“Y este rock que no me cura. Pero al menos sé que calmará el dolor”. La 25 canta “Flores de mi barrio” en el inicio de la presentación en Río Cuarto de su último disco “Entre cuervos y chacales” y esos versos sirven como perfecta síntesis del espíritu de la banda de Quilmes que, a través de buenas canciones de rocanrol, calman cualquier dolor y su público (siempre numeroso, siempre en estado de pura comunión) agradece, sonríe, canta, baila y arma una fiesta bien rockera para que Elvis explote de calor y emoción.
El viernes último, el grupo comandado por Junior Lescano volvió a la ciudad para presentar su último disco, un interesante material del que también tocaron “El olfato del ratón”, “Música de Rock and Roll”, “Esperándote”, “De paso nomás” y “Sol de mayo” (elegida para cerrar el show).
Entre medio de lo nuevo, sonaron también esos clásicos de alta factura como “Cruz de sal”, “Quiero 25”, "Adicción" (mirá el video) y “Mil canciones”, entre otros.
La 25 trajo ese rock (alguna vez llamado “barrial”) para demostrar que todavía está bien vivo y lo seguirá estando si sigue curando las almas.
Andrés Natali
Parráfo aparte para “Libertad” y “Marginados”, dos profundas canciones de medio tiempo, esas en las que La 25 brilla y se luce tanto en las delicadas melodías como en las letras de dura realidad: “Un desierto frío y sin piedad. Con un pueblo muerto y tan voraz viendo chacales” y “Tierra olvidada aquí, tristeza y hambre. Marginados por ser de acá. Como mi pueblo cruzando la General Paz”.
Entre medio de lo nuevo, sonaron también esos clásicos de alta factura como “Cruz de sal”, “Quiero 25”, "Adicción" (mirá el video) y “Mil canciones”, entre otros.
Andrés Natali

