Cómo encarar el último mes del año
Por qué diciembre es el mes del balance anual como si fuéramos una compañía que cierra ejercicio comercial. Sin la estructura de un calendario, no nos daríamos cuenta que termina un mes y comienza otro, o que termina un año y se inicia el próximo. Sin embargo, nacemos y vivimos dentro de estructuras, sistemas y esquemas que indefectiblemente nos hacen sentir que algo termina y otra cosa nueva comienza, aunque uno no quiera, o aunque tratemos de evitarlo.
También diciembre parece ser el mes del agradecimiento, cuántos ya pensamos en algún presente para esa persona que nos ayudó, que nos dio una mano, ese compañero de trabajo que nos sostuvo. Debo decir que si venimos agradeciendo en un mes de doce, estamos bastante mal, pero al menos dejemos eso.
2021 viene, sin dudas, unido a 2020, y muchos me dirán ‘claramente, pues se suceden’, me refiero a que parece que la pandemia los convirtió en uno solo. Si algo nos pasa a todos es que cuando queremos recordar cuándo sucedió algo que vivimos, cuándo fue la última vez que vimos a alguien, o cuándo llevamos a los chicos al pediatra, no sabemos muy bien dónde terminó 2020 y dónde comenzó 2021.
¿Necesitamos un balance?
Por qué la pregunta y no una afirmación, porque la verdad que significa ponernos bajo la lupa, evaluarnos, hacer un check list para ver si pasamos o no, y hasta es juzgarnos. Hablar de “balance” es hablar de un examen o análisis para determinar cuál es la situación en la que estamos, y la verdad es que si no es nuestro estilo o no es algo habitual que hacemos periódicamente; evaluarnos en diciembre parece un poco injusto.
Supone poner en perspectiva lo realizado durante un determinado tiempo; en este caso el año, recordar aquello que nos propusimos al principio, y sentenciar qué hemos logrado de todos esos objetivos y qué está pendiente.
El coach integral Javier Borra en diálogo con Rostros & Rastros señala que “cerca de estas fechas, cuando nos acercamos a un ciclo que se cierra, comenzamos a pensar en los objetivos que nos propusimos. Sin embargo, mas allá de habernos puesto metas, el devenir de la vida nos sorprender constantemente poniéndonos a prueba y sorprendiéndonos. Y paradójicamente, estas pruebas o desafíos que nos pone el devenir son situaciones que nos fortalecen, nos enseñan, nos permiten ver y potenciar nuestras capacidades”.
RR: El balance no estaría mal si nos enseña algo…
JB: Yo creo que es fundamental que podamos valorar lo que tenemos y de lo que somos capaces para generar una nueva visión de nosotros mismos proyectándonos con fuerza para el año venidero.
RR: ¿Cómo lo hacemos?
JB: Es importante buscar la manera de que sea lo más útil posible, que nos permita verdaderamente generar un cambio, eso es algo que deberíamos buscar constantemente, porque parece que solo nos acordamos cuando llega fin de año. Entonces la propuesta es no esperar a fin de año para hacer estos balances, sino hacerlo más habitual para poder ver cómo estamos respecto de esos objetivos o de lo que deseamos. Nuestro objetivo guía, nuestro objetivo principal debe ser siempre vivir en plenitud, en paz y para eso tenemos que definir con claridad las etapas que vamos a seguir, pero siempre mirando la esencia de lo que somos, nunca alejarnos de lo que somos, de eso que nos hace únicos. Si seguimos nuestra esencia el camino será siempre más simple.
RR: Parece imprescindible ampliar la mirada más allá de un objetivo
JB: Justamente, la otra propuesta es más que definir objetivos pensar en cómo quiero vivir mi vida, una meta que tenga que ver con lo que mi persona necesita, con lo que mi ser desea, para poder evolucionar en lo personal pero también en lo espiritual, eso implica reconectar con funciones como la emoción, la intuición y las sensaciones, porque no solo lo racional importa. Entonces es fundamental reconectar con las otras funciones psíquicas también. Porque si solo vemos el mundo desde lo racional eso nos limita, y nos llevará a ver muchas situaciones como insalvables, o insuperables. Empecemos a mirar el mundo desde otra óptica, planteándonos cosas fundamentales como cuál es el aporte que quiero dejar en la sociedad, en mi familia, en mis seres queridos, qué es lo que deseo para mí.
Vuelta al sol
‘Vuelta al sol’ es un libro de May Groppo, que encontré buscando un regalo especial para una persona que no iba a ver durante un tiempo. Es una guía práctica de introspección para “reconocer lo vivido, saltar lo viejo y celebrar lo aprendido”. Y la propuesta es hacerlo a fin de año o en el día de tu cumpleaños a propósito de esto de porqué lo hacemos en diciembre. El libro tiene más de 60 preguntas y disparadores para llevar a esa reflexión, esas preguntas te llevarán a “actualizar tu mirada sobre vos, conectar con tus deseos, elegir tus propios pasos con claridad. Es una bitácora que te propone la pausa y el espacio que necesitás para esa charla íntima con vos”.
Siempre remitiéndome al libro, uno de los disparadores para resumir tu año es a partir de estas tres opciones que se pueden usar todas, o podes usar la que más te guste o crear una nueva. La consigna es: “en una frase o párrafo describí tu año”, la otra es “resumí esta etapa en tres palabras” y la última “¿qué sensación general te dejó este año?”
Tener un libro donde bajar nuestros pensamientos, un diario o registro es interesante para ordenarlos y conectar emociones. El libro ‘Vuelta al sol’ tiene espacio para completar durante tres años y sugiere hacerlo consecutivamente, algo que nos permitirá ver patrones, sentimientos repetidos o diversos, nuestra evolución, porqué no.
Entre muchas otras preguntas, recuerdo dos con el espacio para escribir cada año: ¿a quienes sería bueno perdonar o pedirles perdón? ¿La actitud de qué personas merece celebración?
Buscar crecer en otros aspectos
Javier Borra nos propone aprovechar este período de mutación donde la sociedad ha cambiado. “El desafío que te propongo para 2022 es reconectarte, y de este balance obtener claridad, empezar a mirar desde esas sensaciones y esa intuición, no pensar tanto en lo racional, no pensar tanto en lo material, redescubrirnos en otros aspectos, dejar que nuestra mente brille, que nuestro espíritu vuele libre, que crezca y para eso hay que hacernos un tiempito para reconectar. Una vez en equilibrio allí puedo avanzar y buscar un crecimiento en otros aspectos pero necesito estar en coherencia con mi ser porque eso va a alimentar todos los crecimientos que tenga en mi vida”.
Por Fernanda Bireni