Río Cuarto | El silencio de los hombres | Lucía Lubarsky | documental

"El silencio de los hombres", un documental que analiza las nuevas masculinidades

Es el trabajo de la riocuartense Lucía Lubarsky, que cuenta con el apoyo del Incaa y que se encuentra en las últimas etapas de producción. La realizadora contó su experiencia

En diálogo con Puntal, Lubarsky comentó que el proyecto tuvo su origen en un trabajo sobre la violencia a las mujeres, “a partir de allí empecé a pensar en problemáticas del feminismo y en cuál es el lugar que tienen los hombres, qué cosas están vinculadas a las masculinidades más allá de los varones cis, y allí me di cuenta de que siempre consideré que los feminismos no tienen que maternar a los hombres, no se tiene que hacer una pedagogía”, sostuvo.

En este sentido, consideró que “cuando comenzamos a desarmar esta cadena de mandatos que vivimos todas las personas en una sociedad patriarcal como la que vivimos, a los hombres también se los empieza a liberar y dar muchas oportunidades para poder pensar, sentir y desear otras cosas que no estaban en el abanico de posibilidades con el que crecieron”, indicó, y así fue como el proyecto tomó ese rumbo para ver cómo piensan y sienten las distintas masculinidades.

De este modo, la realizadora comenzó a analizar cuáles son esas diferentes realidades de las masculinidades, “hay muchas que no son las que identificamos tradicionalmente desde un estereotipo”, consideró.

La guionista y directora de “El silencio de los hombres” (que se puede seguir en Instagram como @el_silencio_de_los_hombres) comentó que aplicaron a un subsidio del Incaa y señaló que afortunadamente se los aprobaron rápidamente. “En el camino tuvimos varios problemas de producción por los que en el medio tuvimos que parar todo, por el Covid y por dificultades burocráticas, lo que llevó a repensar todo el modelo de producción de la película y aunque estuvimos en un momento de incertidumbre, se dio en medio que pudiera participar de un taller para el que había aplicado de género sobre proyectos audiovisuales”, señaló.

lubarsky documental
Para el documental, Lubarsky eligió tres historias de masculinidades, a las que sumó la experiencia de los hombres de su familia.

Para el documental, Lubarsky eligió tres historias de masculinidades, a las que sumó la experiencia de los hombres de su familia.

Aquí, explicó, la película tomó otro rumbo, pues se incorporaron nuevas historias y otros análisis por parte de la misma directora. “Inicialmente la película tenía 3 protagonistas varones muy diversos entre sí, y lo que cambió fue que de no tener intervención mía pasó a tener mi voz y que parte de mi familia pasó a contar también su historia”, comentó la realizadora.

Un mandato sobre los hombres

Lubarsky es nacida en Río Cuarto, al igual que su hermano, que es parte de la película. En aquel momento vivían en un campo en la zona de Bengolea, hasta que a los 10 años se mudaron a nuestra ciudad hasta que terminaron el secundario.

“Como habíamos nacido en el campo y mi padre era agrónomo, estaba toda la idea de que mi hermano siguiera ese mismo camino, y allí hay toda una historia, de hecho tenemos muchos videos familiares de cuando éramos chicos donde se lo ve a él formateando esta idea de gaucho, parecía que el camino para él era ese, todos estábamos convencidos de eso, igual él”, reflexiona la directora.

En tanto, sostiene que para las mujeres de la familia había otras posibilidades que no tenía el hermano, “era el valor de la tierra, mi padre también siguió los pasos de mi abuelo, pero no es una persona muy conservadora y también sintió ese mandato que es claramente sobre los hombres, de seguir con ese emprendimiento, y durante muchos años no se pudo preguntar adónde iba su vida”, dijo y comentó que estas preguntas son las que abren el debate en la película.

“Hay muchas masculinidades que no son las que identificamos tradicionalmente desde un estereotipo”, consideró Lubarsky.

Explicó que junto a Silvina Mordillo realizaron una investigación periodística que duró más de un año para el documental, y allí pensaron en los perfiles de los hombres a mostrar la diversidad fuera de lo estereotipado.

De este modo fue que en la película se cuenta la historia de un hombre trans que había sido alumno de la misma Lubarsky en un taller, “no buscamos definir qué es lo que está bien y qué mal, o cuál es el camino a seguir, sino abrir el diálogo sobre las experiencias de cada uno, por eso es que su historia es clave, porque ha pasado por muchas situaciones de vulneraciones y violencias machistas”, explicó.

Otro de los relatos es de un maestro que trabaja con poblaciones vulneradas y se desempeña con cuestiones de género y estereotipos, “pero a la vez bailaba cuando era chico, y cuenta cómo lo había dejado en su momento porque le daba mucho pudor”, indica la directora.

Finalmente, la tercera historia es la de un hombre fanático del fútol, exintegrante de una barra brava, que de joven tuvo una adolescencia violenta; “el camino de la vida lo fue llevando a tener relación con víctimas de violencia de género y se cuestionó sus actitudes, ahora trabaja en organismos que responden a llamados de violencia”, señaló Lubarsky.