“El Gobierno debería lanzar medidas de estímulo para la economía”
El economista y docente universitario José María Rinaldi señaló que el consumo se resentirá por la crisis del coronavirus y que el Estado deberá actuar para frenar la caída. Propuso una estrategia audaz para la deuda.
José María Rinaldi, economista y docente de la Universidad Nacional de Córdoba, opinó que el gobierno de Alberto Fernández debería lanzan un paquete de estímulo para evitar que la actividad económica caiga abruptamente por efecto de las medidas de prevención tomadas por la pandemia del coronavirus.
Rinaldi habló con el programa Mensaje Directo que se emite por Cablevisión y Quatro TV.
- ¿Cuál puede ser el impacto más cotidiano, más palpable, de esta decisión de suspender actividades?
- Son varios frentes pero el principal tiene que ver con la corriente real de la economía, con la economía real que está instalada en el corazón de la sociedad. Y eso tiene que ver principalmente con el consumo, que se enfriará. Hay una caída del consumo, que ya tiene antecedentes recesivos de los años anteriores. Entonces, esto es un agravante que lleva a que el principal motor de la economía se enfríe. Eso, a su vez, desalienta las expectativas de inversión, que es otro componente de la demanda agregada y, sumado a ello, el último componente son las exportaciones en un contexto internacional muy hostil porque la recesión ha adoptado dimensión internacional. A toda esta situación de la economía real se le suman los aspectos financieros, es decir con la situación de endeudamiento argentino, con el derrumbe de las bolsas y la aparición nuevamente de los fondos buitre. Hay algo, en ese contexto, que no se está diciendo: todo esto genera una gran oportunidad también para que el gobierno argentino recompre deuda. No les demos oportunidad a los buitres y recompremos nosotros. Así, vamos a cumplir un doble objetivo: eliminar el riesgo de conflictos judiciales en Nueva York y, a la vez, realizar de manera fáctica una reestructuración. Si salís a comprar al menos del 30 por ciento estás haciendo una quita de más del 70, que va a ser imposible replicar después.
- ¿Tiene recursos para hacerlo el gobierno argentino?
- Tendría que usar todos los recursos y quemar todas las naves, de modo tal de achicar la parte negociable. Todo lo que disponga va a tener que ir ahí.
- Usted hablaba de la economía cotidiana. Argentina tiene un proceso altamente inflacionario. La situación de la gente yendo a comprar compulsivamente, en algunos casos duplicando el volumen de ventas, ¿puede recalentar todavía más los precios de consumo masivo?
- Han empezado a funcionar los mecanismos regulatorios. De ahí que hayamos tenido en febrero dos puntos de inflación, que no es para festejar tampoco. El problema está en que a esta accidental estacionalidad, por la cual el mundo ve el pánico que ocurre en la zonas infectadas y se replica acá, se le suma que el tipo de cambio se está devaluando. Como nosotros comemos lo que exportamos, esto implica un impacto directo en los precios. Había un factor que estaba desactivado con la pax cambiaria y ahora nuevamente se vuelve a estimular con la movida, que si bien no ha sido como en el resto de las economías emergentes es una movida importante ya que el tipo de cambio se devaluó. Todos estos son componentes que agravan la situación inflacionaria. Tenemos por un lado elementos recesivos y, por el otro, elementos inflacionarios. Esto lleva a profundizar el problema que ya traemos principalmente desde el año pasado de estancamiento con inflación, cosa que es muy problemática porque tenés dos elementos contradictorios que te minan la política económica argentina.
- Ante el coronavirus, hay muchos países que limitaron la circulación pero, a la vez, anunciaron paquetes de estímulo para evitar una caída abrupta de la economía. ¿Argentina tiene hoy recursos para tratar atenuar en algo el impacto?
- Sí, lo que están haciendo las economías del mundo, la china, la europea y Estados Unidos, es una gran emisión monetaria, con tasas prácticamente a cero. Esto implica no sólo una devaluación de las monedas fuertes internacionales sino también una gran expansión monetaria. Ahora, si a la ortodoxia argentina le decís que hay que bajar abruptamente las tasas y expandir la moneda, te van a decir que es un pecado mortal y que eso implica inflación aunque nunca se haya demostrado econométrica ni empíricamente que eso fue así. Recordemos que no existió una relación de los agregados monetarios respecto al PBI tan baja como el año pasado y tuvimos 54 por ciento de inflación. ¿En dónde está entonces la evidencia empírica de que absorbiendo dinero uno controla los precios? Eso no se ha dado en ninguna parte de mundo. Por eso, me parece que tendrían que estar pensando en emular a los países internacionales y usar políticas económicas de estímulo para que la economía rebote a través del gasto público. No nos olvidemos que dos cuartas partes de nuestro esquema recaudatorio está basado en el consumo. Entonces, cuando se enfría la economía, cae el consumo, lo primero que hace es caer abruptamente la recaudación, tanto de las provincias y municipios como la nacional. Sería muy importante que se animen a poner en marcha estos estímulos aunque sean expansivos monetariamente y aunque impliquen una gran caída en las tasas de interés tratando de controlar el tipo de cambio. Esto significaría que el Estado salga de ese gradualismo que está teniendo la política económica, entendible por la emergencia alimentaria y la sanitaria, pero que habría que atenuar en este contexto. Es necesario y seguramente el Gobierno anunciará paquetes económicos en ese sentido. Hay que esperar que pase esta emergencia. Los países han tenido dos actitudes políticas sanitarias drásticas, como hizo China, o más laxas, como hizo Inglaterra. Argentina ha tomado medidas drásticas, similares a las que ha tomado China con bastante éxito porque ese país, que fue el epicentro del virus, se está recuperando, se está abriendo el comercio al ser controlada la expansión virósica.