Estudiantes del sistema carcelario, resisten el doble encierro con relatos de Fontanarrosa, Galeano y Calle 13
Las letras de Calle 13 y los relatos del Negro Fontanarrosa, de Eduardo Galeano o de Paco Urondo hoy son parte del puente que docentes del Cenma Arturo Jauretche y del Cempa Santiago Arias de Cabrera tendieron con los estudiantes que se encuentran alojados en el Servicio Penitenciario Número 6.
Impedidos de tomar contacto con sus alumnos desde que se decretó el cese de las clases primero y el aislamiento social después, las escuelas que trabajaban con 250 mujeres y hombres en contextos de encierro encontraron la manera de seguir vinculados con ellos a través de un grupo de emisoras radiales de la ciudad que aceptaron la propuesta de difundir los micros grabados con las voces de los profesores.
Así, por medio de cuentos, letras de canciones, poemas y adivinanzas intentan ayudarlos a sobrellevar el doble encierro al que se ven sometidos en la actualidad los 250 estudiantes, pero también el resto de la población carcelaria del Servicio Penitenciario Número 6, que hoy supera los 800 internos.
Además de la privación de libertad, a ellos se les ha sumado la prohibición de recibir cualquier tipo de visitas, en el marco de la prevención de la pandemia.
Esa situación motivó, por ejemplo, que casi el diez por ciento de los internos haya solicitado a la Justicia seguir cumpliendo sus condenas con prisión domiciliaria.
Esperando el reencuentro
“Con estas grabaciones desde pequeños relatos o de lo que cada profe sienta que quiera comunicar buscamos que los estudiantes sepan que están siendo abrazados por la escuela, que la escuela los está pensando, que no nos olvidamos de ellos y que estamos esperando el reencuentro”, dijo María Belén Días Gundín, profesora de Literatura.
La emergencia sanitaria se instaló cuando tanto el Cenma 73 Arturo Jauretche como el Cempa Santiago Arias de Cabrera, de barrio Pizarro, estaban organizando las primeras tareas dentro de la cárcel. “Inicialmente, habíamos preparado una serie de actividades para que la gente de Educación del Servicio Penitenciario se las pudiera acercar, pero cuando se dictó la cuarentena obligatoria allá las cosas se pusieron mucho más rígidas todavía. Si no podían entrar las visitas, menos aún las actividades ni el inicio de las clases, por eso empezamos a pensar cómo hacer para comunicarnos con nuestros estudiantes”, comentó Días Gundín.
La idea de emitir breves relatos literarios contó con la anuencia de la mayoría de los docentes y el paso siguiente fue proponerles a las emisoras radiales de la ciudad que se sumaran a la propuesta.
Varias radios les abrieron las puertas de sus estudios para difundir los mensajes. Los audios grabados por los profesores no tienen más de 4 minutos de duración. Cada docente le envía el material a la coordinadora Claudia Barros, quien es la encargada de enviarla, a su vez, a los medios.
Si bien la audiencia a la que están dirigidos los mensajes radiales son los alumnos de las escuelas que funcionan intramuros, los docentes esperan que puedan llegar también al resto de la población carcelaria. “Queremos que todos ellos se sientan abrazados, que sepan que los estamos pensando y que como escuela buscamos estar presentes”, resumió la profesora.
¿Qué respuesta están teniendo estos mensajes entre la población carcelaria? Por ahora es una incógnita.
“El eco lo vamos a conocer cuando volvamos a verlos, entonces sabremos qué fue lo que quedó resonando de estos mensajes. Hasta el momento no tenemos ninguna noticia de si están pudiendo escucharnos o no. Por supuesto que vamos a seguir hablándoles y vamos a mantener esta conversación, esta presencia, porque entendemos que la misión de la escuela, además de garantizar el derecho a la educación, también es estar cerca de su comunidad”, recalcó otra de las profesoras de Lengua y Literatura que forman parte de la propuesta, Melisa Gnesutta.
Cada uno de los docentes que se sumaron con sus mensajes radiales confía en el poder de la palabra. “La palabra derrumba muros y no pide permiso para entrar”, concluyeron.