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Advierten por cinco señales que marcan un mayor debilitamiento de la economía argentina

Un informe de la consultora Apliconomy hace un relevamiento general de los principales rubros de la actividad e identifica indicios que no habilitan a pensar en una recuperación

Advierten por cinco señales que marcan un mayor debilitamiento de la economía argentina

La industria, uno de los sectores más complicados de la economía.  

 

Los principales datos de la economía argentina no dan indicios alentadores. Un informe reciente de la consultora económica Apliconomy señala que hay cinco señales cruzadas que marcan un debilitamiento de la actividad; esos datos generan preocupación porque las proyecciones que hablaban de un crecimiento importante para este año se van quedando cada vez más sin sustento.

“La lectura conjunta de los datos recientes de la economía puede ordenarse en cinco señales: 1) la inflación núcleo se desaceleró pero los servicios y los precios regulados siguieron por encima del nivel general; 2) el Estimador Mensual de Actividad Económica apenas creció 0,1 por ciento mensual desestacionalizado en agosto, mientras que la industria y la construcción rebotaron en el mes, pero continuaron en terreno interanual negativo y el comercio retrocedió el 3,5 por ciento interanual; 3) el crédito en pesos al consumo y parte del comercial siguió cayendo en términos reales; 4) el sector externo y el resultado fiscal aportaron amortiguadores sin garantizar su difusión al mercado interno; y 5) la energía internacional permaneció cara y volátil”, dice el informe de la consultora.

Apliconomy hace un relevamiento de todos los datos que diagnostican el estado de la economía. Por ejemplo, la Encuesta de Tendencia de Negocios de la industria manufacturera, que elabora el Indec, mostró que el 48,4 por ciento de las empresas consideró que su cartera de pedidos de septiembre estuvo por debajo del nivel normal; otro 48,6 por ciento la calificó como normal y sólo el 3 por ciento la ubicó por encima. Es decir, el balance negativo se ubicó en 45,5 puntos.

“En cuanto a las existencias de productos terminados, el 21,2 por ciento de las firmas indicó niveles superiores a los adecuados y el 16 por ciento niveles inferiores. La insuficiencia de demanda interna fue identificada como principal obstáculo para aumentar la producción por el 54 por ciento de los establecimientos. El relevamiento confirma que la demanda doméstica sigue siendo el principal condicionante de la industria”, dice el informe.

Por si fuera poco, tampoco las perspectivas plantean un panorama muy optimista. “Las expectativas para octubre-diciembre tampoco anticipan una recuperación industrial generalizada: el 67,5 por ciento de los establecimientos espera mantener sin cambios su producción, el 19,3 por ciento prevé reducirla y sólo el 13,2 por ciento proyecta incrementarla. El balance esperado de producción fue de -6,1 puntos porcentuales. En contraste, el Indicador de Confianza Empresarial mejoró de -20,2 por ciento en agosto a -18,9 por ciento en septiembre, aunque permanece en terreno negativo. En conjunto, la recuperación de pedidos y confianza resulta todavía insuficiente para anticipar una expansión sostenida de la producción y de la contratación industrial”, se lee.

El informe señala que la debilidad de la demanda interna sigue siendo el gran inconveniente de la coyuntura económica nacional.

“El Producto Bruto Interno del segundo trimestre aumentó 2,0 por ciento interanual y cayó 0,6 por ciento respecto del trimestre anterior en la serie desestacionalizada. El consumo privado creció 0,4 por ciento interanual, pero retrocedió 2,4 por ciento trimestral; el consumo público disminuyó 4,1 por ciento interanual y 2,3 por ciento trimestral; la Formación Bruta de Capital Fijo se contrajo 11,1 por ciento interanual y 0,8 por ciento trimestral. La composición del crecimiento evidencia que el dinamismo exportador contrasta con la debilidad del consumo y la inversión internos”, plantea Apliconomy.

Y agrega: “La debilidad de la inversión tiene efectos que exceden el trimestre en que se registra. Menor Formación Bruta de Capital Fijo implica menos demanda inmediata de construcción, maquinaria, equipos y servicios asociados, y también puede condicionar capacidad productiva futura. En pymes proveedoras, este canal suele manifestarse antes en presupuestos demorados, menores pedidos o ampliación de plazos que en cierres de plantas o caídas abruptas de empleo”.

En el mercado interno, la combinación de menos demanda interna, menos ingreso disponible, más morosidad y caída del crédito condicionan las posibilidades de crecimiento.