Denuncian que prendieron fuego un vagón en el Andino donde dormía una pareja en situación de calle
Brisa es hija de uno de los hombres que vivía en el vagón incendiado hace unos días en Río Cuarto. En diálogo con Puntal, contó la situación que atraviesa su padre, la falta de respuestas estatal y la vida cotidiana de quienes están en situación de calle en la zona del Andino
El incendio del vagón donde dormía su padre la obligó a hablar. Brisa, hija de uno de los hombres afectados, describió una historia que vienen atravesando hace dos o tres años: la de un hombre que eligió acompañar a su pareja en situación de calle y que, desde entonces, quedó atrapado en una realidad que su familia no puede resolver sola.
Según relató, su padre vive junto a su mujer en situación de calle, ambos atravesando problemas de consumo. "Él no roba, él siempre está pidiendo", dijo Brisa, y aclaró que el hombre pasa por su casa con frecuencia, donde le dan comida, abrigo y, cuando pueden, algo de dinero. El resto de la familia, según explicó, está estabilizada económicamente y tiene vivienda propia.
La historia de la pérdida de la vivienda también tiene su capítulo particular. La familia le había comprado una casa en el barrio Las Delicias, pero una pelea en la que se vio involucrada la pareja de su padre derivó en que ambos fueran corridos del lugar y la propiedad terminara siendo usurpada por otras personas.
Sobre el incendio del vagón, Brisa aclaró que su padre no estaba presente en el momento del hecho. Llegó después a su casa y le contó lo ocurrido: que le habían prendido fuego al vagón y que, cuando intentó dormir al costado, la policía no se lo permitió. Según lo que él le transmitió, a quienes estaban del otro lado no les dijeron lo mismo.
El contexto del incendio, según la joven, tiene que ver con la presencia de otras personas en la zona que roban y se esconden de la policía a la noche. Su padre, que los saca del lugar, habría quedado en el medio de esa dinámica.
Actualmente habría alrededor de 15 personas en situación de calle en esa zona.
Por otro lado, Brisa afirmó que su padre y su pareja son conocidos por las trabajadoras de Desarrollo Social del Municipio, que saben dónde están y cuál es su situación. Sin embargo, cuando pidieron ayuda para acceder a un alquiler o a algún tipo de tratamiento por las adicciones, no obtuvieron respuesta. "Ni tampoco para ayudarlos con un tema de algún tratamiento, para que puedan afrontar eso porque es una enfermedad", señaló.
El hombre, que durante años trabajó cuidando autos, fue detenido hace poco tiempo por esa actividad y estuvo dos días preso. Desde entonces, busca otros medios: vende bolsitas o barre veredas.