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"El desafío es que este procedimiento sea accesible y no parezca algo extraterrestre"

Emiliano Mollea y un equipo de profesionales llevaron adelante la primera cirugía de párkinson en la ciudad. A partir de eso, evalúan pacientes con la misma posibilidad

Es neurocirujano, se formó en la Universidad Nacional de Córdoba, en la Facultad de Medicina. Realizó su residencia en neurocirugía en el Hospital Privado de la capital provincial y posteriormente continuó con una especialización a través de una beca en Alemania. Estuvo meses en Barcelona y finalmente en Francia donde, primordialmente, realizó este tipo de cirugías. Emiliano Mollea (MP 36558/3 ME 19757) asegura que siempre sigue formándose, pues su especialidad presenta constantemente nuevas tecnologías y técnicas innovadoras.

¿Qué sucedió en Río Cuarto para que se diera esta operación histórica?

Se juntaron varios factores, por un lado se logró conformar un equipo de varios profesionales compuesto por neurólogos, psiquiatras, psicólogos, neurocirujanos, anestesiólogo que participaron de la cirugía. Pero sobre todo se dio la selección de la paciente para que sea beneficiada con este tipo de cirugías, porque no es para todos los pacientes con párkinson. Veníamos trabajando esta posibilidad desde hace bastante tiempo y dimos con una paciente que reunía todas las características, afortunadamente pudimos realizar la cirugía con éxito. Ahora estamos a la espera de su evolución, ya que lleva meses poder ver el resultado final del procedimiento.

Tenemos la ventaja que Río Cuarto es una ciudad chica, nos conocemos y tenemos al alcance poder dialogar con otros profesionales e interactuar, eso es muy accesible y al haber formado un equipo todo se hace más fácil.

Desde lo técnico contamos con todos los elementos para llevarla adelante, la intervención se realizó en la Clínica Regional del Sud. Yo creo que este puntapié abre la puerta para próximos pacientes que, en primera instancia, consultan más allá de estar llevando adelante un tratamiento, ellos pueden ser candidatos.

¿Qué es el párkinson?

Es una enfermedad neurodegenerativa, a veces los síntomas son muy solapados, lleva tiempo hacer el diagnóstico porque se van dando muy lentamente. Lo típico es pensar que el paciente con párkinson tiene temblor, y no siempre esa es la forma de debut, a veces la enfermedad se presenta con rigidez en alguna articulación o dificultad para caminar, esos pueden ser algunos síntomas.

Lamentablemente no hay un estudio para determinar si va a evolucionar como un párkinson o no. Se lo aborda por esa afectación puntual, hasta que se manifiesta más y luego se arriba al diagnóstico de párkinson. Por eso uno de los requisitos para este tipo de procedimientos (la operación) es que sea una enfermedad ya establecida con un diagnóstico de al menos cinco años.

Entonces, podría haber diagnósticos equivocados

No es que haya diagnósticos errados sino que son diferentes presentaciones que el párkinson puede tener, y se empieza a tratar el dolor de una articulación puntual con el reumatólogo; o el temblor puede ser benigno y como no avanza el profesional queda sin pensar, siquiera, en un diagnóstico de párkinson.

Habitualmente cuando el paciente llega al consultorio tiene síntomas floridos y el diagnóstico ya se sospecha. Es una enfermedad que se da entre quinta y sexta década de la vida, hay manifestaciones más tempranas, pero no es lo más habitual.

Emiliano Mollea

¿Cómo es el vínculo que se genera con el paciente?

Es muy importante porque esta enfermedad se va viendo a medida que pasan los años, no es algo que debuta de una semana a la otra. Como toda patología crónica es inevitable que se genere un vínculo con el paciente, o a veces ese vínculo no se genera porque el tratamiento no avanza y surgen frustración en el paciente, en la familia y en los equipos médicos. Lo importante es llegar a un entendimiento y una aceptación. Una vez que el vínculo se logra, es constante, se hacen muchos lazos con el equipo que participa de la rehabilitación. Esta es una enfermedad que la sufre el paciente y su familia, y son pacientes que sí o síi necesita de la fisioterapia, de la kinesioterapia, y eso es fundamental porque son el sostén diario, la consulta con el medico puede ser más espaciada pero el rehabilitador esta constantemente con los pacientes y se crean vínculos muy importantes.

El acompañamiento es diario, en ciertos casos

Por ejemplo hay pacientes que tienen dificultad para comer por el temblor excesivo, son cosas cotidianas en las que toda la familia lucha para poder comer. Algo que hacemos de manera automática. Entonces mejorar esos pequeños puntos es a lo que apunta esta cirugía, mejorar la calidad de vida y poder brindar alivio al paciente y a la familia.

¿Qué tecnología se aplicó en la intervención?

Lo novedoso es el estimulador, se utilizan electrodos, como si fuesen pequeños alambres, que se colocan a nivel del cerebro como un implante definitivo y van conectados a un generador que da el impulso eléctrico. El elemento con el que contamos es tecnología de punta a nivel mundial, no tiene ninguna diferencia con el que se coloca en Córdoba, en Buenos Aires, en Estados Unidos o en Europa.

Lo que también se utiliza, y es lo más costoso, es un marco de estereotaxia, un aparto de metal, de aluminio o de titanio, que esta calibrado milimétricamente y que en función de los cálculos que se hacen previamente por software de computadora se puede ser muy preciso a la hora de colocar estos electrodos que van en un núcleo del cerebro muy pequeño y que tiene que estar ubicado correctamente para poder ver un beneficio en el paciente.

También contamos con el asesoramiento y la participación de Fabian Piedimonte en la cirugía, es un neurocirujano especializado en este tipo de técnicas, vino a darnos soporte porque son cirugías complejas desde lo técnico y para que no hubiese ningún tipo de inconveniente.

En lo profesional cómo viviste la pandemia

Al inicio se hizo difícil, hubo que suspender cirugías, se realizaban cirugías oncológicas y las cirugías de trauma también, pero quedaron relegadas las de pacientes con dolor que creo fueron los que más sufrieron la pandemia.

Cuando retomamos hubo mucho aprendizaje acerca de cómo trabajar seguros y hasta hoy se viene trabajando sin inconvenientes. Lo quirúrgico tiene un freno desde el punto de vista de la disponibilidad de camas, eso hace que no se realicen procedimientos que requieran algún tipo de cama de ese tipo en el posoperatorio.

La consulta médica se retomó casi a instancias pre-pandemia, con todos los cuidados necesarios, no hay contagios en los consultorios. Por el contrario hay que animar a la gente a que consulte.

Con 34 años de edad, ¿cuál es tu desafío profesional?

A futuro, poder seguir desarrollando la neurocirugía funcional que es la cirugía de párkinson, la cirugía de dolor, que abarca muchas aristas. Pero sobre todo afianzar este tipo de procedimientos y que se algo accesible para el paciente, que puedan consultar, que no sea algo visto como extraterrestre ni muy difícil de lograr. Además, por supuesto me interesa perfeccionar la práctica quirúrgica.

Por Fernanda Bireni