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Desde la nutrición, invitan a "correr el peso del foco" para mejorar la calidad de vida

Silvina Chaves (M.N. 4264) se autodefine como “no pesocentrista” e insta a promover alternativas que le quiten al paciente la presión de tener que adelgazar. Propone concebir al cuerpo como medio de vida y a trabajar en la salud de la persona desde otra perspectiva

¿Bajar de peso es la única manera posible de mejorar la calidad de vida? Para la nutricionista Silvina Chaves (M.N. 4264), autodefinida como “no pesocentrista”, la respuesta es contundente: no. “Cuando focalizamos solamente en el peso dejamos pasar un montón de posibilidades que tenemos de ayudar a una persona más allá, justamente, de su peso. En general pasa con las personas de cuerpo grande que ante cualquier situación de salud las encomiendan a bajar de peso”, considera Chaves.

Y agrega: “Si el tamaño y la forma del cuerpo dependen principalmente de la genética, en un 60 a un 70 por ciento ¿por qué la mayoría de los profesionales -y más allá de lo profesional, hay un sistema de salud ‘pesocentrista’-, la primera indicación que habitualmente dan se orienta a bajar de peso? Los profesionales ‘no pesocentristas’ que, si bien somos pocos, pero cada vez somos más, brindamos otras herramientas y le quitamos al paciente sobre todo la tensión de tener que bajar de peso y, valga la redundancia, justamente porque ya intentaron bajar de peso toda la vida”.

- ¿Qué herramientas proponen desde esta perspectiva “no pesocentrista”?

-Creo que hay un montón de posibilidades, como preguntarle a un paciente acerca de su alimentación. Si tuviese colesterol o hipertensión, hay un montón de cosas que se pueden hacer con la alimentación, independientemente si esa persona baje o no de peso, y eso la va a ayudar a mejorar su salud. Entonces, ésa es la búsqueda: correr el peso del foco y abrir un mundo de posibilidades de bienestar, porque a lo mejor a la persona le hace bien hacer una actividad física, pero como no baja de peso, la deja. Y a lo mejor, ya hacer una actividad física la hace sentir mejor porque despeja su cabeza, no solo para bajar de peso (…) Y hay algo que es muy importante que hay entender, y es que cuando se le quita la presión a la persona de tener que bajar de peso, ya le significa un alivio. Porque para la persona estar de dieta en dieta, intentando bajar de peso toda la vida, le genera un estrés crónico. Está con un pensamiento paralelo de lo que va a comer o de lo que no va a comer, de si le hace bien o mal, de que lo quiere comer, pero no puede. Siente mucha culpa por lo que quiere comer. Entonces, genera una tensión que encima que a la larga puede generarle atracones, puede generar impulsos muy irrefrenables. Porque el impulso es irrefrenable.

-¿Considera que hay relación entre la talla y el peso de una persona?

-No. Nosotros los profesionales que corremos el foco del peso no trabajamos con el índice de masa corporal que indica que según la talla debe tener determinado peso, o que determinado peso se considera sobrepeso u obesidad. Nosotros abogamos por la diversidad corporal diciendo “los cuerpos son de todos los tamaños” (…) Es más, buscamos reivindicar la palabra “gorda” y sacarle el estigma, porque el estigma enferma a cualquier persona. Una persona que se siente estigmatizada por el tamaño de su cuerpo suele deprimirse, permanece con estrés crónico y le pasan muchas cosas, por ejemplo, no va a comer con gente porque siente que la están mirando.

- ¿Entonces, el desafío sería adoptar ciertos hábitos que nos lleven a mejorar la calidad de vida?

-Sí, exactamente. El cuerpo que tenemos es el medio que tenemos para vivir. Estar gordo, estar flaco, no importa. Es el medio que tenemos para vivir y lo importante es poder vivir esa vida, salir con amigos, y si vas a comer una hamburguesa, comerla, disfrutarla. Lo que está bueno de esto es que cuando uno habilita esos alimentos, la hamburguesa pasa a ser hamburguesa. Ya está. Y después se van a su casa y al otro día se levantan y desayunan lo habitual. En cambio cuando está prohibida la hamburguesa, o tienen el atracón o se quedan en su casa teniendo un atracón. O a lo mejor comen todo lo que deberían comer, pero nunca están satisfechos. Entonces, también tienen un picoteo irrefrenable porque se comen esto, pero como lo que querían era hamburguesa desde hace dos semanas: comen, comen, comen. Capaz que “todo sano”, entre comillas, porque nosotros tampoco catalogamos los alimentos como buenos o malos, sino que cada alimento cumple su misión. Como la hamburguesa puede darte placer, la lechuga y el tomate, te pueden dar fibra, vitaminas y antioxidantes, y a la vez, también placer.

- ¿Cuál sería su mensaje para aquellas personas que vieron frustradas su intención de bajar de peso?

-Nosotros buscamos promover que hay que entender que este cuerpo que tenemos es el que tenemos, y empezar a por lo menos agradecerle todo lo que te permite hacer, todos los días. Y desde ese lugar aparece un alivio, aparece una sensación de paz. Y que la vida no se te pase por al lado luchando en contra de tu cuerpo, porque si no las personas viven luchando en contra de sí mismas. Que no se pase la vida por ver qué puedo comer o qué no puedo comer, sino que la vida es poder disfrutar con amigos, poder hacer cosas, lo que te guste. Si te gusta leer, leé. Por ejemplo, yo tengo una paciente que ama leer, pero cuando volvía del trabajo, después de estar casi todo el día afuera de la casa trabajando con niños ¿qué hacía? Se machacaba todo el tiempo porque debería hacer actividad física. No hacía ni actividad física, tenía atracones y tampoco leía. Por lo menos si leía mejoraba también su calidad de vida. No todo el mundo es activo naturalmente. Yo con esto no digo que no esté bueno hacer actividad física, pero a lo mejor a esa persona la ponés a leer, le sacás la presión de hacer actividad física y capaz que en un año vuelve a hacer actividad física, porque le encuentra otro sentido a eso.