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Con poca participación y sin sobresaltos, una elección demasiado tranquila

Una jornada que transcurrió con normalidad, ofreció la legislativa de ayer. Hubo poca presencia en las mesas y en las urnas, y sin muchos inconvenientes. Los votantes se apuraron para cumplir con su deber cívico e ir a pasear al río

A veces toca cubrir eventos que están llenos de hechos particulares que permiten dar forma a una cobertura sumamente colorida. En una jornada algo previsible, la elección legislativa de ayer no fue una de esas situaciones. Nadie, al menos no que haya trascendido, fue a votar disfrazado del Joker o con un carpincho al hombro, no hubo números artísticos en un colegio ni lluvias que demoraran a los votantes. El sol cálido y un electorado con “fiaca”, entregaron un día de sufragios bastante aburrido en lo que no tuvo que ver con los resultados.

Si bien la participación en estas elecciones legislativas superó en varios puntos de porcentaje a las Paso de algunas semanas atrás, el 71% de electorado sigue siendo un número bastante pobre y lejano al 81% que acudió a las urnas en las presidenciales de 2019, por poner una votación cercana en el tiempo.

Nuevamente personal del Ejército colaboró en los establecimientos informando a los votantes para que todo fuera más rápido y que la labor de las autoridades de mesa fuera más sencilla. Por supuesto que no faltó el alcohol para las manos en cada puerta y el pedido de no pegar el sobre para evitar cualquier tipo de contagio aún ante la merma de casos de Covid.

Tal vez fueron los números de las encuestas que ya anunciaban los hechos antes de que ocurrieran. Quizás tuvo que ver el descreimiento de la ciudadanía y el desgano con “lo político”, pero desde primera hora las escuelas no vivieron la dinámica frecuente de las elecciones en la ciudad. Si se tiene en cuenta un relevamiento de las elecciones legislativas, este año fue la menor de las últimas cuatro votaciones, considerando que en 2009 sufragó el 74%, y en 2013 y 2017 el 76%.

Pero no sólo hubo poca presencia en lo que refiere a los electores, sino también a todo el movimiento que generan los sufragios, en cuanto a fiscales y colaboradores de cada partido que participan de la jornada de uno u otro modo. En muchas mesas sólo estaban presentes el presidente con su vice que lo asistía, no como ha sucedido en otras oportunidades, que estaba repleto de fiscales. Una vez más, quizás fue por los resultados previsibles, quizás las estructuras como para presentar un fiscal por mesa sólo quedaban disponibles a las grandes alianzas partidarias, o simplemente el interés que generaba esta elección no era tan fuerte como en otras.

De todas formas, como ocurre todos los días en los que se vota, la ciudad amaneció tranquila y fue luego de la siesta en que los riocuartenses se apresuraron en ir a votar. Hasta el mediodía se calculaba que sólo había votado el 30% del electorado, y las calles se notaban muy tranquilas.

Colegios en los que suele encontrarse mucha gente, como sucede en la zona de Nacional, Industrial y 21 de Julio, prácticamente no tuvo sus clásicos embotellamientos hasta pasado el mediodía, lo que da cuenta de un tranquilo flujo de votantes. De hecho, si algo puede elogiarse de lo que fue la jornada de ayer, fue la ausencia de las largas colas que fueron figurita repetida en las Paso del 12 de septiembre. No sólo se le adjudica esto a la poca cantidad de gente en las escuelas, sino que hubo una mejor organización en las instituciones educativas, con responsables en las puertas de ingreso que brindaban orientación y salidas distintas de los ingresos para facilitar la movilidad.

Además, nuevamente personal del Ejército colaboró en los establecimientos informando a los votantes para que todo fuera más rápido y que la labor de las autoridades de mesa fuera más sencilla. Por supuesto que no faltó el alcohol para las manos en cada puerta y el pedido de no pegar el sobre para evitar cualquier tipo de contagio aún ante la merma de casos de Covid.

En las Paso se había definido un nuevo esquema de distribución en los colegios de Río Cuarto que incluyó, por ejemplo, al Sagrada Familia de Banda Norte en el circuito centro. Por eso, muchos tuvieron (tuvimos) que recorrer hasta 10 kilómetros para ir a la urna que se nos designó para votar. Claro que para grandes ciudades como Buenos Aires esa podría ser una distancia normal, pero no ocurre lo mismo con otras medianas como la nuestra. Sin embargo, esto cambió en estas elecciones legislativas y se reconfiguró nuevamente el mapa.

Una de las medidas en pandemia recomendadas a la ciudadanía fue la de asistir a votar ya sabiendo el número de mesa y el de orden para agilizar el sufragio. Cualquiera que haya sido presidente de mesa en alguna elección reconocería que eso hace mucho más rápido el trámite. Si bien a muchos todavía les falta adoptar esta costumbre, los fiscales aseguraron que muchos ya lo incorporaron, y valoraron que se mantenga más allá de la era del Covid.

“Día peronista”

Más allá de los resultados, que favorecieron justamente a la oposición, el clima cambió totalmente de lo que fue el sábado y el sol brindó a los riocuartenses una hermosa jornada. Es por esto que muchos eligieron pasar por las urnas y luego dirigirse a los paseos de la ciudad, el río y el parque; al igual que las plazas, se llenaron de vecinos que completaron su actividad dominical.

En este camino, varios vendedores ambulantes aprovecharon la posibilidad de contar con los que luego armarían un picnic al aire libre, y se acercaron a las puertas de los colegios para ofrecer sus productos. Lo mismo pensaron organizaciones sociales en algunos establecimientos, y hasta los alumnos de los últimos años que están preparando todo para la fiesta de egreso y juntan recursos con mesas dulces a la venta.

Luis Schlossberg. Redacción Puntal