Deuda imparable: cada vez más familias usan la billetera virtual para gastos diarios y la morosidad roza el 20%

La economista Marianela Gomez analizó en Puntal AM el trasfondo del crecimiento en la morosidad vinculado a entidades financieras. Explicó que las familias son las que más dificultades tienen para saldar sus deudas

 

La economía argentina atraviesa un proceso de fragilidad que ya se traduce en números rojos para el bolsillo hogareño. Según el análisis de la economista Marianela Gomez, la morosidad en el sector financiero argentino lleva 16 meses consecutivos en aumento, dejando al descubierto una crisis de ingresos que afecta principalmente a los particulares por sobre las empresas.

El dato más alarmante surge al desglosar quiénes son los que no pueden pagar. Mientras que las empresas mantienen niveles de morosidad bajos (cercanos al 3%), en las familias la cifra trepa al 11%.

Sin embargo, el verdadero "foco de incendio" está en las billeteras virtuales, donde la morosidad ya alcanza el 20%, escenario que como indica Gomez, habla de la caída estrepitosa del poder adquisitivo: las familias no solo no pueden ahorrar, sino que ya consumieron sus reservas, explicó.

El fenómeno muestra un cambio de hábito peligroso: los créditos ya no se piden para inversiones o bienes durables, sino para sostener el consumo corriente. Hoy, el ciudadano se endeuda para llegar a fin de mes o para comprar alimentos en el supermercado. La territorialidad de este comportamiento muestra que en la provincia, la morosidad es más alta que el promedio nacional.

Este fenómeno está directamente vinculado a tres factores locales:

  • El incremento en las tasas de desempleo.
  • La pérdida sistemática del poder adquisitivo frente a una inflación que no da tregua.
  • El uso del crédito (adelantos o préstamos personales) como única vía para acceder a bienes básicos de uso.

Para Gómez, más que un riesgo sistémico para los bancos, lo que estamos viendo es un deterioro socioeconómico profundo. "Ningún analista ve que la morosidad pueda perforar el piso del 2%" y mientras, los salarios siguen yendo muy por detrás, advirtió la economista.

Finalmente, la especialista vinculó este deterioro con las prioridades de la política económica actual. Según su análisis, los ajustes reflejan decisiones políticas claras. Por ejemplo, lo que el Estado dejó de percibir por la eximición del impuesto a los Bienes Personales es muy superior al desembolso que implicaría aplicar la Ley de Financiamiento Universitario. Esto señala la brecha entre el alivio fiscal a sectores concentrados y la asfixia del sistema educativo y las economías familiares.