La asistencia fue anunciada la semana pasada por la gestión de Gabriel Boric y será canalizada a través del Fondo contra el Hambre y la Pobreza de la Agencia de Cooperación Internacional para el Desarrollo de Unicef.
En declaraciones a la prensa tras regresar de sus vacaciones, Kast sostuvo que no está de acuerdo con “entregar ayuda económica directa a un gobierno que ha mantenido una dictadura por más de 60 años”, y consideró que cualquier apoyo humanitario debería estar condicionado a exigencias democráticas.
Cuba enfrenta una compleja situación económica, agravada por dificultades en el suministro de energía y el histórico embargo de Estados Unidos, vigente desde 1962. En ese contexto, el gobierno cubano implementó medidas de emergencia como racionamiento de combustible, reducción de la jornada laboral en el sector público y mayor uso del teletrabajo y la educación a distancia.
Además de Chile, otros países como España, México y Rusia anunciaron asistencia para la isla.