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En la ciudad, la morosidad en los colegios privados ronda el 50%

El atraso no ha afectado el pago de los salarios de los docentes, ya que la mayoría cobra del Estado provincial. El gremio de los educadores privados está preocupado por la sobreexigencia que se les aplica a sus afiliados.

La morosidad en el pago de las cuotas de los colegios privados de la ciudad está entre el 50 y 55 por ciento a propósito de las dificultades económicas generadas por la parálisis en casi todas las actividades, producto del aislamiento social obligatorio dispuesto en el marco de la pandemia de coronavirus.

Hasta el momento, el pago de los sueldos de los trabajadores no está en riesgo por el incumplimiento de los padres, ya que más del 80% de la masa salarial es aportada por el Estado provincial. Sin embargo, hay preocupación por los que cobran directamente desde las escuelas privadas y por los jardines maternales.

Richard Ordóñez, secretario general del Sindicato Argentino de Docentes Privados (Sadop) en Río Cuarto, aseguró a Puntal que el dato del nivel de mora en la cancelación de los abonos mensuales corresponde a un muestreo que realizaron en las últimas horas.

“Estuvimos en contacto con delegados escolares y con representantes legales de las escuelas de la ciudad y ellos hablan de una caída en la recaudación de entre el 50 y el 55 por ciento. En la ciudad de Córdoba el porcentaje es similar”, afirmó Ordóñez.

-¿Eso supone un impacto para los docentes?

-En la liquidación de los sueldos del mes anterior no hemos tenido problemas. Hay pocas escuelas que no tienen la masa salarial cubierta por la Provincia. Sí hemos encontrado dificultades con los docentes que no están en la planta permanente y que no han cobrado el aumento. Hasta ahora, no se ha dado una situación grave. Estamos expectantes con lo que pueda llegar a pasar el mes que viene, cuando creemos que el impacto de la cuarentena será mayor. Los problemas más preocupantes están en los jardines maternales, ya que no están funcionando. Se están haciendo gestiones para que el Estado aporte algún subsidio.

-¿Saben si hay posibilidades de que los colegios refinancien las cuotas o bajen los valores teniendo en cuenta que en este momento están cerrados y que tienen menos gastos de mantenimiento?

-Hace unas semanas hubo una reunión en Buenos Aires por este tema. El Ministerio de Educación de la Nación ha hecho algunas sugerencias al respecto. Por otro lado, los colegios que no tienen cubierta su nómina salarial por el Estado pueden gestionar un subsidio especial para pagarlos.

Sobreexigencia

A todo esto, Ordóñez señaló que el Sadop está preocupado por la situación que están atravesando los docentes ante un incremento significativo de las exigencias para continuar con las clases de manera virtual por la cuarentena.

“Cuando comenzó la cuarentena y el dictado de las clases de manera remota, pedimos solidaridad a nuestros compañeros docentes. En este tiempo, los educadores han demostrado ser solidarios y han estado a la altura de las circunstancias. Ellos están poniendo sus propios recursos informáticos (computadoras, celulares y conexiones a internet) para cumplir con el dictado de las clases. Hay escuelas que hicieron la tarea más fácil porque ya tenían sus plataformas virtuales, pero hay otras que no”, comentó el representante gremial.

“Hay otra dificultad y es que muchas familias tienen más de un hijo y cuentan con escasos recursos tecnológicos, por lo que el docente tiene que dedicar mucho más tiempo para cubrir esa demanda. De esta forma, debido a la cantidad de alumnos, la jornada laboral del docente se ha duplicado”, acotó.

-¿Han hecho una encuesta al respecto?

-Sí, hicimos una encuesta durante la tercera semana del aislamiento. Los datos que obtuvimos nos preocupan. Por eso, hemos salido a decir que se ha destruido la jornada laboral del docente. La jornada laboral del docente en un cargo testigo es de 5 horas. A eso le agregamos 2 horas de tarea extraescolar que se da por la corrección y la planificación. La encuesta nos dio que la actividad del docente se extendió otras 4 horas, por lo que las condiciones laborales ya no son las mismas. Entendemos la necesidad de ser solidarios, pero hay que tener en cuenta que nuestra actividad será una de las últimas en volver a la normalidad. Por eso, nos parece que habría que volver a replantearse algunas cuestiones. Es difícil sobrellevar el nivel de exigencia. Además, cada uno de los docentes tiene una vida familiar, como cualquier ser humano.

-¿Hay alguna forma de compensar esta mayor exigencia?

-Nos da tranquilidad que el proceso de evaluación quede postergado para cuando regrese la actividad normal. En cuanto al reconocimiento, una forma puede ser la cuestión económica, ya que deberían reconocerse las horas extras. En este tiempo, los docentes no han dejado de trabajar. Al contrario, han trabajado el doble y con sus propios recursos.

-¿Creen que hay chances de que se pierda el año?

-Creo que no se va a perder el año escolar. Incluso, el ministro de Educación de la Nación, Nicolás Trotta, ha dicho que es difícil que se pierda. Seguramente se van a tener que tomar medidas para evitar que se pierda. En algunos países se ha recurrido a la promoción directa, para que los contenidos que no se vieron se recuperen el año que viene.

Nicolás Cheetham. Redacción Puntal

FUENTE: Puntal.com.ar