El sur provincial acompañó otra vez la candidatura de Macri
Las zonas más ricas de la provincia volvieron a respaldar la postulación del actual presidente. Pero el arco del noroeste cordobés, que es el de menor desarrollo, prefirió a Alberto Fernández, que allí ganó 9 departamentos
La primera sorpresa de las Paso de ayer en la provincia, analizando el voto por departamento, es que la fórmula de Alberto Fernández y Cristina Fernández se quedó con el triunfo en 9 de los 26 distritos en los que está dividida territorialmente Córdoba. Pero en el segundo punto de análisis se observa que la victoria del Frente de Todos se configuró en el oeste y el norte provincial, las zonas más postergadas económica y socialmente. Allí se inscribieron Cruz del Eje, Ischilín, Minas, Pocho, Río Seco, San Alberto, San Javier, Sobremonte y Tulumba.
En los sectores productivos y las grandes ciudades, el triunfo quedó en manos de Mauricio Macri y Miguel Ángel Pichetto.
En ese contexto, el sur provincial respaldó nuevamente al Presidente con cifras que oscilaron entre el 45 y el 48 por ciento de los votos en los cuatro departamentos del sur. Sin embargo, Fernández alcanzó cifras muy superiores a las que tuvo Daniel Scioli en 2015, ya que en los cuatro distritos superó el 32 por ciento.
El caso de la capital provincial, por concentrar la mitad del electorado, fue central en el resultado global, debido a que ahí logró más del 50% de los votos. Desde allí, por la autovía de la ruta 36 y luego continuando por la nacional 35 fueron todos apoyos a Macri. En el departamento Río Cuarto, el Presidente alcanzó el 44,86% de los votos, frente al 32,56% de Fernández. En tercer lugar se ubicó Roberto Lavagna, que obtuvo dos dígitos: 10,69%.
En el departamento General Roca, al extremo sur de la provincia, el respaldo al Presidente ascendió al 47,3%, mientras que Fernández alcanzó el 36,76%. Lavagna tuvo un 6,8%.
Por su parte, en Juárez Celman Macri se impuso con el 45,45% frente al 34,06% y el 7,85% del exministro de Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner.
Por último, Roque Sáenz Peña no fue la excepción en la ola amarilla de alcance cordobés. Allí, Juntos por el Cambio tuvo su pico máximo en la región con el 48,03% frente al 33,47% y el 7,6% de Lavagna.
Si desde Río Cuarto se toma la ruta nacional 158 hasta San Francisco, en el departamento San Justo, son todos mojones amarillos. La ruta cruza zonas centrales de la producción agropecuaria, que va desde los vacunos y el maíz del sur hasta la lechería, en un vínculo que une los dos departamentos de mayor extensión de toda la provincia.
Del mismo modo, si desde Córdoba se toma la autopista hacia Rosario, todos los departamentos tienen el mismo perfil de votantes. Allí el kirchnerismo sigue sin encontrar la llave para seducir a un electorado que le sigue siendo esquivo.
El campo y las comunidades que más directa relación mantienen con ese sector productivo volvieron a apostar por las políticas del gobierno nacional. Lo hacen en el cierre de una cosecha gruesa histórica, en medio del desarrollo de una fina que vuelve a crecer después de un año exitoso y con el horizonte de otra gruesa que se anticipa al menos con buen acompañamiento del clima. Pero, además, con políticas nacionales que intentaron respaldar siempre al sector agropecuario, aunque finalmente la actual gestión termina su mandato con retenciones que alcanzan al conjunto de los exportadores y no sólo al campo.
Tras los resultados de ayer, entre los productores hay plena coincidencia en la posibilidad de que el trigo que se sembró con este Gobierno se termine levantando con el de Fernández en diciembre. Y la campaña gruesa, que comenzará a moverse a partir del próximo mes, deberá planificarse con los cambios políticos en el horizonte.
En los sectores productivos y las grandes ciudades, el triunfo quedó en manos de Mauricio Macri y Miguel Ángel Pichetto.
En ese contexto, el sur provincial respaldó nuevamente al Presidente con cifras que oscilaron entre el 45 y el 48 por ciento de los votos en los cuatro departamentos del sur. Sin embargo, Fernández alcanzó cifras muy superiores a las que tuvo Daniel Scioli en 2015, ya que en los cuatro distritos superó el 32 por ciento.
El caso de la capital provincial, por concentrar la mitad del electorado, fue central en el resultado global, debido a que ahí logró más del 50% de los votos. Desde allí, por la autovía de la ruta 36 y luego continuando por la nacional 35 fueron todos apoyos a Macri. En el departamento Río Cuarto, el Presidente alcanzó el 44,86% de los votos, frente al 32,56% de Fernández. En tercer lugar se ubicó Roberto Lavagna, que obtuvo dos dígitos: 10,69%.
En el departamento General Roca, al extremo sur de la provincia, el respaldo al Presidente ascendió al 47,3%, mientras que Fernández alcanzó el 36,76%. Lavagna tuvo un 6,8%.
Por su parte, en Juárez Celman Macri se impuso con el 45,45% frente al 34,06% y el 7,85% del exministro de Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner.
Por último, Roque Sáenz Peña no fue la excepción en la ola amarilla de alcance cordobés. Allí, Juntos por el Cambio tuvo su pico máximo en la región con el 48,03% frente al 33,47% y el 7,6% de Lavagna.
Si desde Río Cuarto se toma la ruta nacional 158 hasta San Francisco, en el departamento San Justo, son todos mojones amarillos. La ruta cruza zonas centrales de la producción agropecuaria, que va desde los vacunos y el maíz del sur hasta la lechería, en un vínculo que une los dos departamentos de mayor extensión de toda la provincia.
Del mismo modo, si desde Córdoba se toma la autopista hacia Rosario, todos los departamentos tienen el mismo perfil de votantes. Allí el kirchnerismo sigue sin encontrar la llave para seducir a un electorado que le sigue siendo esquivo.
El campo y las comunidades que más directa relación mantienen con ese sector productivo volvieron a apostar por las políticas del gobierno nacional. Lo hacen en el cierre de una cosecha gruesa histórica, en medio del desarrollo de una fina que vuelve a crecer después de un año exitoso y con el horizonte de otra gruesa que se anticipa al menos con buen acompañamiento del clima. Pero, además, con políticas nacionales que intentaron respaldar siempre al sector agropecuario, aunque finalmente la actual gestión termina su mandato con retenciones que alcanzan al conjunto de los exportadores y no sólo al campo.
Tras los resultados de ayer, entre los productores hay plena coincidencia en la posibilidad de que el trigo que se sembró con este Gobierno se termine levantando con el de Fernández en diciembre. Y la campaña gruesa, que comenzará a moverse a partir del próximo mes, deberá planificarse con los cambios políticos en el horizonte.