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Mackenna: piden un secundario ante la falta de transporte público en la ex Colonia Pueyrredón

El colegio más cercano está a 12 kilómetros

y para quienes no tienen movilidad llegar

a clases se convierte en un problema. Los vecinos proponen abrir el nivel medio en la primaria que funciona solo por la mañana

En el barrio Pueyrredón de Mackenna funciona la escuela primaria, Capitán J. Albarracín y los vecinos piden que se abra allí el nivel secundario.   

Colonia Pueyrredón era un paraje del departamento de Río Cuarto ubicado al sur de Vicuña Mackenna, pero desde 2019 quedó dentro del ejido urbano, por lo que se convirtió en un barrio más de la localidad. No obstante, según aseguraron sus habitantes aún no tienen acceso a muchos servicios básicos. Una problemática que ha generado la preocupación en familias del sector es la falta de transporte público, que dificulta la asistencia a clases de quienes cursan el secundario. El centro educativo más cercano se encuentra muy distante y quienes no poseen movilidad tienen múltiples inconvenientes para llegar. En el lugar funciona el colegio primario Capitán J. Albarracín y los vecinos propusieron que allí se abra el nivel medio.

Al respecto, Graciela Giménez, responsable del merendero Niños del Sol y referente barrial de Fenat, comentó a Puntal que “son 12 kilómetros cotidianos los que debe hacer cualquier alumno secundario para acceder a la educación. Hay familias que cuentan con movilidad propia y pueden llevar a sus hijos a la escuela, pero son muy pocas. Algunos van en bicicleta pero otros deben caminar esa distancia todos los días”.

Sobre el transporte, explicitó que “el Municipio (de Vicuña Mackenna) brinda una única opción, que es una solución paliativa podría decirse, ya que deja a muchos fuera”. “Destinó un transporte que tiene un único horario, pasa a las 7 de la mañana para trasladar estudiantes. Pero los horarios escolares varían por ende para quienes ingresan algunas horas después, no pueden hacer uso del transporte. Por otro lado, el servicio es únicamente a las 7 desde el barrio hasta Ipetaym N° 65 ‘Juan A. de Mena’, sin retorno. Es decir que no ofrece viaje de regreso al terminar la jornada educativa. Los chicos tienen que volverse caminando o esperar si algún familiar los busca”, expuso.

Graciela junto con otras cuatro mujeres del barrio tienen a cargo el espacio comunitario desde hace cuatro años en el que ofrecen merienda, apoyo escolar y algunos talleres recreativos. Según relataron, la problemática de la falta de transporte y servicios básicos afecta a unas 30 familias.

“Se obstaculiza la posibilidad de terminar los estudios secundarios obligatorios y estamos convencidas de que las condiciones de acceso cambiarían si se abre el secundario dentro del barrio. No se pide que se cree una escuela nueva, se pide que se utilice las instalaciones de la escuela primaria de barrio que solamente funciona por la mañana. La secundaria puede funcionar por la tarde”, expresaron las vecinas.

En este sentido, hicieron mención a que “hay antecedentes, la directora del primario de la escuela del barrio Pueyrredón, con quien estamos manteniendo contacto y reuniones para trabajar conjuntamente. Ha hecho peticiones en el pasado, pero sin obtener respuestas, ahora el contexto es distinto y nos encontramos visualizando la necesidad como barrio. Buscamos una solución del Estado”.

Muchas necesidades

Fermín Boloquy, coordinador de Fenat en Mackenna, dijo que además de la situación relacionada con el secundario, el sector tiene muchas demandas pendientes en cuanto a servicios básicos. “A finales del año 2021 y principios del 2022, realizamos una encuesta barrial para sistematizar las problemáticas y necesidades. Los resultados nos mostraron que los vecinos pedían contar con alumbrado público, red de agua (o al menos que llegue una canilla al barrio), transporte público, recolección de residuos y un dispensario”, señaló.

Respecto al sondeo, indicó que “fue presentado en un pedido de audiencia al intendente (Roberto Casari) para canalizar posibles respuestas pero no hubo resultados, no pudimos obtener contacto pese a los intentos”.

Finalmente, Graciela expresó: “Solo pretendemos tener acceso a derechos que nos corresponden. A veces no sabemos cómo hacerlo, pero intentamos tener respuesta a necesidades que son legítimas. Ojalá podamos hacer algo, que se nos escuche. Hace años el barrio está librado a su suerte”.