Fue una semana especial para Estudiantes en términos de planificación, con menos tiempo de trabajo que lo habitual y con dos viajes en el medio, a Capital Federal para jugar con Ferro y a Santiago del Estero para enfrentar a Mitre.
Esta semana, pronto a comenzar, será en términos de intensidad más acorde con los tiempos normales de Estudiantes, esperando la recuperación de Néstor Ortigoza, quien no formó parte de la delegación hacia tierras santiagueñas.
El domingo 22, a las 15.10, será el partido con Nueva Chicago, que ya cuenta con Omar Labruna como nuevo entrenador, el tercero que tiene el Torito en este campeonato.
Un equipo que ha estado sumido en la irregularidad, que en ningún momento pudo escaparle al fondo de la tabla y que ha ido variando en término de las maneras de los entrenadores. Comenzando el torneo con Gastón Esmerado, quien estuvo solamente seis partidos, para luego sumar a un hombre de la casa como Rodolfo De Paoli, teniendo la particularidad de seguir relatando algunos partidos mientras dirigía al equipo y debutando justamente contra Estudiantes en aquel 1 a 1 con un gran gol de Alan Vester de cabeza para decretar el empate.
El ciclo De Paoli no fue bueno, apenas un par de partidos ganados y ahora con la conducción de un histórico, no sólo por su apellido como lo es Omar Labruna, sino por los méritos que tiene el hijo de Angelito como DT de gran trayectoria y con antecedentes muy positivos al frente del equipo de Mataderos.
Comienza el torneo a transitar momentos de suma importancia en una zona que se ha caracterizado por la paridad entre los equipos, al margen de la diferencia de puntos que pueda existir entre ellos. No sólo es la parte alta la que tiene un campeonato aparte, sino también los de abajo para esquivarle al indeseado último lugar que lleva a la pérdida de la categoría.