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El buceo, una alternativa recreativa que crece en la región

La actividad se incrementó entre quienes buscan “un cable a tierra” y quienes quieren ser instructores. Espejos de agua de la zona se convirtieron en sitios de práctica
El buceo, una alternativa  recreativa que crece en la región
 
El buceo, una actividad con amplio desarrollo en los sitios turísticos a nivel mundial, ha crecido exponencialmente como actividad recreativa y como salida laboral profesional en la región. En los últimos años se ha aumentado la cantidad de personas que se animal a probar esta alternativa de deporte subacuático, con prácticas en los lagos del sur cordobés.

Así lo indicó a Puntal Gabriel Alberto Bergonzi, quien es buzo desde hace 20 años, y hace una década se dedica a ser instructor de buceo recreativo y técnico en su escuela en la localidad de Berrotarán. “Cuando empezamos, en nuestro primer año, dimos cinco cursos y hoy damos entre 30 y 50 cursos en el año. Incluso nosotros nos hemos expandido porque antes teníamos sólo buceo recreativo y ahora damos también técnico”, expresó.

Sobre el interés que tienen las personas que se inician en la actividad aclaró que “no lo buscan como un deporte porque no es una modalidad que genera demanda física importante, pero sí muchos lo buscan porque te da una conexión con la naturaleza única”. “En 10 minutos en un buceo uno puede ver muchísimas especies diferentes en total paz y armonía. Cuando uno ingresa en el agua es como si se detuviera todo el ruido en el que uno vive. Uno empieza a escuchar sólo el sonido de las burbujas y de su propia respiración. La ingravidez es una de las sensaciones que más gusta cuando uno flota”, relató. 

Asimismo, Bergonzi advirtió que el buceo “es para casi todas las personas”, no obstante expuso “que está catalogado como un deporte de riesgo y aunque la magnitud de riesgo es bajo, las personas que lo practican deben tener cierta madurez para saber cómo reaccionar ante cualquier situación”. Por ello explicitó que la edad de inicio es desde los 12 años y, en cuanto al límite manifestó que “hay personas de hasta 65 años que siguen buceando”. 

Los sitios de práctica para quienes toman los cursos en Berrotarán son los lagos de nuestra región, tales como Dique Piedras Moras, Tercera y Segunda Usina; y según advirtió el buzo se eligen en función de “la visibilidad del momento”. 



El aprendizaje



“La actividad se puede comparar con salir a trotar. Si uno puede caminar cinco kilómetros sin tener problemas, debe poder bucear”, manifestó Bergonzi. Paralelamente, insistió en que si bien “no es necesario ser nadador” para bucear “si se debe saber flotar unos 10 minutos”.  

Respecto del aprendizaje de la disciplina subacuática, manifestó que “el curso inicial consta de tres partes: la primera se hace en pileta donde uno aprende todo lo que son las destrezas necesarias para bucear, la segunda es la parte teórica y la última es la salida en aguas abiertas; que son las prácticas donde todo lo que se aprendió en pileta se tiene que demostrar en un lago”.

En este sentido explicitó que las edades en las que hay más interés por la actividad van entre los 25 a 50 años, ya que el aprendizaje demanda “una inversión”. 

A su vez, admitió que actualmente hay más mujeres tomando clases en la modalidad recreativa que hombres. “Creo que esto se da también porque muchas chicas hoy se animan más a viajar solas para bucear y también ven esto como un cable a tierra muy importante”, aclaró el instructor. 

En tanto, Bergonzi destacó que se genera un gran compañerismo entre quienes comparten el deporte. “Se conocen y quedan en contacto, se juntan siempre; es decir se forman muchas amistades e incluso parejas”, dijo.

Además señaló que a muchos les atrae la modalidad porque “es un deporte en el que no hay competencia e igual te da toda la adrenalina”. 



 Luciana Panella. Redacción Puntal