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El impacto de El Niño en productores de Río Cuarto: "Disminuye la calidad y la cantidad"

Las lluvias intensas generadas por El Niño complican las tareas en el campo, afectan los cultivos y dificultan el traslado de mercadería por los caminos rurales

El fenómeno de El Niño y las condiciones de inestabilidad climática que lo acompañan plantean nuevos desafíos para los productores del cinturón verde de Río Cuarto. Las precipitaciones frecuentes no solo condicionan el desarrollo de los cultivos, sino que también modifican las rutinas de trabajo, generan dificultades en la infraestructura rural y complican la circulación por los caminos de la zona.

En este contexto, la producción de verduras y frutas debe adaptarse a una temporada atravesada por lluvias intensas. "Tener lluvias todos los días afecta también porque no se puede plantar y desmalezar, o por ahí desmalezás y al otro día sale el sol y se vuelve a regenerar", explicó Ayelén Lidio, una joven productora.

El exceso de agua afecta los cultivos

Con el comienzo de una nueva temporada, los productores esperan la salida de cultivos como tomate, pimiento y berenjena. Sin embargo, las condiciones climáticas ya tienen consecuencias sobre la actividad. Según explicó Lidio, la acumulación de agua en los cultivos favorece la aparición de hongos y termina afectando tanto la calidad como el volumen de la producción.

"Al sobrecargarse de agua, los cultivos producen hongos y ahí disminuye la calidad, la cantidad también", señaló.

Uno de los casos que mencionó es el de la frutilla, cuya producción registra una baja importante en comparación con temporadas anteriores. "Particularmente tenemos producción de frutilla que, debido a las intensas lluvias, por ahí ahora baja un montón, no sé si tanto la calidad, pero sí la cantidad. A otros años, nada que ver con este año", contó.

El granizo y las pérdidas en el campo

A las complicaciones que generan las precipitaciones se suma el riesgo de las tormentas con granizo. En ese sentido, la infraestructura de protección, como los invernaderos, las medias sombras y las mallas antigranizo, resulta fundamental para resguardar los cultivos.

Sin embargo, no todos los productores cuentan con esos recursos. Lidio explicó que quienes trabajan a cielo abierto quedan mucho más expuestos a los daños y pueden perder por completo una cosecha.

"Nosotros tenemos, afortunadamente, la infraestructura, que son los invernaderos y las medias sombras con la malla antigranizo, que se suele recuperar rápido. Pero algunos colegas míos no tienen y todo lo que tienen de producción al aire libre, cuando cae granizo, es una pérdida del 100%. Ahí ya es imposible recuperarse", advirtió.

Además del impacto directo sobre la producción, los daños en las estructuras representan un costo económico para las familias que dependen de la actividad.

Las dificultades para el traslado

La problemática no termina en el campo. Las lluvias también afectan la circulación por los caminos rurales y generan complicaciones para transportar la mercadería hasta los puntos de comercialización.

En su caso, Lidio explicó que cuenta con acceso por ruta en la zona de Espinillo, pero la situación es diferente para otros trabajadores del cinturón verde. Como ejemplo, mencionó a productores que se encuentran en la zona de Tres Acequias, donde los caminos están en muy malas condiciones.

Así, el impacto de las condiciones climáticas alcanza distintas etapas de la actividad: desde la preparación de la tierra y el crecimiento de los cultivos hasta la cosecha y el traslado de los productos. Para las familias productoras del cinturón verde, sostener el trabajo durante esta temporada implica enfrentar dificultades que pueden traducirse en pérdidas económicas y una menor cantidad de mercadería disponible.