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Mario Nívoli, el ucachense desaparecido en 1977 que estuvo preso en La Perla

Su historia es poco conocida. Fue una revista local que desandó su camino. Tenía 29 años cuando fue secuestrado en Córdoba. Testimonios de un gendarme lo ubicaron en este centro de detención. A pesar de las investigaciones que se llevaron a cabo, no se habría logrado identificar o encontrar sus restos.
 
Ucacha.- La historia de Mario Alberto Nívoli es similar a la de otros tantos jóvenes idealistas que abrazaron una causa y fueron víctimas de la dictadura. Este joven ucachense que nació en 1948 fue secuestrado en Córdoba el 14 de febrero de 1977. Por ese entonces tenía 29 años.

Según consta en su historia, fue secuestrado por personal de Operaciones Especiales de La Perla, lugar en el que estuvo detenido, fue torturado y donde se perdió todo rastro de su vida.

Era estudiante, estaba casado y tenía dos hijos: Mariano y María Soledad. 

Nívoli militaba en Montoneros y sabía que este compromiso era, en esa época, de mucho riesgo. Por tal motivo se había venido a Córdoba, donde finalmente lo “chuparon”. De acuerdo al informe de la Conadep, Comisión Nacional Sobre la Desaparición de Personas, en la provincia de Córdoba los principales centros clandestinos de detención y torturas fueron La Rivera, La Perla, La Perla Chica, Hidráulica, y la Dirección de Informaciones de la Policía de la Provincia, conectados con la Comisaría de Unquillo; la Subcomisaría de Salsipuedes y el Destacamento Caminero de Pilar.

Este joven ucachense vivió también en Las Perdices y Córdoba y fue en Santa Fe donde estudió Ingeniería Química en el año 1966. En el año 1972 se casó y en 1975, luego de una bomba que en su domicilio colocara el “Comando Antiterrorista del Litoral”, se trasladó junto a su propia familia a Concordia, Entre Ríos. Fue a principios del año 1976 cuando se dirigió a Córdoba, ciudad donde finalmente lo secuestraron.

La hija de Mario Nívoli, María Soledad, es psicóloga y  profesora en la Universidad Nacional de Rosario, ha realizado maestrías y doctorados en Literatura Argentina y Ciencia Política. Lleva una vida rodeada de libros y comenta que nació en la ciudad de Córdoba “por casualidad”, que antes del año ya vivía con sus abuelos maternos en Santa Fe porque tenía apenas cuatro meses de vida cuando su padre pasó a integrar el listado de desaparecidos a manos del terrorismo de Estado. Soportó, junto a sus afectos más íntimos, años de dolor, de incertidumbre y búsqueda. 

Comprometido, militante y apasionado, Mario Nívoli pretendía otro país y eso le significó un triste destino. En distintas páginas sobre organizaciones y temas de derechos humanos, en el listado de desaparecidos, aparece el nombre de Nívoli y hasta una pequeña reseña. 

A La Perla, donde estuvo secuestrado el ucachense Mario Nívoli, sobre la ruta N° 20 Córdoba-Carlos Paz, a 20 kilómetros de la capital cordobesa, se lo considera por magnitud y capacidad operativa similar a la Esma o a Campo de Mayo.



Testigos de la tortura



Se estima que hasta 1979 pasaron no menos de 2.200 personas detenidas por el lugar. Desde La Perla, conocida en la jerga represora también como “La Universidad”, se coordinaba la actividad represora en toda la provincia de Córdoba, se planificaban nuevos secuestros y desapariciones y se interconectaban con otros centros clandestinos del país. Con los años, varios testigos que colaboraron en investigaciones recorrieron el lugar reconociendo aspectos claves para dar con la verdad. 

Distintas declaraciones de gendarmes que allí estaban destinados dan cuenta de la pesadilla diaria. “Allí presencié la tortura de detenidos. Recuerdo haber visto en tres oportunidades al Comandante del III Cuerpo” (declaración del gendarme Carlos Beltrán). 

“En una oportunidad pude observar en la sala de torturas la muerte de uno de los detenidos. El cuerpo luego fue sacado de la habitación y colocado en el interior de una casilla de gas, lugar donde se apilaban los cadáveres para después trasladarlos en un camión con rumbo que desconozco” (declaración del gendarme José María Domínguez). 

En la denuncia realizada por Héctor Ángel Teodoro Kunzmann, sobreviviente de La Perla y posteriormente colaborador con la Justicia con su informe a la Conadep, además de brindar detalles, nombres, acciones e identificar a otros detenidos en La Perla, el testigo dijo que pudo ver todavía con vida a numerosos detenidos, entre ellos a “Mario Alberto Nívoli, ‘la brujita’, oriundo posiblemente de Santa Fe, secuestrado de su domicilio de Barrio General Paz Junior a mediados de febrero ‘77 (posiblemente el día 13) y trasladado tres o cuatro días después”.

Identificación



En su momento, familiares de desaparecidos y víctimas de la dictadura recurrieron a distintos países en búsqueda de la justicia que en la Argentina se les negaba. Así llegaron a Italia. En 1994, el 15 de abril, se presentó un listado de casos denunciados y comenzó la investigación. En diciembre del año 2000, los represores Carlos Guillermo Suárez Mason y Santiago Omar Riveros -entre otros- fueron condenados a prisión por el Tribunal Penal de Roma al encontrarlos culpables de “dirigir o cometer el asesinato de varios ciudadanos italianos”. 

En este marco, en el caso de desaparecidos de origen italiano, se menciona a 92 adultos, entre ellos a Mario Nívoli y Laura Estela Carlotto; también a 7 niños desaparecidos y a 12 sobrevivientes.

Son numerosas las páginas sobre investigaciones por las víctimas de la última dictadura militar. El sitio del Partido Socialista enumera distintos listados de desaparecidos y allí se menciona también a Mario Alberto Nívoli. Sin embargo, el primer medio que publicó su historia fue revista “El Ucachense”, en junio de 2009, y brindó detalles que desconocía su propia familia en el pueblo natal. 



El recuerdo de su hija



En el hoy Sitio de la Memoria La Perla está el recuerdo, la fotografía de Nívoli y alguna que otra consigna de compañeros. Cruzando la ruta, frente al ingreso lugar, se encuentra una placa de madera que su hija una vez de paso dejara en memoria a su padre.

"Busqué entender la desaparición de mi papá de muchas maneras. Muy tarde comprendí que persiguiendo las huellas de su muerte había olvidado buscar las de su vida. La cadencia de las palabras, los gestos fugaces, las muchas maneras de mirar o de mirarse, las dos o tres formas típicas de reírse o suspirar, las manías imperceptibles y cotidianas, la relación muda con las cosas del mundo", reflexionó su hija.

A pesar de las investigaciones en torno a los desaparecidos, de Nívoli sólo se sabe que estuvo en La Perla, pero se desconoce si fueron encontrados o identificados sus restos.



Gustavo Perusia