El diálogo político, el reclamo de que haya un proceso de construcción de consensos entre las diferentes fuerzas que participan de la escena pública, es un reclamo permanente en el país. Tanto, que se ha convertido en un cliché.

Pero cuando una iniciativa de ese tipo realmente se pone en marcha, suele terminar vegetando por desidia o indiferencia.

El inicio del diálogo entre Llamosas y la oposición tuvo asistencia masiva (la única que faltó fue Guadalupe Fantin). La foto estaba garantizada. Pero ayer la convocatoria no era para la mediatización, sino principalmente para acordar proyectos concretos, apoyados por todos, que mejoren la calidad de vida de la ciudad.

Entonces, la asistencia ya menguó. Faltaron cuatro de ocho: Scoppa, Fantin, De Carlos y Ljubich. El diálogo no puede ser sólo una declamación. O una pose.