“La búsqueda de una identidad musical es un fracaso artístico”

El Plan de la Mariposa, la banda rockera que toca hoy en Elvis, recorre su ascendente carrera.
 
Esta noche desde las 23hs. regresa al escenario de Elvis (Alvear y Colón), El Plan de la Mariposa, la ascendente banda de “rock libre” de los hermanos Andersen, oriundos de Necochea. Grupo invitado: La Banderola. Anticipadas desde $300.

El septeto El Plan de la Mariposa trae las canciones de su cuarto trabajo, Devorando Intensidad, en el que los músicos tratan de equilibrar la sensibilidad y nostalgia de las letras con bases más contundentes y aires rockeros.

La banda oriunda de Necochea empezó en 2008 como una aventura entre los cinco hermanos Andersen: Sebastián (voz), Valentín (guitarra y voz), Santiago (violín y guitarra), Camila (Voz) y Máximo (teclado y acordeón); luego se sumaron Andrés Nor en bajo y Julián Ropero en batería.

Desde ese momento, hace 11 años, la banda editó independientemente "Brote", el álbum debut lanzado en 2011; "Trance habitante", de 2013; "Danza de Antalgia", publicado en 2015; y "Devorando Intensidades" el año pasado.

"Veníamos de hacer otros discos con una dinámica más acelerada y con este decidimos encararlo con dos años de preproducción, armando la mejor vestimenta para cada canción, componiendo... Fuimos buscando el groove de las canciones", cuenta Sebastián, sobre la cocina de "Devorando intensidades", un álbum que plantea un nuevo renacimiento del conjunto, en diálogo con Télam.

-¿Cómo sentó la experiencia de crear un disco de ese modo?

-Fue alucinante porque nos encontró en otro momento de la banda, con la intensidad enfocada en esto y como una prioridad. Eso marcó una diferencia en la energía y la canalización musical. Estamos agradecidos porque nos permitió conectar con nuevas personas y descubrimos la verdadera razón de porqué hacemos esto que es el encuentro verdadero de tocar en vivo porque de ahí salimos todos fortalecidos, y nos permite salir a tocar en otros lugares.

-¿Cuál fue el plan de la mariposa hace once años y cuál es el plan ahora?

-Sigue siendo canalizar la energía, poner la intención en acompañar nuestros propios procesos de vida y acompañar otros procesos de otras personas. Y le encontramos sentido a todo esto en el encuentro, en el vivo. Es muy profundo cuando nos mandan mensajes como "mi hermano estaba enfermo, escuchábamos mucho El Plan y eso lo sacaba para delante" o "estoy en tal proceso y escuchar El Plan me ayuda a vivir mejor" o acompañar los momentos de celebración, eso nos nutre. Ese es nuestro Plan de la Mariposa y el para qué de toda esta historia.

-¿Y en cuánto al sonido?

-Empezamos con un disco que no teníamos ni idea de cómo se hacía y salió algo inocente. Nos fuimos conectando como personas y encontramos distintos sonidos sin encasillarnos. La búsqueda de una identidad musical nos parece un fracaso de nuestro viaje artístico. Nos gustan los nuevos ambientes para acompañar las canciones y cada álbum es una oportunidad para reinventarse. Se trata de un proceso de investigación.

-¿Esquivando el lugar de confort?

-Sí. Por supuesto. Igual cada vez que sacás un disco hay miedos, si gusta o no, si podemos salir de gira con el trabajo pero lo vivimos una vez que ya tenemos el disco. El punto interesante es tratar de no vincular eso al hecho artístico de la creación.

-Antes hablabas de las posibilidades de tocar en otros lugares, ¿qué sensibilidades aportan los viajes a la banda?

-Está bueno salir de viaje. Cuando uno vive siempre en un lugar tiende a pensar que la forma de ver el mundo es esa y cuando salís de viaje te encontrás con nuevas culturas. Es estimulante para poner en jaque tus modos y contemplar la experiencia de estar vivo. En ese sentido, el viaje es rico porque conocés otros movimientos artísticos. La naturaleza también ofrece una inspiración más allá de la música que es el hecho de interpretar el mundo, no es lo mismo estar al lado del mar de Necochea que en las montañas de Perú, genera distintos tipos de creatividad.

-¿Qué recuerdos quedaron de la gira europea del año pasado?

-Desde mi ignorancia me imaginaba algo más estructurado. Por ejemplo Alemania es un país muy interesante con un recorrido ya hecho por bandas como La Vela Puerca y Karamelo Santo. Hay un público más receptivo a la música del Río de la Plata y eso está bueno. Resultó interesante ver muchos lugares tomados y muy bien organizados que generan el marco para que bandas puedan tocar sin que sean dependientes de su público. Hallamos que podíamos organizar giras en espacios autogestionados más allá de los festivales. Estuvo bueno para aprender cómo se organizan.

-¿Considerás que es un modelo fácil de aplicar en Argentina?

-No sé, allá tienen más dinero y se hace, acá si no hay público que te vaya a ver es medio difícil. Igual antes hay muchas cosas por resolver en Argentina, empezando por la salud pública, por la cantidad de personas que pasan hambre, que es ridículo en un país generador de alimento como el nuestro. Está claro que hay una división muy grande entre los que la pasan bien y lo que las pasan mal, y hay mucha gente pasándola muy mal que no tiene voz.