Habla Carolina Torres: “Con los cheques me pagaron una deuda”
La empleada acusada por el caso del Edecom indicó que trabajó entre 5 y 6 meses en negro para Dova cuando era concejal. Y que, si bien ella cobró cheques al portador, no fue un robo sino una cancelación. Manifestó que ella es un perejil a quien quieren acusar para cerrar rápidamente el caso
Carolina Torres, que fue despedida del Municipio después de que el gobierno la acusara de haber orquestado una maniobra para quedarse con cheques del Edecom y cobrar un total de 155 mil pesos, asegura que no robó nada sino que, en realidad, esa fue la forma en que le pagaron una deuda por haber trabajado, durante la gestión anterior, entre 5 y 6 meses en el Concejo Deliberante a las órdenes de Mauricio Dova, actual secretario de Gobierno.
Torres, que está embarazada, habló en exclusiva con PUNTAL y describió cómo se sucedieron los hechos que, según su versión, terminaron con esta historia de denuncias y contradenuncias. En la denuncia que hizo a la Justicia dijo que cobró unos 100 mil pesos pero no haber cometido un delito.
Aceptó la entrevista pero pidió que no se le hicieran fotos. Este es su relato: “Entro a trabajar con Mauricio Dova en 2016, cuando me convocó al Concejo Deliberante”.
- ¿Habías trabajado en política?
- Jamás. De hecho no soy militante ni nada. Me llamó porque nos conocíamos. Empiezo a trabajar con él, un trabajo de secretaria medio light porque ahí en el Concejo éramos tres. No había mucho para hacer pero él me mandaba a hacer cosas de su estudio. Pasó un mes, dos meses, tres, y empiezo, ante la falta de pago, a reclamarle. Habían pasado como cinco meses y yo ya no lo podía sostener más. Le reclamo cada vez más los pagos. Él le pregunta a la secretaria si me habían mandado a hacer los estudios y se hicieron los desentendidos. Recién ahí me mandan a hacer el pedido en Recursos Humanos para que me dieran el listado de las cosas que tenía que presentar. Entonces me dijo que no fuera a trabajar hasta que yo tuviese todo completo. La verdad es que en el Concejo todo el mundo sabía que yo no estaba cobrando. Todos me dijeron: “¿Cómo te va a hacer venir a trabajar si él sabe que antes de que entre una persona primero se tiene que hacer los preocupacionales?”. Trabajé en negro durante cinco o seis meses. Seguí reclamando que me pagaran y nunca obtuve respuestas. Después me empiezan a pagar el sueldo normal. Pedí un retroactivo pero él me dijo que no sabía si me lo iban a pagar, que desconocía de esos temas. Después se hizo la campaña de Juan Manuel y ahí yo ya cobraba el sueldo y cuando ellos ganan venimos al Palacio Municipal. Él, de hecho, nos decía que cuando ganaran nos veníamos con él a trabajar. Estuvimos con él una semana hasta que nos dice que nos pasaba para la Mesa de Entradas. Estuve un tiempo ahí, después hice otra tarea administrativa con el tema del presupuesto y un día me llaman y me dicen que me tenía que presentar en el Edecom.
- ¿Cuándo fue eso?
- A fines de 2016. Empiezo a trabajar en el EPU. Después me pasan a otra área. En un momento los directivos me llaman y me dicen que necesitan ayuda en la parte administrativa y ahí me pasan a la administración. Mi tarea al principio era acomodar los expedientes y después los foliaba. En el mes de noviembre recibo un llamado de Mauricio, que me dice que necesitaba hablar conmigo y que fuera a su oficina. En ese momento yo estaba ya en la clínica porque estaba embarazada y tenía problemas desde el principio. Después me escribe y ahí le sigo reclamando el período impago. Telefónicamente me dijo que, bueno, que de alguna manera me lo iba a comenzar a pagar con pagos en negro.
- ¿Todo por teléfono?
- (Asiente) Y me dice que se me iban a abonar esos meses en pagos en negro. Así comenzaron los cheques al portador. Sigo trabajando y cuando salta todo esto me llama por teléfono, el día 27, yo estando en cama, en mi estado de embarazo complicado, con peligro de aborto prematuro, y le manifiesto que no puedo ir al Palacio porque estaba en cama y me dijo que era importante que fuera. Como pude me levanté, fui a la oficina, y él ahí me comunica las noticias que habían salido. Le dije que no estaba enterada de nada porque no veía noticias. Entonces me empieza a preguntar cómo se trabajaba en Administración y le cuento. Él como que no quería que salieran los pagos en negro. Me vengo a mi casa, me pidió que lo pensara el fin de semana. Me vine llorando por las cosas que él me decía. Y le dije: “¿Me están culpando a mí?” Y me dio a entender que sí porque era yo la que efectuaba los cheques. Le contesté que obviamente era mi letra porque era mi trabajo.
- ¿En esa área administrativa confeccionabas los cheques?
- Claro.
- ¿Y eras la única persona que hacía eso?
- Siempre los hacía yo. Y si yo faltaba los hacía la contadora. Pero él me muestra una fotocopia de unos cheques que habían sido cobrados en octubre y obviamente que tienen mi letra porque los hice yo. Esos cheques se mandaban a la Administración, ellos firmaban y volvían a mandar los cheques. Después de mucho pensar el fin de semana, me había dado miedo las cosas que me decía. Le repetí varias veces que qué quería que le dijera. El me contestaba: “Tenés que decir esto y esto, tenés que pensar que podés perder el trabajo”. Como todo el tiempo presionándome. El sábado del fin de semana largo le dije que estaba con muchos dolores y que me comunicaba con él en la semana. Y el martes le dije que quería hablar con él pero que no me podía levantar de la cama. Me dijo que iba a venir hasta mi departamento. Después cambia y me plantea: “Acabo de hablar con Juan y me dice que no es conveniente que vaya a tu departamento y me vean”. Era como todo muy raro. Me dijo que me mandaba a buscar con alguien. Me manda a buscar al Centro de Salud a las 9 y 15 con un hombre del bufet en el auto del intendente: un 307 gris. Cuando llegué me dice si estuve pensando todo lo que hablamos. Ahí me entrega el sumario administrativo y me dice tenés que firmar acá. Lo firmé, no lo alcancé ni a leer.
- ¿Qué era ese documento?
- Un certificado donde decía que se iba a abrir un sumario administrativo. Y ahí nuevamente presiones: “Si vos hablás yo te tengo mucho aprecio y queremos cuidarte. No te vamos a dejar así nomás. Te vamos a cuidar”, y ahí me largué a llorar. Me fui. A las 7 de la tarde me llama por teléfono diciéndome que tenía que presentarme al otro día a las 9 de la mañana. Me preguntó si me mandaba a buscar. “Para qué”, le dije. Me contestó que yo iba a tener que hablar con un hombre, que le tenía que contar lo que habíamos hablado. Y que también iba a haber una chica, una abogada. Me dijo: “Vos vení, hacé esto y así nosotros frenamos a los medios y después se encarga la Justicia de seguir averiguando”. Pero le pregunté qué tenía que decir. Me contestó: “Vos tenés que decir lo que te dije, lo que estuvimos hablando acá”. Corto y, obviamente, me dio miedo. Y ahí llamé a un abogado, a Enrique Zabala. Esa noche la pasé muy mal y, al otro día, recibo un llamado telefónico de Dova. Después me tocan el portero. Cuando prendo la pantalla veo que el chofer que me había ido a buscar al Centro de Salud se estaba yendo. A los cinco minutos me volvió a llamar y ya ahí no respondí. No entendía nada.
- ¿La idea era que reconocieras haberte llevado los cheques?
- Claro. Inclusive primero dijeron que eran tres cheques, después siete, después 16.
- El total actual es 155 mil pesos.
- Y dicen que hay más cheques. Pero no fui a hablar al Municipio porque no me habían convocado formalmente. Y recién el 8 me llega que me tenía que presentar el día 4 en la cúpula del Municipio. Y el 8 me llega como que el 4 ya estaba despedida. Me dejan sin trabajo y jamás en la vida declaré.
- En su conferencia, Dova aseguró que en una reunión informal habías admitido ser la autora de la maniobra con los cheques. ¿Eso existió?
- No.
- Explicame cómo fue la operatoria de los cheques al portador ¿Vos te cobraste esa deuda? ¿Pero cómo era: te daban un cheque por mes, por semana?
- Claro. Para llegar más o menos, no sé, para llegar a los montos de lo adeudado. Eran cheques al portador. Igual ahí salen muchos cheques al portador. No fue una excepción.
- ¿Pero esos cheques los hacías vos misma o los autorizaba Pellegrini o alguna autoridad del Edecom?
- No, al directorio vas con órdenes de pago y te lo firman. Ellos firman y sellan porque van con una orden y alguna factura cuando son para proveedores, a diferencia de cuando son cheques para caja chica, que en realidad se adjuntan una serie de facturas para caja chica y se hacen cheques al portador.
- En teoría, se habrían hecho dos cheques para el mismo conjunto de facturas. Es decir, dos cheques por los mismos gastos.
- Bueno, pero si fuese así, ¿el directorio ve montos por 20 mil y va a firmar 40 mil pesos?
- ¿Tiene un control el directorio?
- Sí, tiene un control. El directorio controla. Es lo que tiene que hacer.
- ¿Esos cheques que cobraste decís que fue una instrucción de Dova al directorio: páguenle a Carolina tanto porque se le debe?
- (Asiente)
- ¿No suponías que ibas a terminar envuelta en una situación como la de ahora?
- Si robé esos cheques, ¿voy a ser tan tonta de dárselos a mi mamá o a mi papá o a alguien de mi familia para que me los cobre?
- Dova te denunció por el daño a su buen nombre y honor.
- ¿Y yo que tengo que hacer? Si él salió publicando mi nombre cuando jamás declaré ni firmé. Me culparon de todo y no me dieron derecho a defensa. ¿Por qué están tan desesperados?
- ¿No tendrías que haber exigido que te firmaran un comprobante o un recibo de que te estaban pagando una deuda?
- Los cheques al portador para mí es un pago en negro. Lo puede cobrar cualquiera. Si sos ladrón, no lo vas a ir a cobrar vos. Ni un familiar. Podría haberlos vendido en una cueva y nadie hubiera sabido. No entiendo por qué agarraron a un perejil.
Marcos Jure
mjure@puntal.com.ar
Torres, que está embarazada, habló en exclusiva con PUNTAL y describió cómo se sucedieron los hechos que, según su versión, terminaron con esta historia de denuncias y contradenuncias. En la denuncia que hizo a la Justicia dijo que cobró unos 100 mil pesos pero no haber cometido un delito.
Aceptó la entrevista pero pidió que no se le hicieran fotos. Este es su relato: “Entro a trabajar con Mauricio Dova en 2016, cuando me convocó al Concejo Deliberante”.
- ¿Habías trabajado en política?
- Jamás. De hecho no soy militante ni nada. Me llamó porque nos conocíamos. Empiezo a trabajar con él, un trabajo de secretaria medio light porque ahí en el Concejo éramos tres. No había mucho para hacer pero él me mandaba a hacer cosas de su estudio. Pasó un mes, dos meses, tres, y empiezo, ante la falta de pago, a reclamarle. Habían pasado como cinco meses y yo ya no lo podía sostener más. Le reclamo cada vez más los pagos. Él le pregunta a la secretaria si me habían mandado a hacer los estudios y se hicieron los desentendidos. Recién ahí me mandan a hacer el pedido en Recursos Humanos para que me dieran el listado de las cosas que tenía que presentar. Entonces me dijo que no fuera a trabajar hasta que yo tuviese todo completo. La verdad es que en el Concejo todo el mundo sabía que yo no estaba cobrando. Todos me dijeron: “¿Cómo te va a hacer venir a trabajar si él sabe que antes de que entre una persona primero se tiene que hacer los preocupacionales?”. Trabajé en negro durante cinco o seis meses. Seguí reclamando que me pagaran y nunca obtuve respuestas. Después me empiezan a pagar el sueldo normal. Pedí un retroactivo pero él me dijo que no sabía si me lo iban a pagar, que desconocía de esos temas. Después se hizo la campaña de Juan Manuel y ahí yo ya cobraba el sueldo y cuando ellos ganan venimos al Palacio Municipal. Él, de hecho, nos decía que cuando ganaran nos veníamos con él a trabajar. Estuvimos con él una semana hasta que nos dice que nos pasaba para la Mesa de Entradas. Estuve un tiempo ahí, después hice otra tarea administrativa con el tema del presupuesto y un día me llaman y me dicen que me tenía que presentar en el Edecom.
- ¿Cuándo fue eso?
- A fines de 2016. Empiezo a trabajar en el EPU. Después me pasan a otra área. En un momento los directivos me llaman y me dicen que necesitan ayuda en la parte administrativa y ahí me pasan a la administración. Mi tarea al principio era acomodar los expedientes y después los foliaba. En el mes de noviembre recibo un llamado de Mauricio, que me dice que necesitaba hablar conmigo y que fuera a su oficina. En ese momento yo estaba ya en la clínica porque estaba embarazada y tenía problemas desde el principio. Después me escribe y ahí le sigo reclamando el período impago. Telefónicamente me dijo que, bueno, que de alguna manera me lo iba a comenzar a pagar con pagos en negro.
- ¿Todo por teléfono?
- (Asiente) Y me dice que se me iban a abonar esos meses en pagos en negro. Así comenzaron los cheques al portador. Sigo trabajando y cuando salta todo esto me llama por teléfono, el día 27, yo estando en cama, en mi estado de embarazo complicado, con peligro de aborto prematuro, y le manifiesto que no puedo ir al Palacio porque estaba en cama y me dijo que era importante que fuera. Como pude me levanté, fui a la oficina, y él ahí me comunica las noticias que habían salido. Le dije que no estaba enterada de nada porque no veía noticias. Entonces me empieza a preguntar cómo se trabajaba en Administración y le cuento. Él como que no quería que salieran los pagos en negro. Me vengo a mi casa, me pidió que lo pensara el fin de semana. Me vine llorando por las cosas que él me decía. Y le dije: “¿Me están culpando a mí?” Y me dio a entender que sí porque era yo la que efectuaba los cheques. Le contesté que obviamente era mi letra porque era mi trabajo.
- ¿En esa área administrativa confeccionabas los cheques?
- Claro.
- ¿Y eras la única persona que hacía eso?
- Siempre los hacía yo. Y si yo faltaba los hacía la contadora. Pero él me muestra una fotocopia de unos cheques que habían sido cobrados en octubre y obviamente que tienen mi letra porque los hice yo. Esos cheques se mandaban a la Administración, ellos firmaban y volvían a mandar los cheques. Después de mucho pensar el fin de semana, me había dado miedo las cosas que me decía. Le repetí varias veces que qué quería que le dijera. El me contestaba: “Tenés que decir esto y esto, tenés que pensar que podés perder el trabajo”. Como todo el tiempo presionándome. El sábado del fin de semana largo le dije que estaba con muchos dolores y que me comunicaba con él en la semana. Y el martes le dije que quería hablar con él pero que no me podía levantar de la cama. Me dijo que iba a venir hasta mi departamento. Después cambia y me plantea: “Acabo de hablar con Juan y me dice que no es conveniente que vaya a tu departamento y me vean”. Era como todo muy raro. Me dijo que me mandaba a buscar con alguien. Me manda a buscar al Centro de Salud a las 9 y 15 con un hombre del bufet en el auto del intendente: un 307 gris. Cuando llegué me dice si estuve pensando todo lo que hablamos. Ahí me entrega el sumario administrativo y me dice tenés que firmar acá. Lo firmé, no lo alcancé ni a leer.
- ¿Qué era ese documento?
- Un certificado donde decía que se iba a abrir un sumario administrativo. Y ahí nuevamente presiones: “Si vos hablás yo te tengo mucho aprecio y queremos cuidarte. No te vamos a dejar así nomás. Te vamos a cuidar”, y ahí me largué a llorar. Me fui. A las 7 de la tarde me llama por teléfono diciéndome que tenía que presentarme al otro día a las 9 de la mañana. Me preguntó si me mandaba a buscar. “Para qué”, le dije. Me contestó que yo iba a tener que hablar con un hombre, que le tenía que contar lo que habíamos hablado. Y que también iba a haber una chica, una abogada. Me dijo: “Vos vení, hacé esto y así nosotros frenamos a los medios y después se encarga la Justicia de seguir averiguando”. Pero le pregunté qué tenía que decir. Me contestó: “Vos tenés que decir lo que te dije, lo que estuvimos hablando acá”. Corto y, obviamente, me dio miedo. Y ahí llamé a un abogado, a Enrique Zabala. Esa noche la pasé muy mal y, al otro día, recibo un llamado telefónico de Dova. Después me tocan el portero. Cuando prendo la pantalla veo que el chofer que me había ido a buscar al Centro de Salud se estaba yendo. A los cinco minutos me volvió a llamar y ya ahí no respondí. No entendía nada.
- ¿La idea era que reconocieras haberte llevado los cheques?
- Claro. Inclusive primero dijeron que eran tres cheques, después siete, después 16.
- El total actual es 155 mil pesos.
- Y dicen que hay más cheques. Pero no fui a hablar al Municipio porque no me habían convocado formalmente. Y recién el 8 me llega que me tenía que presentar el día 4 en la cúpula del Municipio. Y el 8 me llega como que el 4 ya estaba despedida. Me dejan sin trabajo y jamás en la vida declaré.
- En su conferencia, Dova aseguró que en una reunión informal habías admitido ser la autora de la maniobra con los cheques. ¿Eso existió?
- No.
- Explicame cómo fue la operatoria de los cheques al portador ¿Vos te cobraste esa deuda? ¿Pero cómo era: te daban un cheque por mes, por semana?
- Claro. Para llegar más o menos, no sé, para llegar a los montos de lo adeudado. Eran cheques al portador. Igual ahí salen muchos cheques al portador. No fue una excepción.
- ¿Pero esos cheques los hacías vos misma o los autorizaba Pellegrini o alguna autoridad del Edecom?
- No, al directorio vas con órdenes de pago y te lo firman. Ellos firman y sellan porque van con una orden y alguna factura cuando son para proveedores, a diferencia de cuando son cheques para caja chica, que en realidad se adjuntan una serie de facturas para caja chica y se hacen cheques al portador.
- En teoría, se habrían hecho dos cheques para el mismo conjunto de facturas. Es decir, dos cheques por los mismos gastos.
- Bueno, pero si fuese así, ¿el directorio ve montos por 20 mil y va a firmar 40 mil pesos?
- ¿Tiene un control el directorio?
- Sí, tiene un control. El directorio controla. Es lo que tiene que hacer.
- ¿Esos cheques que cobraste decís que fue una instrucción de Dova al directorio: páguenle a Carolina tanto porque se le debe?
- (Asiente)
- ¿No suponías que ibas a terminar envuelta en una situación como la de ahora?
- Si robé esos cheques, ¿voy a ser tan tonta de dárselos a mi mamá o a mi papá o a alguien de mi familia para que me los cobre?
- Dova te denunció por el daño a su buen nombre y honor.
- ¿Y yo que tengo que hacer? Si él salió publicando mi nombre cuando jamás declaré ni firmé. Me culparon de todo y no me dieron derecho a defensa. ¿Por qué están tan desesperados?
- ¿No tendrías que haber exigido que te firmaran un comprobante o un recibo de que te estaban pagando una deuda?
- Los cheques al portador para mí es un pago en negro. Lo puede cobrar cualquiera. Si sos ladrón, no lo vas a ir a cobrar vos. Ni un familiar. Podría haberlos vendido en una cueva y nadie hubiera sabido. No entiendo por qué agarraron a un perejil.
Marcos Jure
mjure@puntal.com.ar