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La campaña para la mamá que perdió su casa superó las expectativas y las donaciones tienen varios destinatarios

Laura Mazzoni estima que ya redireccionó más de 200 bolsas de consorcio con prendas y bienes que la gente le acercó como ayuda

“Si te digo que repartimos 200 bolsas de consorcio con ropa y donaciones, seguro que me quedo corta”.

Laura Mazzoni no tiene palabras para agradecer toda la ayuda que recibe a diario luego del lamentable episodio que junto con su familia le tocó vivir cuando un incendio arrasó con todo lo que había en su casa y los dejó, literalmente, “con lo puesto”.

Pero a la vez admite que lo que atraviesa hoy le permite descubrir “un Río Cuarto que hasta el momento desconocía”.

“Lo que siento es que, personalmente, la gente tiene la necesidad de darme las donaciones a mí y que yo las reciba. De todos modos, yo les aviso que mis necesidades ya están cubiertas y que lo redirecciono a familias que lo necesiten y lo mismo me lo quieren dejar”, contó ayer Laura a Puntal.

Y agregó: “Recién el miércoles pasado empezó a mermar la cantidad de donaciones, porque si no el timbre no paraba de sonar. ¡Nos taparon la casa! Y yo revisé todas las bolsas, porque sí quiero guardarme las cartitas y las notas. Eso me queda para la historia de mi vida y la de mis hijos”.

Mazzoni cuenta que entre los destinatarios entre los que redistribuyó las donaciones que fue recibiendo luego del incendio se encuentran el CIC de barrio Obrero, el Centro Cultural Santiago Maldonado, la Copa de Leche San Francisco Solano, otras dos familias que padecieron una situación similar a la suya y el Hogar María Madre de Dios, entre otros.

“La sensación que tengo es que la gente abrió sus alacenas, abrió sus muebles y sus botiquines y lo que tenían para su uso cotidiano fue lo que nos compartieron. Porque son todas cosas en excelente estado. Prendas bien planchadas y perfumadas, realmente todo en estado casi nuevo”, describió aún sorprendida por la magnitud de la respuesta de la sociedad en general.

Además, dijo que en adelante las donaciones que pueda seguir recibiendo tendrán por destino el Hogar María Madre de Dios por considerar que tienen toda una logística ya definida para hacer llegar al destinatario que realmente necesita cada bien que pueda recibir en la casa de su madre.

Rumbo a la reconstrucción

En el transcurso de la semana pasada se llevaron a cabo las tareas de relevamiento y constatación de límites medianeros por parte de la escribana María Dolores Bustamante y las arquitectas de Dos M estudio, quienes de forma voluntaria le dieron forma a la documentación necesaria para presentar ante el Municipio y poder dar paso a la instancia de demolición.

“Esto es sal y pimienta. Dolor y alegría, a la vez. Ver toda esa ceniza de lo que era nuestra casa nos duele, pero también nos reconforta saber que en poco tiempo comenzará a reconstruirse”, dijo la mujer.

En los últimos días de la semana pasada, Laura y sus cuatro hijos (y sus mascotas) se instalaron en la casa que les cedieron en alquiler para residir mientras dure el proceso de reconstrucción de lo que fue su casa.

“Prácticamente todo el mobiliario, la ropa, las sábanas, los utensilios, la pava eléctrica, todo, fue resultado de las donaciones de la gente y estoy inmensamente agradecida por estos gestos que me permitieron descubrir una sociedad que antes no veía”, reconoce Mazzoni.

Y, en ese sentido, se comprometió a buscar la forma de devolver en un futuro todo lo que recibió en medio del lamentable episodio.

“Ahora no puedo porque estoy en pleno proceso de reconstrucción y con cuatro chicos pequeños realmente no me dan los tiempos pero sí quisiera en el futuro poder trabajar socialmente para de alguna manera poder devolver la ayuda a la sociedad y a quienes lo necesitan”, señaló.