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Emotivo encuentro de exalumnos y su maestra rural, después de más de 30 años

Compartieron su infancia en las aulas del colegio rural “Vélez Sarsfield” de Santa Flora, ubicado a 20 kilómetros de Río Cuarto. Y decidieron rememorar ese tiempo y homenajear a su docente Nydia Susana Aguilar.

Eran niños cuando compartían los juegos en el patio de la escuela rural “Dalmacio Vélez Sarsfield” de Santa Flora, y en el aula, mientras los más chicos garabateaban, los más avanzados aprendían las tablas y las divisiones. Es que, como en la mayoría de los colegios de campo, se trabajaba en plurigrados, donde una maestra enseñaba a niños de distintas edades.

Cientos de recuerdos y anécdotas quedaron guardados por años en la memoria de esos alumnos, hoy hombres y mujeres trabajadores, profesionales y padres, quienes hace una semana se reunieron y volvieron a ser “los chiquitos” de la señorita Nydia Susana Aguilar, la primera docente que tuvo este colegio.

Más allá del reencuentro de compañeros fue, además, la oportunidad de homenajear a la docente que pronto cumplirá sus 88 años, pero sigue recordando sus inicios  en el colegio rural.

“La idea surgió de Víctor Trigoso (exalumno), que planteó a un grupo de compañeros las ganas de juntarse. Entonces alquilamos el salón de la vecinal General Paz (de Río Cuarto). Después fue contactarnos por facebook y mensajes”, comentó Nora Riera, exalumna del colegio rural.

Santa Flora es un pequeño paraje ubicado  unos 20 kilómetros de Río Cuarto. En ese lugar aún sigue estando el colegio Vélez Sarsfield, que comenzó tímidamente por iniciativa de un grupo de padres interesados en escolarizar a sus hijos. “Unos papás se juntaron y contrataron a la señorita Susana para que diera clases. Al principio no tenían edificio, entonces dictaban clases en el club. Después un vecino donó un pedazo de terreno y con el esfuerzo de todos se construyó la escuela”, rememora Nora.

El establecimiento llegó a tener hasta 60 alumnos y todos los grados, de primero a séptimo, y varias maestras. Pero el éxodo rural hizo que la matrícula fuera decayendo.

Una cita después de varias décadas

Fueron más de un centenar de exalumnos quienes, acompañados de sus hijos y hasta sus nietos, acudieron al convite. Animados aún más por la presencia de la señorita Susana, que aunque no los reconoció por sus rostros sí recordó los nombres de aquellos, sus chicos.

“Fue muy emocionante abrazarnos, reconocernos, compartir algún recuerdo. Inolvidable, y estar con nuestra señorita Susana, que nos formó, no sólo transmitiéndonos conocimiento sino valores, cariño, respeto. Con algunos no nos reconocimos, pero nos pusimos cartelitos con nombres para identificarnos”, relató emocionada Nora Riera.

La mujer, hoy profesora en Ciencias Jurídicas y Políticas, dice que no se trata de una promoción de egresados sino de exalumnos que compartieron el plurigrado, donde una misma docente dictaba clase a chicos que cursaban distintosniveles. “En aquel tiempo la enseñanza era personalizada”, agrega Nora.

Esta  modalidad aún hoy está vigente en establecimientos rurales con escasa concurrencia de chicos.

Los exestudiantes llegaron desde San Basilio, Santa Flora, Chucul y otros que viven en Río Cuarto.

La señorita Nydia Susana llegó al salón impecable, así como aquel primer día de clases. Recibió los saludos de sus “chiquitos”, y les dijo que aunque tal vez no los reconocía, sí recordaba sus nombres. Y allí, parada en medio del salón, dirigió unas palabras. No había pupitres de por medio ni cuadernos, pero sí estaban sus alumnos, que la escuchaban atentos y extasiados. Volvían a sentir la dulce voz de aquella docente que en el aula no sólo les transmitió conocimientos sino algo más importante: valores.

“Ella nos daba clases, pero también nos dio catequesis, nos enseñó folclore. Por ella tomamos la comunión, que se hacía en celebraciones comunitarias. Y unía a los vecinos, los animaba a hacer cosas, siempre pensando en la escuela”, rememora Riera.

Durante este encuentro realizado días atrás en Río Cuarto, algunas de las exalumnas cantaron “Mi querida escuelita cordobesa”, la canción que les enseñó su maestra rural. Otros se animaron a bailar  alguna chacarera, también aprendida durante los años en la escuela de Santa Flora.

“Esta fiesta tiene como base ese amor que ella (Susana) nos brindó a todos porque en un mes y medio pudimos reunir a más de 60 exalumnos de todas las edades”, dice emocionada Nora, la exalumna que decidió compartir esta historia.

Patricia Rossia

Redacción Puntal