El campo se metió en la discusión electoral: los 8 temas de la agenda
Al menos parte de la agenda del campo se metió de lleno en los debates de la campaña electoral que desembocará este domingo en las legislativas de medio término que prometen reconfigurar el esquema de poder del Congreso.
El listado de temas que enumeran los productores como materias pendientes de resolución es amplio. Pero entre los prioritarios destacan el cepo a las exportaciones de carne, que en los últimos días generó una nueva controversia por los dichos del ministro de Agricultura y Ganadería, Julián Domínguez, que al contestar una pregunta periodística en su paso por Córdoba lanzó un contundente “no hay cepo”.
Lo cierto es que las restricciones, si bien más flexibilizadas después de la apertura de la comercialización de la vaca a China, aún continúan y las entidades del agro insisten en la necesidad de volver al escenario de abril, antes de la medida de cierre. Para ello advierten que los riesgos son mayores a los beneficios temporales que se pueden llegar a lograr y recuerdan lo que ocurrió con políticas similares adoptadas en la gestión de Néstor Kirchner y que perduraron hasta el segundo mandato de Cristina Fernández. En ese período, el rodeo nacional se contrajo en casi 12 millones de cabezas según los datos oficiales. Cuando ocurrió ese fuerte recorte de la oferta, el precio, que era el disparador -como ahora- por el cual se implementó el cepo y así volcar mayor volumen de carne al mercado interno y limitar el impacto en el bolsillo de la gente, terminó generando todo lo contrario. Ante la menor disponibilidad de carne, el precio subió más que el proceso inflacionario, con un agravante: se habían perdido importantes ingresos de dólares y el capital se licuó por la caída de cabezas de ganado.
Hoy todavía persiste el impedimento a exportar 7 cortes que son considerados clave por el Gobierno y que constituyen la matriz del consumo interno, entre ellos el asado; y la posibilidad para los frigoríficos de comercializar en otras categorías aún sigue condicionada a no superar el 50% de lo embarcado en 2020. Ese esquema tiene vigencia hasta el 31 de diciembre, pero nadie confirmó que ese día sea el último de las restricciones vigentes.
En el segundo escalón, aunque no menos importante para el sector, se ubica el tema retenciones. Los productores siguen allí reclamando para que se eliminen en muchas producciones y comiencen a recortarse en otras. En el primero grupo aparecen la leche o economías regionales como el maní. En el segundo, el conjunto de cereales y oleaginosas.
Vinculado a esto, el tipo de cambio y la inflación en dólares son preocupaciones cada vez más crecientes que con una fuerte velocidad se ubicaron entre los temas prioritarios del sector. Es que con la escalada del dólar blue, muchos insumos fueron arrastrados con esa cotización o incluso por encima de ella. Lo que llevó a que latonelada de urea, que costaba 460 dólares el año pasado, ayer cotizaba a 1.100. La inflación en dólares preocupa y más cuando los ingresos quedaron debilitados por el atraso del tipo de cambio oficial que fue utilizado por el Gobierno como un ancla que buscó contener la escalada de precios de la economía, sin suerte. Hoy los productores insisten, cada vez con más preocupación, con que pagan insumos con un dólar de 207 pesos y venden su cosecha a uno de 100 menos retenciones, lo que puede representar 67 pesos.
La brecha cambiaria dificulta la ecuación económica de los productores y en las últimas semanas se convirtió en otro motivo de preocupación.
A la par, la carga tributaria también es algo que inquieta y que se sostiene entre los reclamos. La presión impositiva de los tres niveles del Estado es, en particular para muchas economías regionales, una mochila difícil de cargar. Por supuestos que, vinculado a lo anterior, las retenciones son las más cuestionadas.
El listado también incluye, en el capítulo del cepo a la carne, las intervenciones en los mercados de granos, en particular del maíz y del trigo. En el primero de los cereales hubo ya dos capítulos este año que tensaron la cuerda. A comienzos de año se dio el primero cuando durante la gestión de Luis Basterra en Agricultura y Ganadería, se decidió cerrar las exportaciones bajo el argumento de que no iba a alcanzar el stock disponible para abastecer el mercado interno. Luego, los propios datos oficiales de existencias, dieron cuenta que el volúmen de maíz disponible en el país era más que suficiente para cubrir las demandas domésticas y se dio marcha atrás con la medida. En el medio hubo cruces entre los productores y el Gobierno porque los primeros consideraron que la implementación de esos límites obedecían a intereses de sectores que tienen al maíz como materia prima, entre ellos los polleros. Con la llegada de Julián Domínguez a la cartera agropecuaria hubo otro capítulo similar.
En relación al maíz, la agroindustria cordobesa pasó un año y medio en tensión por el destino de la ley de biocombustibles. La normativa aprobada en 2006, bajo el Gobierno de Néstor Kirchner, vencía este año y debía rediscutirse. La intención era que se ampliaran los cortes de biocombustibles en la nafta y el gasoil, para seguir potenciando al sector, para continuar agregando valor a la producción, dejar de exportar granos y además sostener el camino del beneficio ambiental al reducir los fósiles por combustibles renovables.La nueva ley, impulsada por el oficialismo en Diputados, por el contrario, dejó abierta la posibilidad de bajar el corte del etanol de maíz del 6% al 3% y eso fue un primer punto de conflicto. Pero luego de las quejas, en la reglamentación eso se corrigió, aunque la normativa de fondo sigue habilitando un retroceso. Eso fue advertido y hay sectores, especialmente el oficialismo cordobés, que insiste en que es necesario dar marcha atrás y redicutir una nueva ley que proponga una mejora con respecto a la anterior en materia de corte, levantando la vara vigente. Hoy, el 12% de las naftas es etanol (6% de caña de azúcar y 6% de maíz).
También lo remarcan representantes de las empresas en donde hay tres posiciones: los que apoyaron la normativa desde que fue aprobada, especialmente algunos sectores de la caña de azúcar y el biodiésel (pese a que se consumó una baja del 10% que llegó a tener de corte, al 5%), y luego quienes aseguran que es mejor esta normativa a la situación previa de no tener nada; y finalmente los que sostienen que la ley nueva debe ser derogada para reabrir una discusión hacia un escenario de mayor corte que el actual.
De todos modos, ahora la industria se encuentra en un buen nivel de producción debido a un rebote en el consumo de las naftas. El secretario de Energía de la Nación, Darío Martínez, destacó la semana pasada en su paso por Río Cuarto, Alejandro Roca y Villa María, que el ritmo de las plantas etanoleras ya es igual o incluso superior al de la prepandemia. Esto está estrechamente vinculado con el regreso de la movilidad de la población, pero en especial por el mayor uso de vehículos particulares y menor utilización del transporte público. Eso elevó el consumo de naftas y por ende del etanol.
Por último, el capítulo de la seguridad es otro tema que el agro espera debatir y avanzar, más allá de algunas respuestas legislativas que intentaron darse el año pasado cuando, en plena pandemia, apareció una ola de rotura de silobolsas en distintos puntos del país, muchos de ellos de Córdoba. Claro que en aquel momento no fueron sólo daños a silobolsas sino que aparecieron también incendios cuyo origen no fue claramente determinado y hubo pistas que alentaron a los investigadores a sostener la intencionalidad. Uno de ellos se dio en Oliva, en el campo del vicepresidente de CRA, Gabriel De Raedemaeker. Luego aparecieron otros, como en el sur provincial, propiedad del presidente de la Sociedad Rural de Río Cuarto, David Tonello. Ese capítulo sumó, en las últimas semanas, un tema más: el conflicto Mapuche en el sur y la denuncia de ataques a establecimientos rurales y usurpaciones, que también fueron icluidos en la agenda y por eso hubo dirigentes del campo que se sumaron esta semana a manifestaciones en la Patagonia.
Cómo sigue el agro desde el lunes
Las entidades del campo están expectantes con lo que ocurra el domingo de las elecciones y esperan conocer las primeras señales posteriores de parte del Gobierno nacional. El lunes 15 se volvió, para muchos sectores, la próxima meta a alcanzar.
Es que la agenda de temas es amplia y el sector espera recuperar rápidamente el tratamiento de varios de esos puntos, aunque advierte que “no nos vamos a prestar a fotos que no tengan como finalidad un tratamiento y una búsqueda real de soluciones para los productores que seguimos acumulando muchas dificultades”.
En ese marco, desde la dirigencia agropecuaria remarcaron que “el Gobierno está en plenas funaciones, sus funcionarios son los que tienen que gobernar. Y muchas de las cosas que nos pasan son su responsabilidad y las tienen que solucionar”, explicaron.
Días atrás, Jorge Chemes, titular de CRA, remarcó que después de las elecciones podrían volver las protestas del campo si los temas prioritarios no empiezan a tratarse buscando una solución.
Sin embargo, otros integrantes de la mesa de enlace remarcan que “habrá que esperar para conocer el escenario sobre el que vamos a estar parados. Anticipar ahora lo que vamos a hacer en dos o tres semanas no tiene mucho sentido porque es imposible de prever”, indicaron.Pero coincidieron: “Claramente hay muchos temas pendientes y uno cada vez más importante tiene que ver con el mercado cambiario y el costo de los insumos en el arranque de la campaña gruesa”.