Consenso en las declaraciones
Ninguna de las expresiones de respaldo a la intención de reducir el déficit ha alcanzado para transmitir tranquilidad y confianza. Y una de las razones fundamentales de la persistencia de la incertidumbre es que los apoyos públicos no han pasado hasta ahora de ser sólo declamaciones que no tienen por detrás una sustancia que acredite su veracidad.
En las últimas horas, y ante el empeoramiento del frente cambiario, una serie de gobernadores del peronismo y de Cambiemos han respaldado las metas fiscales del gobierno nacional, que apuntan a reducir el abultado déficit fiscal y mejorar así la situación de las cuentas públicas.
En esa línea se han expresado Juan Schiaretti, Manuel Urtubey y Domingo Peppo, sólo por citar algunos ejemplos.
“Hay consenso entre todas las fuerzas políticas para que alcancemos el equilibrio fiscal, cumpliendo con la reducción del déficit y llegando al 1,3 por ciento el año que viene y alcanzando el equilibrio fiscal en el 2020”, señaló Schiaretti.
A esa serie de declaraciones de apoyo público se sumaron las del propio presidente de la Nación, Mauricio Macri, en el sentido de que esta vez el país va a cumplir con las metas que fueron incluidas en el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional y que apuntan a conseguir un equilibrio paulatino en las cuentas. Sin embargo, ninguna de esas expresiones públicas ha alcanzado, a juzgar por el comportamiento que ha registrado el mercado en los últimos días, para transmitir tranquilidad y confianza; al contrario, el clima de volatilidad y de inquietud, de incertidumbre y de pesimismo sobre la marcha de la economía no ha hecho más que incrementarse.
Y una de las causas principales no se encuentra solamente en los fríos y negativos datos que surgen sobre la actividad económica o el déficit fiscal y comercial.
Una de las razones fundamentales de la persistencia de la desconfianza es que los apoyos públicos de políticos y dirigentes no alcanzan porque, hasta ahora, no han pasado de ser declamaciones que no tienen por detrás una sustancia que acredite su veracidad.
Las soluciones al complejo panorama actual se encontrarán si existen acciones coincidentes para atacar de raíz los males que afectan a la economía argentina. Hasta ahora, los supuestos esfuerzos han quedado en el plano de las declaraciones pero todavía no se conoce cómo se reducirá el déficit y de qué manera se distribuirá la carga de los esfuerzos.
En esa línea se han expresado Juan Schiaretti, Manuel Urtubey y Domingo Peppo, sólo por citar algunos ejemplos.
“Hay consenso entre todas las fuerzas políticas para que alcancemos el equilibrio fiscal, cumpliendo con la reducción del déficit y llegando al 1,3 por ciento el año que viene y alcanzando el equilibrio fiscal en el 2020”, señaló Schiaretti.
A esa serie de declaraciones de apoyo público se sumaron las del propio presidente de la Nación, Mauricio Macri, en el sentido de que esta vez el país va a cumplir con las metas que fueron incluidas en el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional y que apuntan a conseguir un equilibrio paulatino en las cuentas. Sin embargo, ninguna de esas expresiones públicas ha alcanzado, a juzgar por el comportamiento que ha registrado el mercado en los últimos días, para transmitir tranquilidad y confianza; al contrario, el clima de volatilidad y de inquietud, de incertidumbre y de pesimismo sobre la marcha de la economía no ha hecho más que incrementarse.
Y una de las causas principales no se encuentra solamente en los fríos y negativos datos que surgen sobre la actividad económica o el déficit fiscal y comercial.
Una de las razones fundamentales de la persistencia de la desconfianza es que los apoyos públicos de políticos y dirigentes no alcanzan porque, hasta ahora, no han pasado de ser declamaciones que no tienen por detrás una sustancia que acredite su veracidad.
Las soluciones al complejo panorama actual se encontrarán si existen acciones coincidentes para atacar de raíz los males que afectan a la economía argentina. Hasta ahora, los supuestos esfuerzos han quedado en el plano de las declaraciones pero todavía no se conoce cómo se reducirá el déficit y de qué manera se distribuirá la carga de los esfuerzos.