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De Elena al mundo: La empresa cordobesa que convirtió la soja en una historia de valor y sustentabilidad

Gliestore SA nació en 2010 en la localidad de Elena con un propósito claro: agregar valor a la producción agrícola y demostrar que el campo también puede ser sinónimo de innovación, salud y desarrollo sustentable

Todo comenzó cuando Eugenia Martina, contadora de profesión, decidió dar un giro completo a su vida. Dejó atrás los números para crear una industria alimenticia basada en la producción orgánica de soja, con el sueño de elaborar alimentos saludables y accesibles. “Gliestore es una alternativa de alimento saludable que no destruye el medioambiente para su obtención”, afirma.

DE UN SUEÑO PERSONAL A UNA INDUSTRIA FAMILIAR

El nombre GLIESTORE guarda la esencia de quienes la fundaron: Germán, Lautaro, Ignacio y Eugenia. Cada letra refleja la unión familiar que sostiene el proyecto, mientras que “Store” simboliza ese lugar de encuentro donde el trabajo, la pasión y la sustentabilidad se fusionan.

Eugenia empezó de forma artesanal, recorriendo local por local en Río Cuarto con un freezer portátil. Vendía milanesas de soja hechas en su propia planta, ubicada en Elena. En un contexto donde pocos apostaban por los alimentos alternativos, su convicción fue el motor. “Cuando empezamos con esto, todo el mundo se nos reía: nos decían que la milanesa de soja era una suela y que nunca reemplazaría a la carne. Casi nadie creía en nosotros”, cuenta.

LA SOJA COMO PUENTE AL MUNDO

Con el tiempo, la empresa consolidó su planta y amplió su mercado bajo la marca “Enkelsoy”, que en sueco significa “soja rápida y liviana”. Los productos comenzaron a llegar a Villa María, Córdoba y luego traspasaron fronteras.

El salto internacional llegó de la mano del Consejo Federal de Inversiones (CFI) y la Agencia ProCórdoba, que impulsaron su participación en ferias y misiones comerciales. Gliestore viajó a China, Tailandia, Chile, Perú y Barcelona, mostrando al mundo la potencia de la industria cordobesa. “En cada viaje encontramos una gran aceptación, al punto tal que los chinos me quisieron comprar la empresa. Pero yo les expliqué que hice esto para agregar valor y por más que la oferta era buena no hubiésemos podido avanzar en nuestro cometido”, recuerda Eugenia.

PRODUCCIÓN ORGÁNICA Y DESARROLLO LOCAL

Actualmente, Gliestore produce todos sus granos de forma orgánica, incluyendo soja, maíz y sorgo, además de cultivos de rotación como moha, vicia y alfalfa. En su planta elaboran milanesas supercongeladas de soja saborizadas y rellenas, junto con snacks sabor queso y provenzal, apuntando a un público que busca alimentos ricos, saludables y sustentables.

El trabajo conjunto con el INTA y la Universidad Nacional de Río Cuarto refuerzó su compromiso con la investigación y la mejora continua. La empresa, además, obtuvo la certificación ISO 22.000 en inocuidad de alimentos, un reconocimiento que avaló la calidad de sus procesos.

MÁS QUE UNA EMPRESA: UNA FILOSOFÍA DE VIDA

Desde sus inicios, Gliestore se propuso algo más que generar beneficios económicos: crear valor social y ambiental. En cada paso del proceso productivo, el respeto por la tierra y las personas fue un principio innegociable.

“Somos apasionados de nuestro trabajo, optimistas por naturaleza, valor que nos lleva a intentar superarnos todos los días. Esto nos dignifica y enorgullece; estamos escribiendo nuestra propia historia”.

Gliestore transformó un sueño individual en una empresa familiar que hoy representa a la nueva generación del agro argentino: innovadora, consciente y con raíces firmes en su tierra.