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Los jóvenes: núcleo de una fuerza creativa y pujante

Marcos Altamirano, director del documental "Subterráneos", incorpora distintas miradas de los y las jóvenes en su nuevo proyecto.

Redacción. Mateo Formia

Miradas subterráneas. Ocultas atrás de cortinas de humo mediáticas, en contra de su voluntad. Gritan “acá estamos, mirennos”, desgarrando esos telones añejados, esos imaginarios sociales que, de a poco, se amalgaman a eso subterráneo. Vivimos en tiempos de inminentes transformaciones culturales, protagonizadas por quienes siempre están al pie de las luchas sociales: los y las jóvenes. Que se alzan con sus herramientas, con sus puños apretados hacia el cielo, con sus lápices y cámaras, tomados de las manos y abrazados unos con otros, visibilizando lo que se creía invisible.

“Subterráneos es un proyecto de largometraje documental que está en etapa de postproducción y que surge a partir de una necesidad de poder documentar una acción de acompañamiento a esas juventudes interesadas en fortalecer el espacio de lo cultural en Río Cuarto”, nos contó Marcos Altamirano, director y productor del documental ”Subterráneos“. El reconocido cineasta riocuartense, comenzó a transitar un nuevo proyecto por el año 2015 con una investigación que “en vez de abordarla desde una escritura tradicional, decidí escribirla audiovisualmente”, expresó Altamirano.

Desde esta perspectiva, Marcos incorpora las miradas de los y las jóvenes que son los protagonistas del documental, y que participan en la producción del mismo aportando distintas perspectivas sobre los procesos sociales y culturales que perciben y experimentan.

El equipo de trabajo de “Subterráneos”, está integrado por Valentina Divoy (entrevistadora y asistente de producción), Stefania Aluffi (producción), Verónica Franco (cámara), Lucas Ortiz (cámara), Emiliano Racino (Sonido), Carla Gambluch (asistencia de sonido), Camila Petenatti (fotografía fija y diseño), José Ignacio Zalazar (asistencia de edición), Guillermina Lanfranco (asistencia de edición), César Quiroga ( asesoramiento teórico), Joaquín Ferreira y Bruno Ponso (música) y Claudio Rosa (edición y post producción).

- ¿Por qué Subterráneos?

- El nombre del documental nace de pensar que la ciudad de Río Cuarto está dividida por un río de aguas, principalmente, subterráneas. Pienso en lo subterráneo como lo oculto, lo clandestino, la ciudad que no se ve. Pero también como esa apuesta fuerte a los espacios creativos, el lugar de lo invisible, pero también de la profundidad y de la posible transformación.

- ¿Qué nos cuenta Subterráneos?

- El documental surge de una investigación avanzada que reconstruye las experiencias de diferentes juventudes que se identifican con apuestas alternativas de sociedad, a partir de la perspectiva de una joven estudiante de comunicación social. En esos recorridos por los distintos espacios de la ciudad, Valentina no sólo emprende una aventura de autodescubrimiento, sino que explora y se interroga sobre los sentidos prevalecientes en la idea de ser activistas culturales en un momento y un espacio específico.

El documental recupera las experiencias culturales de esas juventudes que no aparecen contempladas en la agenda del Estado y que sus modos de incidir en la ciudad y de hacer política se diferencia de las grandes tradiciones teóricas.

- ¿Cuál es el motor que te movilizó a emprender este proyecto?

- Me interesa investigar la relación entre las prácticas culturales juveniles hoy y la transformación sociocultural, revelando un profundo y oculto Río Cuarto, generalmente ignorado por los medios de comunicación y perjudicialmente olvidadas por las culturas dominantes. A partir de esta producción nos proponemos desnaturalizar aquellos procesos culturales dominantes y entender lo cultural como aquello que permite a las juventudes de la ciudad ser agentes, aquello que las hace ser protagonista a través de sus prácticas.

- Muchas veces, los directores optan por un relato ficcional para sensibilizar a la sociedad ¿Por qué decidiste el formato documental?

- Siempre imaginé a Subterráneos como un documental audiovisual. Esto me permite alcanzar una instancia de apertura, reflexión y acción en el ámbito cultural y poner el foco en esas prácticas juveniles que inciden, de una u otra manera en el espacio de lo público. En estos últimos años, el documental en Argentina ha logrado consolidar una técnica y un especial cuidado en el lenguaje. En nuestra ciudad, con un incipiente desarrollo audiovisual, es a partir del documental que podemos pensar en producir narrativas más elaboradas. En el caso de Subterráneos, nos permite realizar una investigación y una estructura narrativa en dónde se puede equilibrar la calidad formal con el trabajo temático/narrativo.

Además, el documental ha demostrado ser un excelente disparador para una mejor y mayor sensibilización en diversas temáticas y problemáticas actuales. También determina una de las líneas más vitales tanto de la investigación como de la práctica cinematográfica reciente en Argentina.

- ¿Qué personajes aparecen en el documental?

La muestra seleccionada para Subterráneos se completa con Federico Sterrantino La Oh Drag Queen de la Fiesta Wacha Party, Marie Mattana una joven integrante del espacio comunicacional feminista Pícara, Joaquín Albornoz un joven que participa en un espacio de Patrimonio y Memoria (La Huella-ex buen pastor), Ignacio Origlia representante de la Asamblea sin Agrotóxicos, Camila Vazquez una joven poeta del Colectivo artístico La Glauce Baldovin, Joaquín Ferreira (Siag – CrotosClub) representante de la música urbana de la ciudad y la región, Daiana Bustos una joven que participó en la pastoral universitaria y colabora en diferentes territorios de la ciudad y por último Mandy Tuchtfeldt Di Stasio del proyecto Azul de Ciervo y Furtivo (Almacen de Arte).

- ¿Cómo fue la experiencia de trabajar sobre el proyecto en medio de una pandemia?

- La pandemia complicó todo. El aislamiento social, preventivo y obligatorio me favoreció un poco en poder avanzar en el desarrollo del proyecto, darle la forma y estructura a las entrevistas y dejar todo preparado. Pero se complicó mucho. La importancia del documental era acompañar a los y las entrevistadas a hacer esas derivas y recorridos territoriales. Y no se pudo hacer, la idea era registrar a estos personajes plena actividad y eso no pudo suceder, así que vamos a trabajar con material de archivo que nos facilitaron.

La grabación también fue complicada. Decidimos que el rodaje se desarrolle cuatro días de diciembre, del 19 al 23. La grabación la realizamos en la etapa de Distanciamiento Social, Preventivo y Obligatorio, con los cuidados correspondientes: Barbijos, alcohol en gel y demás protocolos. Pero si alteró bastante el proceso.

- ¿Qué importancia le das vos a lo que es la producción independiente? ¿Y cómo se plasma eso en el largometraje?

- Considero muy importante sostener y darle continuidad a diferentes proyectos que desarrollamos en la ciudad y que tienen como propósito aportar al crecimiento audiovisual regional. Es por esto que el gran desafío está en construir equipos técnicos y de producción con estudiantes formados y formadas en el audiovisual como es el caso de la mayoría de quienes trabajaron y trabajan en el proyecto.

Imaginé un diseño de producción de muy bajo presupuesto, pero que me permitiese trabajar con estudiantes de la carrera, acompañados y acompañadas por profesionales del sector.