Río Cuarto
El Municipio ya siente la demanda social de los nuevos pobres
El gobierno local advirtió que ahora los trabajadores informales y los jubilados que cobran la mínima buscan ayuda para llegar a fin de mes. La inflación y los aumentos de tarifas son las principales preocupaciones
En medio de una fuerte y sostenida crisis económica, el Municipio ya siente la demanda de asistencia de parte de los nuevos pobres. Es decir, personas que hasta el año pasado o mediados de éste no necesitaban de la asistencia del Estado para subsistir. Sin embargo, el impacto de la devaluación, el gran aumento en el precio de los alimentos y los tarifazos de los servicios públicos terminaron empujando a una situación de vulnerabilidad a un numeroso grupo de riocuartenses.
La coyuntura genera preocupación entre las autoridades municipales, que atienden en forma más inmediata la demanda social. El problema es que, en líneas generales, el Estado está preparado para atender la pobreza estructural y la indigencia.
La coyuntura genera preocupación entre las autoridades municipales, que atienden en forma más inmediata la demanda social. El problema es que, en líneas generales, el Estado está preparado para atender la pobreza estructural y la indigencia.
Básicamente, la ayuda está dirigida a aquellos sectores de la sociedad que no pueden acceder a un empleo regular o directamente a ningún empleo.
El subsecretario de Desarrollo Social del Municipio, Pablo Bertea, corroboró que, de un tiempo a esta parte, la demanda social fue cambiando de fisonomía y que entraron en escena nuevos actores.
Falta de trabajo e inflación,
los motivos de la crisis
“La realidad es que no estamos asistiendo solamente con la ayuda social a personas involucradas con una situación de marginalidad o pobreza. Van surgiendo -con la disposición de las nuevas medidas económicas- nuevas necesidades que antes la gente podía cubrir por sí misma. Por un lado, porque muchos de ellos tenían trabajo y, por el otro, porque tenían costos mucho más bajos. Pero eso cambió, y ahora tenemos una demanda de asistencia bastante diferente”, sostuvo el funcionario ante la consulta de este matutino.
En concreto, las que empezaron a acudir a la Fundación Social son aquellas familias que tienen algún ingreso pero no llegan a cubrir todos los gastos.
“Nos piden servicios fúnebres, luz, gas, entre otras cosas. Y la Municipalidad, como es la entidad que está más cerca de la gente, es la que tiene que dar respuestas ante estas nuevas necesidades. En la medida de lo posible, claro está”, explicó Bertea.
Se amplía la demanda
¿Quiénes son esos “nuevos pobres”?
Si bien hay casos particulares de personas asalariadas que demandan ayuda, en general tienen relación con problemas de salud, discapacidad o familia numerosa. El grueso de los casos corresponde a trabajadores independientes y changarines, que antes podían mantenerse por sus propios medios.
También hay una importante cantidad de jubilados que cobran la mínima, tienen la obra social del Pami y de todos modos necesitan ayuda porque sus haberes son muy bajos.
“Esta nueva demanda fue creciendo a medida que nosotros fuimos avanzando en la gestión. Todas estas nuevas modalidades vienen de la mano de la devaluación de la moneda. En un contexto de depreciación del peso y cuando tenemos en promedio casi el 4 por ciento de inflación mensual, a todos se les hizo mucho más difícil”, apuntó Bertea.
“Hoy no se compra la misma cantidad de mercadería que la que se podía comprar tres meses atrás. No cabe duda de eso”, agregó el funcionario municipal, quien no ocultó su preocupación por la coyuntura. Es que la nueva situación es un desafío para el Estado local que -como los diferentes estamentos de gobierno- dirigió históricamente sus políticas a los individuos y familias que quedan afuera del mercado laboral y que no perciben ningún haber en forma habitual.
Más allá de esto, el funcionario sostuvo que la ampliación de la demanda social a nuevos actores guarda una relación directa con la política económica implementada por el gobierno nacional.
“Poco tenemos que ver con las decisiones que se toman para la macroeconomía, pero nos preocupa porque nos termina impactando”, apuntó Bertea.
“Los alimentos subieron
un 57 por ciento este año”
“Con suerte, vamos a cerrar un año con 47 por ciento de inflación, según datos de la Universidad Católica Argentina, con una depreciación enorme de la moneda, un aumento muy fuerte de los combustibles y una inflación en el rubro alimentos que es del 57 por ciento”, sostuvo.
Consultado acerca de si esta ampliación de la demanda impactó en forma significativa en los porcentajes de asistencia, Bertea indicó que los datos aún no están discriminados. Además, detalló que en esta época del año siempre sube la cantidad de pedidos de ayuda.
De todos modos, utilizó la referencia anterior a los meses de noviembre y diciembre.
“Este año, hemos superado holgadamente el 30 por ciento de aumento en la demanda de ayuda social respecto al año pasado. Lo cierto es que nosotros no podemos incluir los meses de noviembre y diciembre, porque es una época especial, porque allí suele aumentar la demanda”, explicó.
“Tuvimos que replantear
las políticas tres veces “
El subsecretario de Desarrollo Social admitió que los vaivenes y la crisis económica obligaron al Municipio a recalcular toda la política del área en varias ocasiones.
“Este año, hemos tenido que replanificar nuestra política tres veces, por la demanda en términos de cantidad, por la demanda en términos de calidad y por el presupuesto con que respondemos”, señaló.
“Es más fácil gobernar en épocas más tranquilas en lo que tiene que ver con la realidad social y con una coyuntura económica más favorable. Hoy en día, la situación es muy compleja, y lo admite el gobierno nacional”, concluyó el funcionario.
