El Instituto Médico-Centro Jaime Gil dio un nuevo paso en tecnología y experiencia del paciente
El establecimiento emplazado en Jaime Gil 74, perteneciente al grupo Instituto Médico Río Cuarto (IMRC), presentó formalmente una nueva etapa de su propuesta de diagnóstico de alta complejidad, signada por la incorporación de equipamiento de vanguardia, nuevos consultorios y una infraestructura diseñada para priorizar la accesibilidad, la privacidad y el confort del paciente
El Instituto Médico-Centro Jaime Gil lleva aproximadamente dos años y medio en funcionamiento, pero la incorporación de nueva tecnología representa ahora un verdadero hito para la institución. El centro ubicado frente al Paseo Ribera Shopping, perteneciente al grupo Instituto Médico Río Cuarto (IMRC), realizó su presentación formal ante la comunidad el pasado lunes y puso en valor una propuesta que combina equipamiento de alta complejidad, profesionales especializados y una infraestructura pensada para mejorar la experiencia del paciente.
“Hoy no estamos inaugurando el Centro Jaime Gil, lo que estamos haciendo es una presentación formal, porque este centro hace dos años y medio que está funcionando”, explicó su director, Antonio Pauletti, especialista en Ortopedia y Traumatología (MP 15773 - ME 4987), Cirujano Artroscopista (ME 68).
Durante este período -señaló- el establecimiento se transformó en un centro de referencia a partir del acompañamiento de los pacientes, profesionales, personal, obras sociales y prepagas, entre otras.
La nueva etapa está marcada principalmente por la incorporación de tecnología y, en este caso, se destaca la reciente adquisición del equipamiento Esaote O-scan, un resonador dedicado específicamente al estudio de extremidades, único en el sur de Córdoba. El equipo permite realizar estudios de rodilla, pantorrilla, tobillo, pie, mano, muñeca, antebrazo y codo, con una matriz de alta definición.
Su principal diferencial está también en la experiencia que ofrece al paciente. Al tratarse de un equipo específicamente diseñado para extremidades, prácticamente elimina la sensación de encierro característica de los resonadores convencionales, lo que lo convierte en una alternativa especialmente favorable para niños y personas con ansiedad o claustrofobia.
“Es un resonador de pequeñas articulaciones que da una sensación de confort y tranquilidad al paciente. A la vez, elimina completamente lo que se llama la claustrofobia y tiene una precisión diagnóstica excelente, en un estudio que ronda los 20 minutos de duración”, destacó Pauletti.
Por su parte, el licenciado en Producción de Bioimágenes, Rodrigo Laje (MP 1001-6063), explicó que se trata de “un resonador de alta gama especial para articulaciones”, que permite estudiar, entre otras zonas, mano, muñeca, rodilla, tobillo y codo.
Según detalló a Salud & Ciencia, puede utilizarse para el diagnóstico de patologías como artritis, artrosis y traumatismos, además de resultar particularmente útil para deportistas.
Dos resonadores para agilizar los tiempos
El nuevo O-scan se suma al Canon Vantage Elan 1.5T, un resonador de alta complejidad con capacidad para estudios neurológicos, de columna y otras regiones anatómicas. Su tecnología también está orientada a mejorar la experiencia del paciente mediante una reducción del ruido y una operación optimizada.
La posibilidad de contar con ambos equipos funcionando simultáneamente constituye una de las principales ventajas de esta nueva etapa. “Al tener los dos resonadores trabajando en simultáneo se puede acortar el tiempo de espera”, explicó Pauletti.
Pero la apuesta del Centro Jaime Gil, del IMRC, no se limita a realizar más estudios en menos tiempo. La institución busca integrar el diagnóstico con la consulta médica para que el paciente pueda avanzar rápidamente hacia una respuesta.
“Lo que queremos es que el paciente haga la resonancia, suba al consultorio, inmediatamente le informen lo que tiene y que se vaya de acá con un tratamiento”, señaló el director.
De esta manera, se procura evitar el circuito que muchas veces implica realizar un estudio, esperar el informe, conseguir un nuevo turno con el especialista y volver al centro médico. Para una persona que atraviesa un cuadro de dolor o una lesión, la reducción de esos tiempos puede representar una mejora concreta en su atención.
Experiencia del paciente
La tecnología constituye uno de los pilares del proyecto, pero está acompañada por una infraestructura diseñada específicamente para mejorar la comodidad y accesibilidad.
El edificio dispone de ascensor y espacios adaptados para pacientes con necesidades de movilidad. También cuenta con nuevos consultorios para atención médica integral y vestuarios propios en cada sala, destinados a preservar la privacidad y comodidad durante las prácticas.
En el caso del O-scan, además, el paciente puede realizarse el estudio sin necesidad de desvestirse, ingresando con su propia ropa, según explicó Laje.
“Le damos una tranquilidad, hacemos que esto sea mucho más confortable para el paciente y una experiencia indudablemente diferente”, sostuvo Pauletti.
La propuesta apunta así a contemplar no solamente la precisión de la imagen obtenida, sino también todo aquello que rodea al estudio: el acceso al edificio, la privacidad, los tiempos de espera y la comodidad de la persona.
Un circuito de diagnóstico integral
A los dos resonadores se suma un sistema de radiología digital directa Fujifilm, que permite obtener las imágenes de manera inmediata, sin placas ni demoras, con especial utilidad en la atención traumatológica.
El centro cuenta además con un ecógrafo Versana Premier de GE, destinado al estudio de tendones y partes blandas y a la guía de infiltraciones. La ecografía también puede constituir un primer paso antes de determinar la necesidad de una resonancia.
La combinación de estas prestaciones permite concentrar distintas alternativas diagnósticas en un mismo establecimiento, evitando que el paciente tenga que trasladarse de un lugar a otro para completar sus estudios.
Ese concepto de integración es uno de los principales objetivos de la institución. “Todo en un mismo lugar”, resume una propuesta que busca articular tecnología, diagnóstico y atención médica.
Apostar al futuro
Para Pauletti, la incorporación de tecnología forma parte de una decisión más amplia: continuar invirtiendo, aun en un contexto complejo para el sector de la salud.
“Nosotros vamos a seguir invirtiendo en tecnología”, afirmó el director del centro, al tiempo que destacó la importancia de continuar capacitando a profesionales, personal de enfermería, técnicos y administrativos.
La institución también trabaja junto con universidades en proyectos vinculados con la formación y el desarrollo de recursos humanos. En ese sentido, el director remarcó la importancia de combinar la incorporación tecnológica con la capacitación y, especialmente, con la empatía y la calidez en la atención.
La mirada hacia el futuro, entonces, no está puesta únicamente en sumar equipamiento. La intención es consolidar un modelo de atención en el que la tecnología contribuya a hacer más eficiente el diagnóstico, pero también a mejorar la experiencia de quienes llegan al centro.
Con esta nueva etapa, Instituto Médico-Centro Jaime Gil busca fortalecer su posición como centro de diagnóstico de alta complejidad para Río Cuarto y la región.
La incorporación de un resonador dedicado único en el sur de Córdoba, la disponibilidad simultánea de dos resonadores, la radiología digital, la ecografía, los nuevos consultorios y una infraestructura accesible conforman una propuesta que pone el foco en una necesidad concreta: que el paciente pueda acceder a estudios de calidad, reducir esperas y avanzar hacia una respuesta médica en el menor tiempo posible.
Porque detrás de cada incorporación tecnológica hay, en definitiva, un objetivo que trasciende al equipamiento: que la persona que necesita un diagnóstico pueda encontrar precisión, rapidez, comodidad y atención profesional en un mismo lugar.