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Alarma por dificultades para la rehabilitación de personas con discapacidad

Más allá del peligro de contagio por ser un grupo de alto riesgo ante el coronavirus, en el sector privado los profesionales de la salud mantienen el tratamiento de los pacientes de mayor gravedad sin el aporte de las obras sociales y prepagas.

Muchos aspectos no se tienen en cuenta en el marco de lo que es la cuarentena por la pandemia del coronavirus. Hay familias a las que el aislamiento obligatorio afecta de modos que pueden llegar a ser impensados por parte de aquellos a los que no los toca de cerca. Incluso se trata de grupos en los que hay personas pertenecientes a los sectores de riesgo y necesitan atención médica constante. Este es el caso de las personas con discapacidad que han visto resentida la asistencia que recibían en sus hogares o en instituciones médicas al no poder ser controlados por los especialistas como lo venían haciendo.

Carina García Agazzoni, médica especialista en rehabilitación médica (MP 24945/6; ME 13275), es coordinadora del centro de Rehabilitación del Hospital de Río Cuarto, que forma parte de la Red Provincial de Discapacidad, Rehabilitación e Inclusión del Gobierno de la Provincia de Córdoba, y es integrante de la Junta Nacional de Discapacidad. En diálogo con Puntal, García comentó que hay un panorama distinto en los sectores públicos y privados. “Hay varios puntos a tener en cuenta, pero son realidades que tienen algunos aspectos diferentes en sí, pero si nos centramos en lo que es la persona en situación de discapacidad, es muy complicada la atención en la cuarentena porque el tipo de tratamiento que necesitan es muy especializado”, comentó.

En este sentido, la especialista destacó que “es muy difícil que cualquier persona pueda hacer los tratamientos, por ejemplo, quien necesita una aspiración requiere de maniobras que son peligrosas y no se pueden enviar por las redes sociales como se hace con otras rutinas”, indicó sobre la posibilidad de aconsejarle a quien no está entrenado en estas medidas. Explicó que lo que se les puede explicar es muy general y simple; “yo diría que es muy dificultosa, más cuando son cuestiones motoras, porque si se trata de retrasos mentales las actividades pueden ser más sencillas, pero en otros casos es muy difícil explicarles a los padres cómo actuar”, comentó.

Señaló, en tanto, que hay muchas limitantes más allá de la dificultad de las prácticas, siendo que muchas familias no tienen teléfono celular, a otras se les complica incluso cuando en persona se les explican las maniobras, siendo que se trata de acciones que requieren mucha experiencia: “Depende de cómo uno los toque, el tono muscular, maniobras que en manos equivocadas hacen más daño que ayuda”, comentó, y explicó que lo ideal sería que el especialista vaya a la casa del paciente, pero son personas con muchos riesgos de contagio de la enfermedad, considerando que tienen traqueotomías, gastrectomía, respiradores, entre otras.

Atención de casos complicados

- ¿Cómo se está actuando en esos casos más complicados? ¿Siguen asistiendo los especialistas?

- En los casos en los que ya había internación domiciliaria, dentro del sector público, se extreman las medidas de seguridad pero los padres estaban medianamente entrenados por los profesionales que ya asistían. Se disminuyó el número de personas pero a las que hay que aspirarlas o con tratamiento específico se siguió visitando. Uno trata de extremar la cantidad de gente que se acerca al centro de rehabilitación, para que no salgan de sus hogares. Los casos más graves se terminarán complicando con esta situación, porque no se les puede explicar bien a los padres por teleconferencia cómo trabajar.

- ¿Qué ocurre con el desarrollo del sistema privado?

- Todas estas prácticas, en el nivel privado, no están siendo reconocidas por las obras sociales o mutuales. Se está negociando la cobertura, pero ninguna dio la autorización. Por lo tanto, los profesionales siguen haciendo las visitas, porque no se puede hacer abandono del paciente; en las únicas obras sociales que quedaron sujetas a auditoría se autorizó que el profesional vaya, pero en vez de hacerlo tres veces por semana lo hacen una.

- ¿Esto es suficiente o empobrece la calidad de vida del paciente?

- Lo ideal es respetar los planes de trabajo, porque se hacen a partir de objetivos ya planteados; ahora al menos se prioriza que lo poco que se les da no ponga en peligro sus vidas. Sin embargo, es algo que no se puede asegurar. Estamos tratando de manejarnos fuera de lo que nos autorizan las obras sociales, porque, por ejemplo, si un paciente tiene trastorno de la deglución y la obra social permite sólo una atención por semana, ¿qué pasa el resto? ¿No come?

- ¿Cómo hacen en esos casos?

- Los profesionales siguen yendo, y les pagarán sólo una de las visitas. Pero siempre se hace todo a costa del profesional, porque hay cosas que se les pueden enseñar a los padres, pero en otras no se les puede decir que lo hagan y si se ahogan se ahogan. ¿Qué hacen si esto ocurre? Estamos poniendo el cuerpo los profesionales, sé que hay que hacer un esfuerzo todos, pero creo que las personas en situación de discapacidad están en un momento de mucha vulnerabilidad que se agrava en cada paciente.

- ¿El Estado debería presionar al sector privado para que cumpla con los tratamientos?

- Lo que sucede es que hay una cuestión económica y otra que el riesgo al que se expone al paciente visitándolo todos los días, luego de andar por la calle y llevándolo a las casas de los pacientes. Es una situación muy difícil que se refleja en todos los ámbitos, ellos son vulnerables y por más que se cumpla con todos los mecanismos de bioseguridad, el riesgo existe. Creo que las obras sociales deberían asegurar el mínimo que se está negociando, y dentro de la realidad, la evaluación que se hace para ir la menor cantidad de personas en los casos más graves, y hacerlo un familiar en los más leves; es una estrategia a medias pero que puede funcionar en ese equilibrio de no dejarlos sin nada.

- Se sabe que es una situación extraordinaria, pero ¿sería importante pensar en alternativas para un futuro?

- Estamos todos improvisando sobre la marcha, pero todas las áreas la rehabilitación tienen un concepto que es el de entrenar a las familias e involucrarlas en los tratamientos, es algo que venimos haciendo desde siempre y nos hemos podido adaptar a esta situación. Ningún familiar no sabía qué hacer ante este escenario, quizás no lo específico, o el problema es de los nuevos, pero por este tipo de trabajo, siempre se los preparó para las vacaciones o un viaje lejos. Es un aspecto que nos ha favorecido y que sería interesante repetir.

Preparación física

La actividad física es una de las aristas fundamentales que se trabajan con las personas con discapacidad en su día a día. El parate que se produjo en el marco de la cuarentena afectó notablemente el desarrollo que tenía la intervención en cada una de las personas que participan de los programas locales de deportes adaptados. Sin embargo, muchos se las han ingeniado para seguir brindando actividades a las familias que puedan hacer en sus hogares.

Claudio Aruza, docente referente del programa de Olimpíadas Especiales de la Universidad Nacional y coordinador de muchas propuestas que incluyen a todas las organizaciones en las que se desarrolla el deporte adaptado en Río Cuarto, indicó que si bien lo específico de cada disciplina no puede llevarse a cabo, sí se mantienen rutinas de entrenamiento físico con lo que cada familia tiene en su hogar. “A nuestros chicos les hemos mandado videos y documentos con explicaciones para que puedan seguir haciendo las tareas y nos muestren cómo lo vienen practicando, tanto los chicos de Olimpíadas Especiales como los jugadores de ‘Los Halcones’ (equipo de básquet adaptado), que ya habían hecho su pretemporada en febrero y no queremos que abandonen la actividad, aunque sea lo mínimo”, explicó.

El referente destacó la importancia de mantener la actividad. “El encierro nos ha complicado a todos, y en especial a estas familias”, comentó, y destacó la preocupación que les genera la situación por tratarse de personas de un sector de riesgo. “Estamos haciendo una jerarquización por la situación de cada uno y su estado de salud, porque ellos en general están bien al hacer deporte todo el año, pero lo mismo deben cuidarse mucho”, explicó Aruza.

Por otra parte, se articula con las escuelas públicas, a través de la Inspección de Educación Física y la de Educación Especial del Ministerio de Educación de la Provincia, acciones en las que los profesores envían a las familias propuestas para que hagan en sus hogares. “Mínimamente es un estímulo semanal, y en algunos casos dos, articulando también con las escuelas comunes, y creo que se hace una buena acción la que se está llevando a cabo”, indicó Aruza.

Luis Schlossberg. Redacción Puntal

FUENTE: Puntal.com.ar