Río Cuarto | Eduardo Buzzi

¿Hay posibilidades de que la carne cueste $ 25 mil como dijo Buzzi?

El exdirectivo de Federación Agraria dijo que ese sería el precio si se libera totalmente el mercado. Implicaría multiplicar por 4 o 5 los actuales valores. Aseguran que "es un disparate" y que no se ajusta con la situación. De todos modos, alertan por escasez de oferta al menos hasta fines del primer trimestre del año próximo

Los ganaderos remarcan que, aún con las subas de la carne, hay que compararlo con un kilo de helado o el valor de una pizza.

 

Eduardo Buzzi, expresidente de Federación Agraria Argentina durante la 125, lanzó una bomba en las últimas horas cuando aseguró que “si se libera absolutamente el mercado, el kilo de carne llegará a 25 mil pesos”. La cifra del exdirigente santafesino implicaría casi multiplicar por 5 los actuales valores en el mostrador.

Si bien en los últimos días hubo una recomposición firme de los precios del kilo vivo en los remates, el resultado final anticipado por Buzzi fue considerado “desopilante” y “sin ningún fundamento” por los actores de la cadena ganadera.

Se cruzó un elemento más en la discusión: en las redes sociales se viralizó un remate de hacienda ocurrido en Corrientes en el que se pagó $ 2.400 el kilo vivo por un lote. Cuando se vieron las imágenes, el lote en cuestión resultó ser de terneros livianos excepcionales que nada tienen que ver con el precio de góndola que paga el consumidor. La alarma saltó porque el kilo vivo de novillo ronda los 1.300 pesos, aunque subiendo. Aquel valor implicaba casi el doble, pero sobre otra categoría de animal.

Sin embargo, tanto lo de Buzzi como el remate de la Sociedad Rural de Bella Vista desató todo tipo de especulación sobre el valor que podría alcanzar la carne.

En las últimas semanas, con el nuevo dólar exportador (70-30), los novillos pesados se afirmaron en los valores. Pero los livianos, para el consumo interno, tienen el freno del bolsillo argentino.

Si bien habría que partir de la base de que es difícil proyectar a horas del recambio presidencial y la asunción del nuevo Gobierno nacional, que supone cambios drásticos en materia económica, en la cadena de la carne dan algunas pistas.

En primero lugar, descartan la posibilidad de que el valor de Buzzi pueda darse en lo inmediato. “Algún día puede ocurrir eso, pero no ahora. Es como los $ 400 por dólar que pronosticó en su momento García Moritán; bueno, un día llegó a valer eso”, vinculó un experimentado productor ganadero cordobés.

Más allá de eso hay plena coincidencia en un par de elementos clave que determinan el precio de la carne bovina: hay una oferta ajustada a la salida de la sequía, que no sólo provocó una merma en la cantidad de terneros, sino que aceleró procesos de salida de campo que saturó la oferta hasta mediados de este año y luego, superada esa instancia, empezó a notarse “el bache” que posiblemente se extienda hasta marzo o abril. Es decir, la cantidad de carne no será abundante en estos meses que vienen y posiblemente siga la pendiente de la oferta. Se suma a eso que la recomposición de precios alienta a su vez la retención de vientres porque el negocio ganadero recupera aire. Habrá un cambio de tendencia tras un año que mostró alta faena hasta octubre. Ese es un claro factor alcista, siempre y cuando la demanda se mantenga estable o aumente, cosa también poco probable.

Los integrantes de la cadena ganadera mayormente coinciden en que el consumo también viene en la pendiente y que entonces habrá que esperar el nuevo equilibrio que surja del recorte de oferta, el menor consumo (hay que cuantificarlo y dependerá del nivel de caída), y los precios.

Hay un elemento más que ingresa fuerte en el escenario: la situación de los feedlots. La ocupación ahora en los corrales comienza a reducirse por un factor estacional hasta que en marzo ingresan los terneros de la nueva zafra. Pero la ecuación del engorde es dramática y el temor para los próximos días es creciente. Según pudo conocer este diario, la ecuación de noviembre arrojó una pérdida por cada cabeza terminada de $ 58 mil, fruto de los precios reducidos a la salida con respecto a los costos alcistas. El máximo temor es qué ocurrirá si hay una devaluación con el precio del maíz y más aún si se avanza en la eliminación de retenciones. Por ende, los actores esperan un “mercado movido” hacia adelante.