal, mucho más”, recalcó. “He generado muchísimos vínculos, porque el pediatra forma parte de una familia prácticamente. El nacimiento de un niño es un hito muy importante en la vida humana”, enfatizó.
Asimismo, reiteró que “estos 20 años han sido de muchísimo regocijo y alegría, y de muchísima dedicación, porque tenemos un sistema de trabajo en el que estamos 24/7 por 365 (días). A veces tenemos solo 15 días al año de vacaciones, y cuando nos vamos después tenemos que devolver nuestras guardias, tenemos entre 8 y 9 guardias pasivas por mes. Implica mucho compromiso”.
“He recopilado muchísimos afectos con tantas familias que se han vuelto tan cercanas, generé un vínculo muy profundo con muchas de ellas. En estos lugares chicos, uno acompaña al paciente en todo momento porque está en un primer y segundo nivel de atención, pero a veces pasan situaciones complicadas que implican la derivación de un niño y me ha tocado acompañar a las familias, y lo hice siempre con mucho gusto y afecto”, cerró.

