"Una batalla por querer ser alguien”
El Angel, de Luis Ortega, se estrena hoy en la ciudad.
El filme del realizador argentino Luis Ortega El Ángel, que ficcionaliza la historia del asesino serial argentino de la década del 70 Robledo Puch, se estrena hoy en los cines comerciales de Río Cuarto.
La película está protagonizada por el joven debutante Lorenzo Ferro junto a Mercedes Morán, el chileno Luis Gnecco, el Chino Darín, Cecilia Roth, Peter Lanzani y Daniel Fanego.
Conocido como el “Angel de la Muerte” o “El Angel Rubio”, la historia de Robledo Puch conmovió en la década del 70 a la opinión pública, a raíz del raíd delictivo de jovencito de 17 años de clase media de la Zona Norte del Gran Buenos Aires, que en menos de un año (entre mayo de 1971 y febrero de 1972) causó 11 asesinatos y más de 40 robos, convirtiéndose en uno de los asesinos seriales más famosos de la historia criminal argentina.
Palabra de director
Luis Ortega, autor “Caja negra”, “Monobloc”, “Los santos sucios”, “Verano maldito”, “Dromómanos” y “Lulú”, y en televisión “Historia de un clan” y “El marginal”, confesó que era su deseo hacer una obra con el emblema de 20th Century Fox.
“Fue un casting de casi mil chicos, pero el que salió elegido fue el primero. Fue como uno amor a primera vista”, reconoció acerca de la elección de Ferro.
“Había leído 'El ángel negro', del periodista Rodolfo Palacios y me pareció muy impactante. Cuando un relato literario es tan bueno es mejor no arruinarlo, sin embargo el haber trabajado con él en el guión de 'Historia de un clan' lo cambió todo, y el proyecto volvió solo”, confesó Ortega, en referencia al libro publicado en 2010.
“Le tomé el gustito al mundo delincuencial y encontré que es dramáticamente muy rico para hablar de las mismas cosas pero quizás de una forma más directa, porque estás de frente al bien y al mal, y a la idea de la muerte, que en realidad hay que dar muchos rodeos para llegar ahí”, aseguró acerca del abordaje del género.
“Hay personajes que te facilitan ir al hueso más rápido, y de alguna manera esta historia es una inspiración más que una recreación de los hechos, hay algo que queremos contar que es más grande que la anécdota: el mundo de lo delictivo nos habilita a hablar de cosas que son muy complejas, porque de alguna forma te las deja servidas”, dijo.
“Hay una funcionalidad en cada grupo familiar, porque somos dos familias opuestas, y los dos chicos a pesar de ser de familias tan diferentes encuentran un camino en común, y como padres estamos a la expectativa de ellos”, dijo Moran, que compone a la madre de Ramón, mejor amigo del personaje que es protagonista de esta historia.
“'Historia de un clan' tenía condimentos de un policial pero no es el terreno que yo quiero abordar; me gustan las películas con personajes, me gusta profundizar en ese punto. Hay algo que atraviesa toda la película que es una historia de amor en relación a la amistad en una edad en la que hay una entrega muy profunda”, sintetiza Ortega.
“Carlitos básicamente se enamora de su amigo, no un amor erótico sino profundo, el de cuando uno está muy solo y encuentra a otro que quizás ande en lo mismo. Robledo Puch es alguien que ve que todos a su alrededor está actuando, que el mundo es una puesta en escena, y descree en eso, un problema que puede transformarse en una patología”, explica.
“El relato -dice Ortega- parte de una percepción muy aguda en donde vemos que detrás de cada persona hay una batalla por querer ser alguien... No tenemos que perder de vista que tiene 17 años”.
La película está protagonizada por el joven debutante Lorenzo Ferro junto a Mercedes Morán, el chileno Luis Gnecco, el Chino Darín, Cecilia Roth, Peter Lanzani y Daniel Fanego.
Conocido como el “Angel de la Muerte” o “El Angel Rubio”, la historia de Robledo Puch conmovió en la década del 70 a la opinión pública, a raíz del raíd delictivo de jovencito de 17 años de clase media de la Zona Norte del Gran Buenos Aires, que en menos de un año (entre mayo de 1971 y febrero de 1972) causó 11 asesinatos y más de 40 robos, convirtiéndose en uno de los asesinos seriales más famosos de la historia criminal argentina.
Palabra de director
Luis Ortega, autor “Caja negra”, “Monobloc”, “Los santos sucios”, “Verano maldito”, “Dromómanos” y “Lulú”, y en televisión “Historia de un clan” y “El marginal”, confesó que era su deseo hacer una obra con el emblema de 20th Century Fox.
“Fue un casting de casi mil chicos, pero el que salió elegido fue el primero. Fue como uno amor a primera vista”, reconoció acerca de la elección de Ferro.
“Le tomé el gustito al mundo delincuencial y encontré que es dramáticamente muy rico para hablar de las mismas cosas pero quizás de una forma más directa, porque estás de frente al bien y al mal, y a la idea de la muerte, que en realidad hay que dar muchos rodeos para llegar ahí”, aseguró acerca del abordaje del género.
“Hay personajes que te facilitan ir al hueso más rápido, y de alguna manera esta historia es una inspiración más que una recreación de los hechos, hay algo que queremos contar que es más grande que la anécdota: el mundo de lo delictivo nos habilita a hablar de cosas que son muy complejas, porque de alguna forma te las deja servidas”, dijo.
“Hay una funcionalidad en cada grupo familiar, porque somos dos familias opuestas, y los dos chicos a pesar de ser de familias tan diferentes encuentran un camino en común, y como padres estamos a la expectativa de ellos”, dijo Moran, que compone a la madre de Ramón, mejor amigo del personaje que es protagonista de esta historia.
“'Historia de un clan' tenía condimentos de un policial pero no es el terreno que yo quiero abordar; me gustan las películas con personajes, me gusta profundizar en ese punto. Hay algo que atraviesa toda la película que es una historia de amor en relación a la amistad en una edad en la que hay una entrega muy profunda”, sintetiza Ortega.
“Carlitos básicamente se enamora de su amigo, no un amor erótico sino profundo, el de cuando uno está muy solo y encuentra a otro que quizás ande en lo mismo. Robledo Puch es alguien que ve que todos a su alrededor está actuando, que el mundo es una puesta en escena, y descree en eso, un problema que puede transformarse en una patología”, explica.
“El relato -dice Ortega- parte de una percepción muy aguda en donde vemos que detrás de cada persona hay una batalla por querer ser alguien... No tenemos que perder de vista que tiene 17 años”.