Fundada en 1948, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) se ha convertido en la autoridad mundial sobre el estado del mundo natural y las medidas necesarias para salvaguardarlo. La prestigiosa entidad difundió durante la COP28, que se desarrolló en Dubai y finalizó esta semana, la nueva Lista Roja de Especies Amenazadas. El estudio mide el riesgo de extinción de 157.190 especies, de las cuales 44.016 ya están en peligro, lo que representa un 28% del total y unas 2.000 más que en la anterior revisión.
Esta edición cumple con un logro fundamental, por primera vez se completó el estudio mundial sobre el estado de los peces de agua dulce y reveló un dato preocupante: el 25 % de las especies evaluadas ya están en peligro de extinción.
La directora general de la UICN, Grethel Aguilar, advirtió que esta crisis de biodiversidad es un ejemplo más de los estragos que está causando el cambio climático y que muchas comunidades del mundo “ya no tienen con qué alimentarse” ante la escasez de peces de agua dulce, su principal fuente de proteínas.
Además señaló: “esta actualización de la Lista Roja de la UICN destaca los fuertes vínculos entre las crisis climática y de biodiversidad, que deben abordarse de manera conjunta. Las disminuciones de especies son un ejemplo de los estragos causados por el cambio climático, que tenemos el poder de detener con medidas urgentes y ambiciosas para mantener el calentamiento por debajo de 1,5 grados centígrados”.
Peces de agua dulce
La actualización de la lista trae especies que antes aparecían como en “preocupación menor” y ahora están “casi amenazadas”, como el salmón del Atlántico. La población mundial de este pez disminuyó un 23 % solo entre 2006 y 2020, y las causas apuntan principalmente a la creciente escasez de sus presas como consecuencia de la pesca irresponsable.
El salmón del Atlántico ocupa hoy sólo una pequeña parte de los ríos que habitaba hace un siglo en el norte de Europa y América del Norte, debido a las múltiples amenazas que encuentra a lo largo de sus migraciones de larga distancia entre hábitats de agua dulce y marinos. El cambio climático afecta a todas las etapas del ciclo de vida del salmón del Atlántico, influyendo en el desarrollo de los jóvenes salmones, reduciendo la disponibilidad de presas y facilitando la expansión del área de distribución de especies exóticas invasoras. Las represas y otros obstáculos bloquean el acceso a las zonas de desove y alimentación, mientras que la contaminación del agua y la sedimentación, principalmente debidas a la tala y la agricultura, conducen a una mayor mortalidad de los jóvenes salmones. La hibridación con salmones escapados de piscifactorías amenaza a muchas poblaciones silvestres y podría debilitar aún más su capacidad de adaptación al cambio climático. La mortalidad debida al piojo de mar (Lepeophtheirus salmonis), vinculado a las piscifactorías, también es motivo de gran preocupación. Otra amenaza creciente y significativa es el salmón rosado (Oncorhynchus gorbuscha), una especie invasora del Pacífico que se está extendiendo rápidamente por el norte de Europa.
En la nueva lista, también aparecen ahora las tortugas verdes del Pacifico sur central y las del Pacífico oriental como “en peligro” y “vulnerables”, afectadas por las capturas accidentales durante la pesca.
El cambio climático constituye una amenaza creciente para las tortugas verdes a lo largo de su ciclo de vida, ya que unas temperaturas más elevadas resultan en un menor éxito de eclosión, el aumento del nivel del mar amenaza con inundar los nidos y ahogar a las crías, y los pastos marinos de los que se alimentan las tortugas verdes son susceptibles al calentamiento del océano y a los cambios en las corrientes derivados de condiciones climáticas extremas. Una de las principales causas de mortalidad de tortugas verdes en estas regiones es la captura incidental en la pesca industrial y artesanal. Los efectivos de la especie también han disminuido a causa de la captura de tortugas verdes y sus huevos para el consumo local o para vender en los mercados.
Éxitos de conservación
El órix blanco (Oryx dammah) ha pasado de la categoría Extinto en Estado Silvestre a En Peligro en la Lista Roja de la UICN, gracias a los esfuerzos de conservación que han permitido la reintroducción de la especie en el Chad. Este antílope, antiguamente común en toda la región africana del Sahel, desapareció en estado silvestre a finales de la década de 1990. Una caza furtiva cada vez más intensa con armas de fuego y vehículos de motor modernos, además de sequías extremas cada década, llevó a su desaparición durante el siglo XX. Hoy en día, los niveles de caza furtiva están aumentando principalmente para la subsistencia y el comercio, en un contexto de altos niveles de pobreza e inseguridad alimentaria. Después de un proyecto internacional a largo plazo, el órix blanco ha recuperado hoy poblaciones silvestres estables.
El estatus del saiga (Saiga tatarica) en la Lista Roja, un antílope que vive en Kazajstán, Mongolia, Rusia y Uzbekistán, ha mejorado de la categoría En Peligro Crítico a Casi Amenazado. La población en Kazajstán, hogar del 98% de todos los saigas, aumentó en un 1.100% entre 2015 y 2022 y alcanzó los 1,3 millones en mayo de 2022. La especie es muy susceptible a brotes de enfermedades y sufrió eventos de mortalidad masiva en 2010, 2011, 2015 y 2016. Se entiende que la alta tasa de mortalidad en 2015 fue provocada por temperaturas y humedad anormalmente altas, condiciones que se espera que sean más frecuentes con el cambio climático. Combinado con un número creciente de ganado, que aumenta la posibilidad de transmisión de enfermedades, el riesgo que futuros brotes de enfermedades causen una mortalidad significativa sigue siendo elevado. La mejora del estatus de la especie es el resultado de amplias medidas contra la caza furtiva, junto con programas de educación, capacitación de funcionarios de aduanas y fronteras, y acciones contra la venta ilegal en los países consumidores.
“La actualización de hoy (11 de diciembre) de la Lista Roja de la UICN muestra el poder de los esfuerzos de conservación coordinados a nivel local, nacional e internacional. Historias de éxito como la del órix blanco muestran que la conversación funciona. Para garantizar que los resultados de las acciones de conservación sean duraderos, debemos abordar con decisión las crisis interrelacionadas del clima y la biodiversidad”, dijo la Presidenta de la UICN, Razan Al Mubarak.
En cuanto a las especies de nuestro país, aparece en la Lista Roja de la UICN el huemul, una especie de ciervo adaptado a la vida de montaña que habita en los Andes del sur de Chile y Argentina. La pérdida de su hábitat, la caza furtiva y la depredación amenaza continuamente a esta especie que ya es considerada en peligro de extinción.
Dato sobre las plantas
En cuanto a las plantas, a caoba de hoja grande (Swietenia macrophylla), uno de los árboles maderables más buscados comercialmente en el mundo, ha pasado de la categoría Vulnerable a En Peligro en la Lista Roja de la UICN. Nuevos datos han revelado que los efectivos de la especie en América Central y del Sur se han reducido en al menos un 60% en los últimos 180 años, debido a la explotación insostenible de esta valiosa madera silvestre y la invasión agrícola y urbana en los bosques tropicales donde crece. La caoba sigue siendo muy codiciada en los Estados Unidos, Europa occidental y China para fabricar muebles, chapas, elementos decorativos y ornamentales e instrumentos musicales de alta calidad. A pesar de su protección en las legislaciones nacionales e internacional y de los esfuerzos concertados de todos los Estados de su área de distribución, la tala y el comercio ilegales de la especie continúan, debido a esta alta demanda. Se necesitan con urgencia mayores recursos para gestionar las áreas protegidas y responder al comercio ilegal de madera. Los modelos muestran que se prevé que el cambio climático haga que parte del hábitat actual de la caoba de hoja grande sea pronto inadecuado.
“La actualización de este año incluye miles de árboles añadidos a la Lista Roja de la UICN, muchos de los cuales son especies maderables. Estos árboles son a menudo especies clave en los bosques, y muy importantes para las economías nacionales y locales. Sin embargo, a menudo se encuentran amenazadas de extinción por culpa de una explotación insostenible. Es esencial que apoyemos a los jardines botánicos para proteger y propagar especies de madera amenazadas en colecciones ex situ y proporcionar más recursos para tomar decisiones informadas sobre su uso y comercio sostenibles”, dijo Megan Barstow, Responsable de Conservación en Botanic Gardens Conservation International.
Por Fernanda Bireni

