"Nos dejan prácticamente afuera del mercado de carnes de alto valor"
Carlos Kohn es una voz potente en el mercado de la carne vacuna nacional. Desde Tucumán, analiza para Tranquera Abierta el impacto de los aranceles de Trump y advierte que Argentina perderá un nicho en el que venía creciendo
“Con el 10%, se hace inviable exportar carne a EEUU”, fue la contundente frase que lanzó el experto en la cadena de la carne vacuna y productor ganadero de Tucumán, Carlos Federico Kohn.
Además, Kohn es docente de la Universidad Austral, profesor adjunto de la cátedra Investigación en Producción Animal de la Universidad de San Pablo y es experto en agronegocios.
En diálogo con Tranquera Abierta, el especialista analizó la decisión del presidente norteamericano Donald Trump de aplicar aranceles a todos los países que venden a Estados Unidos, y el impacto que eso traerá para la producción de carne vacuna nacional.
“Concretamente, lo que le vendemos ahora, es para un mercado que se abrió hace unos años, no hace tanto, que son 20.000 toneladas libres de aranceles. Esto es importante porque Estados Unidos históricamente le puso aranceles a la importación de carne vacuna. Hay que recordar que Estados Unidos es el principal exportador de carne del mundo, o por lo menos está en el podio, pero importador también”, puntualizó Kohn.
Y agregó: “Ellos exportan e importan mucha carne vacuna, a pesar de que tienen una producción muy grande, pero tiene una industria grande y un consumo poderosísimo. Pero el consumo de carne en Estados Unidos es muy diferente al nuestro. El 60% de lo que se consume de carne en Estados Unidos es procesado, hamburguesa, básicamente. A diferencia de nosotros que tenemos como máximo el 15% en ese segmento”, explicó el especialista.
En Argentina se consumen mayormente cortes...
Se consumen cortes, exacto. Ahora, ¿cuál es el problema que tiene su industria? Por el tipo de producciones, ellos hacen animales muy pesados, arriba de 600 kilos promedio, y tienen un tenor graso muy excesivo en la carne. Entonces necesitan importar carne magra. Y el mercado en concreto que se habilitó hace unos años en Argentina son 20.000 toneladas de carne picada magra para bajar el tenor de graso de ellos, con un arancel cero.
¿Sin arancel?
Sí, era un cupo de 20 mil toneladas sin arancel. Era un mercado interesante, no de alto valor, pero era como la puerta de entrada, y de hecho así pasó, para empezar a colocar productos de corte de calidad. Y en particular hay un ejemplo muy interesante que es el mercado kosher de Estados Unidos, de la colectividad judía. Y empezaron a demandar cortes de calidad en Argentina.
¿Qué pasa ahora con esos dos mercados?
Lo de la carne magra que va a la hamburguesa sube al 10%; y el resto sube en promedio el 36%, porque son 4,40 dólares por kilo; da más o menos el 36%. Eso nos deja fuera del mercado. Hoy en día la industria exportadora está pasando momentos complicados por el tipo de cambio, y no me voy a detener si hay que devaluar o no. Y hay que aclarar que la carne de novillo tiene derecho de exportación, no así la de vaca, que fundamentalmente va a China. Entonces, sumado a esto de los aranceles, quedamos fuera del mercado, no podemos competir.
¿Entonces la carne magra pasará de 0 a 10% de arancel y los cortes de mayor calidad alcanzarán el 36%?
Exactamente. Lo que era cero, que sí era una conquista de Argentina, de la industria y de la cadena toda, pasa al 10%. Y el resto, que era lo interesante, que Argentina empezaba a ganar mercado, de hecho yo colaboré con una firma que estaban comenzando a vender cortes kosher a Estados Unidos, que eran cortes de calidad, de alto valor, incluso algo de wagyu. Ahí en la zona de Jovita, en Córdoba, justamente hay un productor que hace ese tipo de producto muy especial, muy de nicho de mercado, y es esa carne que se corta con cucharas.
Muy veteada o marmolada...
Exactamente. Y hay un nicho de mercado al que le gusta ese tipo de carne, que se produce en Argentina y se vende a distintos mercados, se vende a Brasil incluso, se consume en Puerto Madero, en Argentina, y también empezó a entrar en Estados Unidos. De hecho hay una anécdota muy interesante, que cuando vino Donald Trump en la primera presidencia, cenó con Mauricio Macri, en ese entonces presidente, y la carne que él consume es esa de wagyu cruza con Angus, desarrollada en Córdoba. Se quedó enamorado. Después se fue de presidente y ahora viene con todo el paquete de aranceles.
Entonces esta medida arancelaria saca del mercado norteamericano a los cortes argentinos de alta calidad...
Sí, golpea al mercado de la carne magra, que quizás ajustando un poco los números, pueda seguir exportando, pero pega de lleno en las posibilidades de exportar carne de calidad. Yo creo que esa queda fuera del circuito. Con ese tipo de cambio y los derechos de exportación es imposible competir y entrar. Por ahí Australia tiene mayor eficiencia, podría entrar; Brasil, porque produce a un costo mucho menor, aunque es carne de menos calidad. Pero nosotros quedamos fuera en ese mercado en lo que es carne de calidad. Insisto, lo que es magro, esas 20.000 toneladas al 10%, quizás se acomoden.
¿En volumen, esos cortes de calidad, eran importantes?
Las 20.000 toneladas son un cupo que establece Estados Unidos, se mantiene y solamente sube el 10%; pero el resto era un mercado creciente, que aún no era de tanto volumen, pero era un mercado que iba creciendo. Por eso era importante por la perspectiva que daba y el valor, el alto valor. Era más o menos como los cortes Hilton.
Como los aranceles van para todos los países productores de carne por igual, ¿eso no diluye el efecto negativo?
Lo que ocurre es que nosotros tenemos una distorsión grande. Primero impositiva, porque tenemos derechos de exportación que otros países no tienen; como Brasil, concretamente. Paraguay también exporta bastante a Estados Unidos. Uruguay no tiene derecho a exportación y tiene un tipo de cambio liberado. O sea, nosotros tenemos un tipo de cambio, el que es, pero con un costo impositivo interno altísimo. O sea, hoy la ineficiencia no pasa por el productor, ni siquiera por la industria, sino por el arrastre de la carga impositiva tremenda y en particular por los derechos de exportación. Concretamente, sigue siendo el 6% a la industria cárnica que ninguno de nuestros competidores lo tiene. O sea, que arranca con un 6% para atrás y con un tipo de cambio relativamente bajo para las exportaciones. Y yo no estoy hablando de evaluaciones.
Pero el tipo de cambio hoy no es conveniente, es un dato de la realidad...
Es un dato de la realidad. No somos competitivos. De hecho, tenemos el novillo, que se mide en kilos carcasa, más caro del Mercosur. Esa es la realidad. Tenemos más caro y bienvenido sea por los productores, pero no es sostenible para la industria cuando pasa este tipo de cosas y hay medidas arancelarias.
Por lo cual ahora esto va a desnudar más todavía esos problemas, esas cuentas pendientes de la Argentina, como solucionar la carga tributaria y los derechos de exportación...
Totalmente. Pone de manifiesto eso y pone de manifiesto que el tipo de cambio que tenemos, que es otra discusión, les guste o no les guste, pero es la realidad, hace que no tengamos un producto competitivo. No podemos discutir la eficiencia del productor agropecuario argentino y del ganadero en particular. El productor ganadero argentino, a pesar de los golpes que viene recibiendo es altamente eficiente. Y menciono esto de importar carne de Brasil que es un despropósito, un delirio que más que nada es una cuestión de lobby de un sector supermercadista para introducir carne en la Patagonia. Yo tengo la posibilidad de estar trabajando con un proyecto de la Patagonia y esto ataca, desmoraliza a todo el sector ganadero de la Patagonia que la viene remando y viene creciendo en genética, en eficiencia, en productividad. De pronto salen con una medida así y se pierde toda previsibilidad. Y seguramente vamos a tener ahora asado barato que va a durar en góndola un mes. Porque la gente lo va a probar y no va a querer saber nada por la grasa, porque tiene otro sabor, es duro; pero ya generó una sensación de desánimo entre los productores. Y es lo importante, porque la ganadería es algo que se tiene que planificar a muy largo plazo y con medidas previsibles.
Justamente lo que hizo Brasil...
Claro! Brasil hace 50 años, ni se imaginaba estar en el segundo o primer lugar exportador de carne vacuna del mundo y tener un rodeo que va creciendo año a año y exportando a todo el mundo. Eso fue un plan estratégico que se sostuvo más allá de la ideología de los distintos gobiernos. Bueno, acá no podemos ponernos de acuerdo y sin embargo el producto sigue apostando, mejorando la genética, de hecho exportamos genética y no sólo cortes de calidad a todo el mundo. Diría que por un lado soy pesimista, porque la realidad es bastante complicada por la situación económica mundial, porque esto cambia todo el escenario; pero por otro lado soy optimista porque los productores siguen apostando por la genética y de a poquito seguimos peleando y ganando mercados en el mundo. Más allá de este traspié con Estados Unidos.