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Di Santo se ilusiona con el gran arranque de San Martín

"Ojalá podamos seguir por este camino y podamos pelear por título", dice el uno de los goleadores del conjunto que dirige Mario Vivaldi. Destacó que el mantener la base del equipo es la clave de este gran comienzo

Comenzó un nuevo campeonato de la Liga y San Martín de Vicuña Mackenna está nuevamente entre los protagonistas. El Celeste tomó como costumbre eso de pelear arriba desde hace unos años. “Queremos seguir peleando arriba hasta el final”, dice Luis Di Santo, uno de los referentes del equipo que conduce Mario Vivaldi. El Coqui llegó con sus goles en 2018 y hoy se ilusiona con poder conseguir un título con el conjunto mackennense.

#ElDeportivo con Luis Di Santo

-¿Cuál es el secreto para mantenerse vigente?

-Por suerte ya son varios años los que hace que estoy en la Liga. Uno cuando se va poniendo más grande, realmente valora y se da cuenta de lo importante que es el entrenamiento día a día. También lo que implican la alimentación y el descanso. Uno cuando es chico no le da tanta importancia a eso. Pero bueno, yo creo que la clave es entrenar y cuidarse al máximo para poder disfrutar de la mayor cantidad de años posibles de este deporte. Uno llega a un momento en el que el físico no le da para más y ahí debe ser muy duro tener que decir adiós al fútbol, después de toda una vida jugando.

-¿Qué destaca de San Martín?

-Hace cuatro años ya que estoy acá y me he dado cuenta de que es realmente una familia. Te hacen sentir como si fueras parte de una gran familia en la que todos se cuidan y se respetan. Todos tiran para el mismo lado. Va a hacer cuatro años que viene con un proceso muy claro, con muchos jugadores de la ciudad, surgidos del club. Sólo hay dos o tres refuerzos al año. Hay una gran cantera de jugadores. Es una base sólida que hoy en día salta a la vista. Hace desde el 2018 que estoy acá y no han llegado más de tres o cuatro refuerzos por temporada. En esta somos dos los de afuera y el resto son chicos de ahí. Es una gran familia en la que todos se conocen desde hace mucho. Los mismos técnicos que van dirigiendo conocen a todos los chicos de jovencitos. Eso genera un sentido de pertenencia muy fuerte que después en el mediano plazo se refleja en los resultados.

-¿Para qué está San Martín?

-Uno cuando arranca los torneos se ilusiona con pelear arriba. Después, hay muchos factores que pueden favorecer o no esa lucha. Recién van cuatro fechas, tuvimos un gran comienzo, tenemos una gran base de jugadores que venimos juntos desde hace tres o cuatro años. Eso hizo que se nos hiciera más fácil el regreso después del parate, desde lo futbolístico. San Martín está para luchar ahí arriba hasta el final. Mientras podamos, vamos a seguir por este camino. Ojalá que en las últimas fechas podamos seguir arriba peleando un campeonato, que sería algo muy lindo para el club.

-¿Cuáles fueron las claves de este buen comienzo?

-Creo que mantener la base de jugadores siempre es importante. Eso nos ayuda porque tenemos una idea clara de juego. Después, cada partido tiene sus características propias, pero creo que esa es una de las calves. La otra es que somos un buen grupo y eso siempre te suma a lo deportivo.

-¿Tuvo el deseo de volver a Estudiantes?

-Te soy sincero, cuando regresé de Italia a fines del 2017, tuve esa esperanza de volver. Creo que hice un buen año en el 2018 acá en San Martín. Con eso pude haber generado un llamado o alguna intención, pero ahí Estudiantes estaba jugando Federal A. Yo no estaba tan lejos de ese nivel para jugarlo. Cuando no llegó ese año la chance, me di cuenta de que ya estaba. Era un ciclo cerrado aunque doliera. A partir de ahí, puse la cabeza en el club en el que me tocaba estar. San Martín me adoptó como si fuera uno más de esta familia y me hizo sentir muy cómodo desde el primer momento en que llegué y por eso sigo acá y no tengo necesidad de cambiar de club.

-Su camada tiene un vínculo muy especial con el club. ¿Cómo vivió las finales que disputó Estudiantes en la Primera Nacional?

-Yo creo que desde que pisé el club a los 12 años hasta el 2015, que fue mi último año ahí. Uno se hizo hincha del club, defendiendo esa camiseta a muerte. El ascenso del 2009 nos dejó marcados a muchos de los que nacimos en las inferiores de la institución. Eran años duros. Por distintas circunstancias se decidieron a apostar por los chicos del club y salió todo redondo. Con respecto a las finales, uno las vivió de manera muy apasionada. Estuve muy nervioso durante los partidos. Fue una lástima que se hayan escapado como se escaparon. Creo que los muchachos han dejado al club en lo más alto. Hoy en día Estudiantes, después de tantos años, está en el lugar que tiene que estar. Por suerte hoy está jugando con equipos grandes y ojalá que este sea el año para dar el salto a la Primera División.

-Eran tiempos muy distintos esos del 2009 en el club…

-Nosotros éramos chicos y no nos dábamos cuenta de algunas cosas. Pero era todo a pulmón, con mucho sacrificio. Aguantar por ahí el tema de los pagos. Jugábamos por el amor que le teníamos al club que nos formó desde chicos. También se daba que éramos un grupo de amigos, porque la gran mayoría veníamos jugando en las inferiores. Algunos compartíamos el colegio o el barrio. Éramos todos muy unidos. Eso nos hizo fuerte ante las adversidades de ese año y eso terminó confluyendo en el ascenso.