Río Cuarto | dictadura | democracia | Río Cuarto

Gonella: "El modelo argentino de juicios por la dictadura es único"

El fiscal federal, que participó en el juicio de La Perla, estuvo en la ciudad para disertar por los 40 años de democracia. La importancia de un proceso histórico

El fiscal federal Carlos Gonella, que participó en la causa La Perla, estuvo en Río Cuarto en el cierre del ciclo que la Universidad de Río Cuarto organizó para conmemorar los 40 años de democracia. Expuso en el Teatrino de la Trapalanda y señaló que el proceso de juzgamiento a quienes cometieron crímenes de lesa humanidad durante la dictadura es un “modelo único en el mundo”.

“Es una jornada para reflexionar además de festejar. Nunca hubo esta salud democrática en el país. Siempre los gobiernos elegidos democráticamente se vieron interrumpidos por procesos dictatoriales, con muchas violaciones a derechos humanos, a libertades civiles”, destacó Gonella.

- Aquí el proceso democrático no se limitó a restaurar los derechos civiles sino que, además, estuvo asociado a una idea y a un proceso de justicia que no se encuentra en otros países que vivieron situaciones similares.

- Así es. Es interesante repasar la respuesta que dio el sistema judicial argentino comparándonos con otros modelos, por ejemplo el modelo de Nuremberg o el de los tribunales penales internacionales para juzgar los delitos cometidos en Ruanda o la ex-Yugoslavia, que tienen su flanco de crítica.El modelo argentino es único en el mundo porque fue la propia Justicia civil la que dio respuesta a crímines contra la humanidad cometidos por el aparato estatal.Esto es materia de análisis, estudio y evaluación en ámbitos jurídicos, políticos y académicos en todo el mundo.No hay otra respuesta similar. El gobierno de Raúl Alfonsín significó un hito importante por el famoso juicio a las juntas que es donde comenzó este proceso de memoria, verdad y justicia, aunque después haya habido retrocesos con las leyes de impunidad.

- Hubo idas y vueltas pero aún hoy hay juicios para juzgar esos crímenes, 40 años después. Tal vez sea otra de las características centrales: que, a pesar de los retrocesos que hubo en el camino, la sociedad definió que incluso hasta hoy se sigan juzgando esos hechos.

- Así es. Fue un camino lleno de obstáculos, con marchas, con contramarchas. La paradoja es que durante el gobierno de Alfonsín se dictaron las leyes de Obediencia Debida y Punto Final en un contexto de amenaza contra la estabilidad democrática institucional. Recordemos los levantamientos de Samana Santa del 87, cuando se intentó juzgar a los cuadros intermedios por su responsabilidad en los campos de concentración, los secuestros, torturas y desapariciones de personas.Ese obstáculo duró 25 años, hasta que la Corte Suprema lo removió, declarando nulas las leyes de Obediencia Debida y Punto Final. Eso nos coloca en la etapa actual de los juicios, donde se juzga a estas personas en el marco de un Estado de derecho, respetando todas sus garantías constitucionales.Y es algo tan importante que hasta que no sea juzgado el último responsable de estos delitos, la Justicia va a tener que seguir dando respuestas.

- ¿Cuáles son los puntos a destacar del proceso de enjuiciamiento en comparación con otras situaciones similares en el resto del mundo?

-Hay varios puntos. Acá, a partir de 2003, cuando se descuelgan los cuadros de los represores de la Escuela Militar se recibe a los organismos de derechos humanos y a partir de ahí hay una política pública que se desarrolló para este proceso.Se dictaron leyes para agilizar los juicios;la Corte Suprema removió el obstáculo que impedía el juzgamiento. En el Ministerio Público el procurador de entonces, Esteban Righi, creó un equipo de trabajo especializado para brindar apoyo a todos los fiscales que a lo largo y ancho del país llevaban adelante los juicios, de manera tal que hay toda una política pública que se desarrolló a partir del reclamo de los organismos de derechos humanos, fundamentalmente las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo. Además, estos juicios tuvieron un alto valor pedagógico.Esto de que la sociedad pueda ver juicios orales y públicos donde se puede participar en vivo y en directo. La gente puede presenciar cómo es el desarrollo del sistema judicial para dar respuesta, puede escuchar a las víctimas por primera vez y puede ver también por primera vez a los acusados defendiéndose. Es muy importante el valor de este proceso en que estamos inmersos.