El vínculo entre madre e hijo
El ser humano es social y vincular, y es en esta interacción con los otros que vamos configurándonos como personas. Desde las palabras, las acciones, el trato, son nexos que nos acercan o nos alejan del resto de los sujetos sociales con los que compartimos.
Si hablamos de desarrollar vínculos con otros, no es novedad afirmar que las madres tienen un rol fundamental en la vida de sus hijos, desde los primeros años de vida del niño siendo esencial para su desarrollo y subsistencia. El vínculo que se genera entre la madre y su hijo en la primera infancia, influirá directamente en la personalidad y la conducta que el niño pueda tener en su etapa adulta y en su relación con otras personas.
El vínculo entre la madre y el hijo se crea desde el momento de la gestación, y su nivel emocional se va acrecentando durante el momento del nacimiento, la lactancia y posteriormente con el cuidado en los primeros años de vida del niño.
Hoy se celebra el día de la madre y que mejor que pensar, agradecer y reforzar el vínculo que tenemos con ella. Si al igual que a mí, tu mamá te acompaña desde otro plano espiritual, déjame decirte que ese vínculo sigue intacto, por más que no podamos vivirlo físicamente, porque cada hijo lleva consigo una parte de su madre.
Un fuerte vínculo
Cuando hablamos de vínculo materno nos referimos a la relación de seguridad necesaria que permita la interacción con el entorno y con los demás, de manera funcional y segura para el crecimiento y la autonomía. Según la Organización Mundial de la Salud, la figura materna tiene una importancia fundamental en los primeros años de vida de su hijo y ésta se mantiene en la vida adulta también. La madre es aquella figura irremplazable para todas las personas. Crear y mantener un vínculo sano y estable con la madre es beneficioso para el desarrollo emocional y afectivo, constituyendo, además, las bases para futuras relaciones.
El vínculo que desarrollamos junto a nuestra madre o con quién cumpla este rol, supone la unión de mayor valor y que mantenemos, por años, con otra persona. Este vínculo provee la seguridad y las herramientas para la vida, para constituirse como persona, lo que resulta fundamental para el desarrollo de la personalidad, constituye el modelo a seguir para el tipo de relación que, más adelante, estableceremos con otros.
Lazos afectivos
La mayoría de los recién nacidos están preparados biológicamente para establecer el vínculo con su madre. La clave es la interacción con el bebé, el contacto físico piel con piel que es relajante para el bebé, el contacto visual, hablar con el recién nacido, amamantarla o alimentarlo, acariciarlo y acunarlo. Todas estas acciones e intervenciones, ayudan a construir este puente emocional.
Amor incondicional, el estudio científico que lo comprueba
El amor que siente una madre por su hijo es incondicional e inigualable. Este fuerte vínculo se da desde el primer momento y hay una razón científica que lo aborda.
Algunos investigadores publicaron un estudio en el Journal of Social Cognitive and Affective Neuroscience sobre los motivos que hacen que el vínculo entre madre e hijo sea tan fuerte.
Los científicos usaron imágenes cerebrales para examinar a las madres y a sus hijos, específicamente de las vías neuronales que subyacen a la empatía. Los autores del estudio explicaron que las madres tienen un deseo innato de dar sentido y responder a los sentimientos y comportamientos de sus hijos a lo largo de la vida. Este sentimiento materno tiene profundas bases evolutivas a nivel neuronal, cumplen la función de protector de su propia descendencia. También descubrieron que los hijos experimentaron empatía por sus madres, dependiendo de la fortaleza de sus relaciones. De hecho, cuanto más cercano sea el vínculo entre la madre y su familia, mayor es la capacidad de empatía de los hijos hacia esta.
Relación madre e hija
Por otro lado, otro grupo de investigadores de California, Estados Unidos, publicó en la misma revista científica “Journal of Neuroscience”, una investigación que revela que madres e hijas tienen una anatomía idéntica en la parte del cerebro que gobierna las emociones. Si bien esta semejanza también se encuentra entre madre e hijo, padre e hija, padre e hijo, es mucho más importante entre madres e hijas.
Para arribar a esta conclusión, seleccionaron 35 familias con buena salud: sin trastornos neurológicos o psiquiátricos, sin antecedentes de consumo de medicamentos fuertes o drogas, sin contraindicaciones para la resonancia magnética (IRM). Mediante el análisis de las distintas zonas reactivas y la realización de test conductuales, determinaron que la transmisión del esquema emocional es muy fuerte entre ellas, hasta el punto de sentir las cosas de la misma manera y también estar sujetos a las mismas patologías.
Esta similitud en la materia gris entre madre e hija promueve la comprensión mutua. Las madres son más capaces de identificar y asimilar las emociones de sus hijas y viceversa. Es también a veces por esta razón que las relaciones madre-hija no siempre son fáciles, ya que están demasiado cerca en el plano emocional.
El vínculo con la madre es algo único, que tiene de fondo un montón de emociones, de cercanía, de enseñanzas, de experiencias de vida y algún que otro enojo y desencuentro. Una madre es un ser esencial en la vida de su hijo. Es modelo, es amiga, es refugio y es hogar. En este día de la madre te invito a reforzar tu vinculo con ella y si sos mamá a que puedas generar ese nexo también con tus hijos.
Por Julieta Varroni