Internacionales
EE.UU. quiso matar a otro jefe militar iraní, pero fracasó
Se trató de un frustrado ataque en Yemen a un comandante de la Guardia Revolucionaria, el mismo día del asesinato de Soleimani. Washington aplicó nuevas sanciones a Teherán.
Estados Unidos fracasó el 2 de enero pasado en un intento para asesinar a un comandante iraní en Yemen, durante una operación paralela a la que en el mismo día acabó con la vida del jefe de la Guardia Revolucionaria, Qasem Soleimani, en las cercanías del aeropuerto de Bagdad, informaron ayer el diario The Washington Post y la cadena CNN.
Ambos medios señalaron que Abdul Reza Shahlai, un comandante de la Fuerza Quds del Cuerpo de los Guardianes de la Revolución iraní, fue el blanco de un frustrado ataque aéreo lanzado por Estados Unidos sobre Yemen.
Las autoridades estadounidenses justificaron el asesinato de Soleimani como una acción necesaria para impedir ataques contra objetivos de la potencia norteamericana, pero el caso de Yemen parece robustecer la hipótesis de un plan diseñado para debilitar a los Guardianes de la Revolución iraníes.
Shahlai fue sancionado hace casi una década por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos por su papel en un presunto complot frustrado para atentar contra las embajadas de Arabia Saudita e Israel en Washington.
El gobierno estadounidense mantiene una recompensa de 15 millones de dólares por su captura.
Igual que Soleimani, Shahlai forma parte del liderazgo de la Fuerza Quds, la encargada de las operaciones de la Guardia Revolucionaria en el extranjero, y Estados Unidos sospecha que abasteció de armas sofisticadas a los rebeldes hutíes de Yemen, que combaten a la coalición liderada por Arabia Saudita.
Mientras tanto, el gobierno del presidente Donald Trump anunció ayer nuevas sanciones económicas contra autoridades y empresas de Irán, en represalia por el ataque con misiles balísticos a dos bases militares con tropas estadounidenses en Irak.
"Estas sanciones seguirán hasta que el régimen detenga la financiación del terrorismo global y se comprometa a no contar nunca con armas nucleares", dijo el titular del Tesoro, Steven Mnuchin, en una conferencia de prensa en la Casa Blanca junto al secretario de Estado, Mike Pompeo.
Los funcionarios informaron que las sanciones serán impuestas a ocho altos dirigentes iraníes involucrados en "acciones desestabilizadoras" en Medio Oriente, entre ellos el secretario del Consejo de Seguridad Nacional Supremo, Alí Shamkhani.
Además, Mnuchin precisó que impondrán sanciones a los sectores textil, manufacturero, de minería y de la construcción, y otras separadas a los "mayores productores" de acero, hierro y cobre del país.
"Como resultado de estas acciones, vamos a sacarle miles de millones de dólares de apoyo al régimen iraní", consideró.
Las medidas contra el país ya habían sido adelantadas por Trump el pasado miércoles, horas después de que Teherán atacara con misiles dos bases militares con tropas estadounidenses en el centro y norte de Irak para vengar el asesinato de Soleimani.
El gobierno de Trump restableció todas las sanciones norteamericanas contra la teocracia persa al salir en mayo de 2018 del acuerdo nuclear con Irán, alcanzado en 2015 por el expresidente Barack Obama para detener el desarrollo nuclear iraní.
En consecuencia, la economía del país persa se vio fuertemente golpeada y sus exportaciones de petróleo se redujeron a mínimos históricos.
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Ambos medios señalaron que Abdul Reza Shahlai, un comandante de la Fuerza Quds del Cuerpo de los Guardianes de la Revolución iraní, fue el blanco de un frustrado ataque aéreo lanzado por Estados Unidos sobre Yemen.
Las autoridades estadounidenses justificaron el asesinato de Soleimani como una acción necesaria para impedir ataques contra objetivos de la potencia norteamericana, pero el caso de Yemen parece robustecer la hipótesis de un plan diseñado para debilitar a los Guardianes de la Revolución iraníes.
Shahlai fue sancionado hace casi una década por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos por su papel en un presunto complot frustrado para atentar contra las embajadas de Arabia Saudita e Israel en Washington.
El gobierno estadounidense mantiene una recompensa de 15 millones de dólares por su captura.
Igual que Soleimani, Shahlai forma parte del liderazgo de la Fuerza Quds, la encargada de las operaciones de la Guardia Revolucionaria en el extranjero, y Estados Unidos sospecha que abasteció de armas sofisticadas a los rebeldes hutíes de Yemen, que combaten a la coalición liderada por Arabia Saudita.
Mientras tanto, el gobierno del presidente Donald Trump anunció ayer nuevas sanciones económicas contra autoridades y empresas de Irán, en represalia por el ataque con misiles balísticos a dos bases militares con tropas estadounidenses en Irak.
"Estas sanciones seguirán hasta que el régimen detenga la financiación del terrorismo global y se comprometa a no contar nunca con armas nucleares", dijo el titular del Tesoro, Steven Mnuchin, en una conferencia de prensa en la Casa Blanca junto al secretario de Estado, Mike Pompeo.
Los funcionarios informaron que las sanciones serán impuestas a ocho altos dirigentes iraníes involucrados en "acciones desestabilizadoras" en Medio Oriente, entre ellos el secretario del Consejo de Seguridad Nacional Supremo, Alí Shamkhani.
Además, Mnuchin precisó que impondrán sanciones a los sectores textil, manufacturero, de minería y de la construcción, y otras separadas a los "mayores productores" de acero, hierro y cobre del país.
"Como resultado de estas acciones, vamos a sacarle miles de millones de dólares de apoyo al régimen iraní", consideró.
Las medidas contra el país ya habían sido adelantadas por Trump el pasado miércoles, horas después de que Teherán atacara con misiles dos bases militares con tropas estadounidenses en el centro y norte de Irak para vengar el asesinato de Soleimani.
El gobierno de Trump restableció todas las sanciones norteamericanas contra la teocracia persa al salir en mayo de 2018 del acuerdo nuclear con Irán, alcanzado en 2015 por el expresidente Barack Obama para detener el desarrollo nuclear iraní.
En consecuencia, la economía del país persa se vio fuertemente golpeada y sus exportaciones de petróleo se redujeron a mínimos históricos.
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