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"No me imagino que el FMI venga a pedir medidas draconianas de ajuste fiscal"

El representante del Gobierno en el directorio del Fondo indicó que no se le pedirá al organismo más desembolsos sino que la intención es acordar un nuevo programa para adelante. Agregó que será importante tomarse mucho tiempo para negociar.

Hay una foto de Sergio Chodos con Martín Guzmán que se viralizó rápidamente: muestra al representante argentino ante el FMI junto al ministro de Economía cerrando de madrugada y por internet el acuerdo con los bonistas.

Ahora, viene otro desafío: el entendimiento con el Fondo por la deuda de 44.000 millones que se tomó durante la gestión de Mauricio Macri. Chodos indicó que lo importante será tomarse mucho tiempo, negociar sin apuros y llegar a un programa consistente.

- Argentina ha tenido un proceso extenuante de negociación con los bonistas pero finalmente llegó a un acuerdo. ¿Qué se viene ahora en la negociación con el FMI?

- Es verdad que fue extenuante y también el tema de la pandemia agregó complicaciones. Pero no fue larga en términos comparativos. Los promedios de reestructuración de deuda duran 13 meses. Y para un proceso de estas características, no solamente fue menos, 9 meses, sino que hay que considerar que las puntas estaban muy abiertas. Las diferencias en la comprensión y la expectativa de ellos era muy fuerte. Ellos habían arrancado convencidos de que Argentina tenía un pequeño problema de liquidez, en vez de un problema importante de solvencia. En ese marco, cuando me dicen que las negociaciones fueron muy largas, respondo que, dadas las dificultades, para mí fueron cortas.

- Lo que había era mucha expectativa por el resultado. Y finalmente se logró una alta adhesión al acuerdo.

- Sí, eso se fue arrastrando. Y fue consecuencia, en parte, de las cláusulas colectivas frente a cierto escepticismo previo. En paralelo, las referencias con respecto a la sustentabilidad de la deuda que hizo el Fondo Monetario fueron hay importantes. Así como también la unidad casi total en el Congreso; las veces que fuimos al Congreso tuvimos apoyo y esos mensajes se escuchan claros. Otro gran logro fue haber prometido tratamiento equitativo para el tramo de deuda local, haberlo concretado y haberlo hecho en simultáneo. El proceso local se dio en simultáneo, habiendo reconstruido previamente la curva en pesos. Veníamos de una situación muy extraña: Argentina había defaulteado su propia deuda en pesos. Ningún país hace eso porque bastardea la posibilidad de construir un mercado de capitales en su propia moneda. Entonces, esa reconstrucción también fue importante. Fueron esos elementos.

- En los últimos días, en el mercado se vio una caída importante en el riesgo país.

- Sí, pero más que el riesgo país, a mí lo que más me gusta ver es la evolución en relación a los vencimientos y las renovaciones en las licitaciones de deuda local en pesos. Eso me parece importante. La salida oficial de default selectivo de parte de las calificadoras es importante pero no me gusta ver mucho eso porque hay muchos condimentos subjetivos y muchas veces si ves las calificaciones de Argentina en julio de 2001 tenía mejor nota que en el mejor momento de 2005. Hay una distorsión natural, histórica, y hay muchos problemas incluso en el G20 con las calificadoras así que no es que me encante verlas. Sí es positivo el reconocimiento de que no estamos más en default y la regularización financiera tanto adentro como afuera con los bonistas privados.

- Las negociaciones con el Fondo ya están formalmente abiertas. ¿Qué expectativas tiene el Gobierno para un proceso que será determinante?

- Para nosotros es importante tomarnos mucho tiempo y hacerlo con tranquilidad y entendiendo que es parte de un proceso. No tenés el reloj de arena que te esté taladrando la cabeza porque los vencimientos son recién en septiembre del año que viene. Sería conveniente tenerlo antes de renegociar con el Club de París, que deberíamos hacerlo en abril del año que viene, pero no tenés ese tema de un vencimiento cercano y ese tic toc de los bonistas privados y esa especie de dispersión, las operaciones de prensa, los lobbies cruzados. Lo que tenés acá es una contraparte centralizada, única, un estilo de negociación distinto, unas temáticas que involucran también los programas para adelante y las políticas. Así que en ese sentido no vas a tener vértigo. Periodísticamente va a ser menos interesante.

- Para el país, usted dice que puede haber menos vértigo pero históricamente las negociaciones con el Fondo después generan condicionantes para la definición de las políticas internas.

- Siempre pasa por ahí y siempre está la responsabilidad del Gobierno de contenerlo y de priorizasr el interés de los argentinos. Nosotros no estamos pidiéndole plata al Fondo para nada que no sea pagar el programa fallido de 2018. Entonces, hay sobre la mesa una deuda por un programa fallido, que descarriló, y que de alguna manera tenemos que pagar. Ahora todos saben que el prgrama fue fallido, que fue mucho más parte del problema que de las soluciones, que tenía todos los desembolsos concentrados en un mandato y todos los pagos en otro, etc. Así que eso está un poco sobre la mesa. De hecho, ellos están haciendo una evaluación posprograma, que es una suerte de primera revisión sobre qué salió mal. Nosotros, por supuesto, tenemos la nuestra y esperamos también discutir eso. Por ejemplo: el programa descarriló, financió fuga de capitales, agregó deuda y convirtió en deuda privilegiada deuda que era ordinaria. Muy bien. En medio, lo que agregó no lo vemos claramente, no aparece por ningún lado. Solamente postergó una impostergable reestructuración de la deuda y tuvimos que poner controles de capitales. De hecho se pusieron los controles de capitales después de que defaulteaste tu propia deuda en tu propia moneda, que lo hiciste para evitar los controles de capitales que después pusiste. Es decir, todo una locura. Y todo bajo el programa del Fondo. Con lo cual, hay que empezar a revisarlo. Ahora, dato interesante: el programa anterior asumía que el torniquete fiscal primario iba a funcionar; no sólo no funcionó sino que fue contraproducente. También se suponía que la contracción monetaria récord iba a bajar la inflación. Pero tuvimos inflación récord con contracción monetaria récord. Nos tendremos que parar cinco minutos y ponernos a revisar por qué los manuales que tienen en el FMI no se aplican para Argentina y ver cómo hacemos un programa lógico. Todo eso está sobre la mesa.

- ¿Se puede pedir que se concrete el programa de 55 mil millones de dólares o Argentina no va a pedir nuevos desembolsos?

- La intención es no pedir nuevos desembolsos. De hecho, cuando el Fondo en febrero señala que la deuda es insustentable, estaba claro que no iba a haber nuevos desembolsos. Se podría plantear para adelante un tamaño del programa distinto. O sea, el programa anterior ya está cancelado y esos 10.000 millones no están más. No está más la posibilidad de tomarlos y está bien que no estén más porque estarían enmarcados en el programa del 2018. En todo caso, lo que se tiene que definir es el programa nuevo. La intención es no pedirle plata que no sea para pagarles a ellos.

- El hecho de que la situación sea tan grave fruto de la pandemia, ¿obligó a redefinir la negociación que se viene con el Fondo y a pedir condiciones que sean diferentes de las que se hubieran pedido?

- Georgieva (titular del FMI) dice, cada tanto, que frente a la pandemia, que es extraordinaria, hay que tener remedios extraordinarios. Ellos están recomendando una expansión fiscal y monetaria a lo que tenga lugar cada uno para sostener. De hecho, tienen una base de datos global sobre las medidas para morigerar el efecto económico de la pandemia. La verdad es que hay bastante interés respecto de la IFE y el ATP. Por supuesto, para quien pierde el empleo no hay nada que lo pueda consolar y es una situación dramática. Pero, en términos relativos, la Argentina perdió mucho menos empleo que otros países. Y eso es un tema de diseño del ATP porque tampoco ha dado más recursos sobre el Producto que lo que han dado otros países. Con lo cual, a eso el Fondo lo tiene claro: cuáles son las medidas que tuvimos que poner para sostener por lo menos la infraestructura para la actividad. No me imagino que vengan a pedir medidas draconianas de ajuste fiscal, en medio de las necesidades. Pero son negociaciones que hay que tener.

- ¿Por qué siguen las tensiones internas en el mercado cambiario y las reservas? ¿Se esperaba que cambiara esa dinámica a partir del acuerdo?

- Es una conducta muy idiosincrática de Argentina. Venimos de eso. Creo que hay que tener instrumentos que tengan rendimientos positivos y el Banco Central ha trabajado en tasas de interés de los plazos fijos que son positivas. Pero, bueno, va a llevar un tiempo lograr esa movilización hacia el peso y, obviamente, existe en la memoria colectiva siempre el recurso de ir al dólar. Es una tensión que naturalmente va a existir. Hay momentos en que hay que poner controles de capitales y restringirlos. Creo que la gran discusión de Argenitna es esa. Cómo nos vamos acomodando para que entren más dólares de los que salen. Es una definición importante pero no depende de una medida aislada sino de la consistencia de seguir un camino. Por ahí uno piensa que se va a aliviar un poco la presión, que de hecho se produjo, pero es algo con lo que vamos a tener que convivir mientras vayamos equilibrando la balanza de pagos sin tener consecuencias recesivas.

- ¿La deuda argentina ha vuelto a ser sostenible o dependerá de lo que ocurra con la pandemia y el proceso de pospandemia de recuperación?

- Bueno, la deuda es sostenible hoy y la expectativa es que, dados los perfiles que tenés, el panorama sea mucho más relajado. Esta reestructuración no se trata sobre quita sino sobre una adaptación del cupón de interés a lo que razonablemente Argentina puede cumplir. Eso, además, tiene que tener una relación lógica con el resto del mundo. Casi todos los países tienen tasa de interés de 0. O sea, Argentina no puede tener una tasa al 7. Eso es trabajar sobre la dinámica de la deuda. Y hay que trabajar con ese objetivo hacia adelante; por eso es bueno que el acuerdo con el FMI se discuta en el Congreso.