Alberto Fernández regresó a Córdoba este fin de semana para participar de la misa que recordó al exmandatario José Manuel de la Sota y lanzar la campaña provincial rumbo al 27 de octubre. Y llegó, nuevamente, acompañado por Sergio Massa, antiguo socio político del exgoberador y afín a dirigentes delasotistas. El de Tigre es un puente hacia ese sector interno del peronismo cordobés y una oportunidad para afianzar vínculos entre esa estructura y el candidato a presidente.
Ayer, mientras continuaban con encuentros con dirigentes de toda la provincia, Massa dialogó con este diario y describió cuál sería el rol de Córdoba y la relación con Juan Schiaretti en una futura gestión de Alberto Fernández, pero además se refirió al lugar que ocuparían Cristina y La Cámpora, y a los dichos de Juan Grabois y sus ideas sobre reforma agraria.
“No me gusta mirar a Córdoba en clave electoral, sino pensándola desde la necesidad del desarrollo productivo de Argentina. Pensarla desde lo electoral podría suponer que es una provincia adversa por una historia de desencuentros, por la lógica y el orgullo de los cordobeses por su capacidad, su talento, su desarrollo y las diferencias con el anterior gobierno; eso sería muy negativo. Y en realidad la tenemos que mirar por lo que representa como centro logístico de la Argentina, por lo que es para el desarrollo económico del país, por la capacidad de agregar valor a la producción primaria y la capacidad de generar inversiones alrededor de las cadenas de valor integradas y verticales que se dan a partir de esa producción primaria potente y pujante. También por su impronta industrial, que se ve en la capital pero también en Río Cuarto, en ese imperio del sur, en Villa María o San Francisco. Porque hay modelos de desarrollo económico muy interesantes, como el del etanol o el software, una industria muy valiosa para la etapa que viene porque es vender conocimiento al mundo. De esa manera hay que mirar a Córdoba”, comenzó diciendo el candidato a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires y que coincide en sus antecedentes con Fernández por haber sido ambos jefes de Gabinete de Cristina.
¿Y desde lo político?, porque hay un gobernador que se mantiene neutral hasta aquí...
Nosotros vamos a hacer todos los esfuerzos que sean necesarios para demostrarles a los cordobeses que con Alberto comienza una nueva etapa. Y no vamos a mezquinar esfuerzos y gestos para que los cordobeses vayan a votar tranquilos, sabiendo que el 11 de diciembre empieza el tiempo de los acuerdos, del reencuentro y en el que el trabajo y la producción, el federalismo y la educación serán los cuatro pilares sobre los que pretendemos construir la Argentina.
¿En este contexto, hay otro camino que no sea el de los acuerdos?
Argentina necesita un acuerdo económico y social. Tiene que darse su Moncloa, darse políticas de Estado, necesita pensar el desarrollo de la ciencia y la tecnología a 20 años, pensar y repensar el sistema educativo para que el conocimiento sea el pilar que permita que nuestros hijos y futuras generaciones salgan de la pobreza, y también cambiar planes sociales por empleo. Por supuesto, desarrollarse federalmente para terminar con esa lógica de frustración que se da en la búsqueda de esa mejor calidad de vida en grandes ciudades en las que después no se encuentran esos resultados deseados. Tenemos que lograr que la Argentina se desarrolle por igual en cada una de sus ciudades, estén en el puerto o en el interior.
¿Cree que ese acuerdo lo va a incluir al gobernador Schiaretti?
Sin dudas. Vamos hacia un gobierno en el que los gobernadores, sean del color que sean, tienen un papel central. Vamos a un gobierno en el que Córdoba tendrá un papel central. Y vamos a una Argentina que nos obliga, después del fracaso rotundo y estrepitoso de Macri y su gobierno, a tomarnos de la mano y a mirar para adelante, a construir pensando en que cada uno tiene algo para sumar.
¿Qué rol tendrían Cristina y La Cámpora en un gobierno de Alberto Fernández?
Frente al reconocimiento implícito que representa que Alberto sea el candidato a Presidente, o que yo lidere la lista de diputados, algunos intentan plantear cuestiones del pasado. Y la verdad que parte de los acuerdos escritos de la coalición de partidos que coincidimos en el Frente de Todos tiene que ver precisamente con que no hay margen para repetir los errores del pasado. El presidente va a ser Alberto porque el Poder Ejecutivo en Argentina es unipersonal y en todo caso los demás, provengamos de donde provengamos, vamos a tener la responsabilidad de ayudarlo.
¿Eso quiere decir que La Cámpora no va a tener un papel preponderante como en el gobierno anterior?
Es que en realidad el problema es entender que hay etapas superadas para todos, que precisamente los errores del pasado nos llevaron a las divisiones de los sectores medios y del trabajo de la Argentina que permitieron que ganara un gobierno que representa los intereses de unos poquitos, que ganaran los dueños de la luz, del gas, de los bancos, de las autopistas, y que perdieran 30 millones de argentinos. Y hay que aprender que esto es escuchando, aprendiendo y sobre todo colocando nuestra verdad y tendiendo puentes con otros para que los argentinos puedan desarrollarse y progresar.
¿Qué relevancia hay que darle a definiciones como las de Grabois con la reforma agraria?
Ninguna, es la opinión personal de Grabois, no la del Frente de Todos.
¿Con qué escenario se imagina que asumirá el próximo gobierno el 10 de diciembre? ¿Lo social será la urgencia número uno?
Creo que será más profundo que eso todavía porque hay que reconstruir económicamente a la Argentina, el crédito, la confianza. Porque hay que salir de la Argentina de la especulación y la timba financiera y volver a aquella en la que se premia la producción. Porque hay que recuperar el poder de compra del salario y las jubilaciones, porque hay que fortalecer el sistema educativo entendiendo que la Argentina del siglo XXI necesita de argentinos con conocimiento, con capital humano que es el valor del conocimiento de nuestra gente. Creo que la tarea de reconstrucción será enorme y por eso pienso que a aquellos que hoy de manera equivocada están acompañando a un gobierno que fracasó, los tenemos que abrazar e invitarlos a ser protagonistas de la reconstrucción de esta Argentina que se viene. Alberto va a ser el presidente que cierre la grieta. Una tarea que requiere de gestos humildes, generosos, francos, desde lo máximo, desde el vértice del gobierno, porque es la mejor forma de mostrarle a la sociedad el camino que se elige. La ejemplariedad es el símbolo más importante que uno puede tener para construir un mensaje a la sociedad. Tuvimos un presidente caprichoso como Macri y entonces la sociedad quedó dividida por sus caprichos. Ahora tenemos que tener la capacidad de, con gestos humildes y convocantes, abrazar a todos los argentinos.
Gonzalo Dal Bianco
Redacción Puntal
“No me gusta mirar a Córdoba en clave electoral, sino pensándola desde la necesidad del desarrollo productivo de Argentina. Pensarla desde lo electoral podría suponer que es una provincia adversa por una historia de desencuentros, por la lógica y el orgullo de los cordobeses por su capacidad, su talento, su desarrollo y las diferencias con el anterior gobierno; eso sería muy negativo. Y en realidad la tenemos que mirar por lo que representa como centro logístico de la Argentina, por lo que es para el desarrollo económico del país, por la capacidad de agregar valor a la producción primaria y la capacidad de generar inversiones alrededor de las cadenas de valor integradas y verticales que se dan a partir de esa producción primaria potente y pujante. También por su impronta industrial, que se ve en la capital pero también en Río Cuarto, en ese imperio del sur, en Villa María o San Francisco. Porque hay modelos de desarrollo económico muy interesantes, como el del etanol o el software, una industria muy valiosa para la etapa que viene porque es vender conocimiento al mundo. De esa manera hay que mirar a Córdoba”, comenzó diciendo el candidato a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires y que coincide en sus antecedentes con Fernández por haber sido ambos jefes de Gabinete de Cristina.
Nosotros vamos a hacer todos los esfuerzos que sean necesarios para demostrarles a los cordobeses que con Alberto comienza una nueva etapa. Y no vamos a mezquinar esfuerzos y gestos para que los cordobeses vayan a votar tranquilos, sabiendo que el 11 de diciembre empieza el tiempo de los acuerdos, del reencuentro y en el que el trabajo y la producción, el federalismo y la educación serán los cuatro pilares sobre los que pretendemos construir la Argentina.
¿En este contexto, hay otro camino que no sea el de los acuerdos?
Argentina necesita un acuerdo económico y social. Tiene que darse su Moncloa, darse políticas de Estado, necesita pensar el desarrollo de la ciencia y la tecnología a 20 años, pensar y repensar el sistema educativo para que el conocimiento sea el pilar que permita que nuestros hijos y futuras generaciones salgan de la pobreza, y también cambiar planes sociales por empleo. Por supuesto, desarrollarse federalmente para terminar con esa lógica de frustración que se da en la búsqueda de esa mejor calidad de vida en grandes ciudades en las que después no se encuentran esos resultados deseados. Tenemos que lograr que la Argentina se desarrolle por igual en cada una de sus ciudades, estén en el puerto o en el interior.
¿Cree que ese acuerdo lo va a incluir al gobernador Schiaretti?
Sin dudas. Vamos hacia un gobierno en el que los gobernadores, sean del color que sean, tienen un papel central. Vamos a un gobierno en el que Córdoba tendrá un papel central. Y vamos a una Argentina que nos obliga, después del fracaso rotundo y estrepitoso de Macri y su gobierno, a tomarnos de la mano y a mirar para adelante, a construir pensando en que cada uno tiene algo para sumar.
¿Qué rol tendrían Cristina y La Cámpora en un gobierno de Alberto Fernández?
Frente al reconocimiento implícito que representa que Alberto sea el candidato a Presidente, o que yo lidere la lista de diputados, algunos intentan plantear cuestiones del pasado. Y la verdad que parte de los acuerdos escritos de la coalición de partidos que coincidimos en el Frente de Todos tiene que ver precisamente con que no hay margen para repetir los errores del pasado. El presidente va a ser Alberto porque el Poder Ejecutivo en Argentina es unipersonal y en todo caso los demás, provengamos de donde provengamos, vamos a tener la responsabilidad de ayudarlo.
¿Eso quiere decir que La Cámpora no va a tener un papel preponderante como en el gobierno anterior?
Es que en realidad el problema es entender que hay etapas superadas para todos, que precisamente los errores del pasado nos llevaron a las divisiones de los sectores medios y del trabajo de la Argentina que permitieron que ganara un gobierno que representa los intereses de unos poquitos, que ganaran los dueños de la luz, del gas, de los bancos, de las autopistas, y que perdieran 30 millones de argentinos. Y hay que aprender que esto es escuchando, aprendiendo y sobre todo colocando nuestra verdad y tendiendo puentes con otros para que los argentinos puedan desarrollarse y progresar.
¿Qué relevancia hay que darle a definiciones como las de Grabois con la reforma agraria?
Ninguna, es la opinión personal de Grabois, no la del Frente de Todos.
¿Con qué escenario se imagina que asumirá el próximo gobierno el 10 de diciembre? ¿Lo social será la urgencia número uno?
Creo que será más profundo que eso todavía porque hay que reconstruir económicamente a la Argentina, el crédito, la confianza. Porque hay que salir de la Argentina de la especulación y la timba financiera y volver a aquella en la que se premia la producción. Porque hay que recuperar el poder de compra del salario y las jubilaciones, porque hay que fortalecer el sistema educativo entendiendo que la Argentina del siglo XXI necesita de argentinos con conocimiento, con capital humano que es el valor del conocimiento de nuestra gente. Creo que la tarea de reconstrucción será enorme y por eso pienso que a aquellos que hoy de manera equivocada están acompañando a un gobierno que fracasó, los tenemos que abrazar e invitarlos a ser protagonistas de la reconstrucción de esta Argentina que se viene. Alberto va a ser el presidente que cierre la grieta. Una tarea que requiere de gestos humildes, generosos, francos, desde lo máximo, desde el vértice del gobierno, porque es la mejor forma de mostrarle a la sociedad el camino que se elige. La ejemplariedad es el símbolo más importante que uno puede tener para construir un mensaje a la sociedad. Tuvimos un presidente caprichoso como Macri y entonces la sociedad quedó dividida por sus caprichos. Ahora tenemos que tener la capacidad de, con gestos humildes y convocantes, abrazar a todos los argentinos.
Gonzalo Dal Bianco
Redacción Puntal

