¿Quién hizo la conexión clandestina con la que Urú Curé regó durante años su cancha de hockey, su plantación de álamos y, presumiblemente, abasteció su pileta? ¿Cuándo fue? ¿Existió un aval político desde el Emos en alguna de las gestiones anteriores?
Cuando estalló el escándalo por el caño ilegal de dos pulgadas que se descubrió en el predio de La Lechuza, desde el Emos se apuraron en descartar cualquier vinculación, tanto del ente como de sus empleados, en la conexión. La argumentación que usaron desde el directorio fue que el trabajo era demasiado precario para ser hecho por técnicos del ente y que los materiales no se correspondían con los que habitualmente se utilizan.
Sin embargo, desde el propio oficialismo hay voces que no coinciden con esa visión de la conducción y reclaman que, al menos, exista una investigación interna para determinar si hubo alguna responsabilidad o vinculación. Armando Chiappe, concejal del PJ, reclamó que se vaya a fondo.
“En primer término, me parece bien que el club se ponga a derecho con lo adeudado, tal como tienen que hacerlo otros clubes de Río Cuarto. Pero eso no quita que se tenga que investigar hasta las últimas consecuencias quién hizo esa conexión clandestina que tiene un diámetro y un caudal que no es el habitual”, indicó el miembro de la bancada de Unión por Córdoba.
Y agregó: “Hice consultas con gente que trabaja en el tema, le pregunté si cualquiera podía hacer un trabajo de ese calibre y me dijeron que no, que debe existir una logística compleja, como cortar el agua del flujo central, instalar caños de un diámetro importante y una extensión muy grande. Entonces, el pedido es que se investigue hasta las últimas consecuencias si algún estamento del Estado y del ente no ha intervenido en esta conexión clandestina”.
Chiappe precisó que, seguramente, se podrá contar con los materiales testimoniales para comprobar si el ente ha tenido que ver con la conexión durante las gestiones anteriores, encabezadas por el radicalismo. “Además, es una conexión que necesita mantenimiento y que no lo puede hacer cualquier plomero. ¿Quién lo hizo? Amerita que por lo menos nos hagamos la pregunta sobre si hubo un aval político para que esto se realizara”, planteó el concejal oficialista.
Distintas miradas
Dentro del gobierno son cada vez más las voces que afirman que el tema Urú Curé no puede quedar solamente en el pago de la deuda de 694 mil pesos y la aplicación de una multa. Y apuntan directamente al Emos: señalan que la decisión de hacer una denuncia penal o la de iniciar un sumario interno corresponden enteramente al ente desconcentrado. Es decir, el caso genera visiones contrapuestas dentro del propio oficialismo.
Incluso hay versiones que indican que hace dos o tres años ese caño clandestino se habría roto y que el mantenimiento habría sido realizado por personal del Emos. “Como mínimo, esta situación obliga a abrir un sumario interno. Más que nada para deslindar responsabilidades”, manifestó un importante funcionario.
En el Emos, la situación de La Lechuza corre por tres carriles diferentes; ninguno implica una investigación sobre presuntas responsabilidades internas. “Estamos trabajando en tres frentes. Por un lado, está el reclamo por los daños y perjuicios que implica la conexión y la reparación. Otra cuestión es la multa por haber realizado esta obra ilegal. Por último, estamos analizando si existe un delito penal; en este caso se evalúa la oportunidad de la presentación y la existencia o no de un delito. La decisión final le va a corresponder al directorio”, detallaron desde el Emos.
Si el ente va o no a la Justicia dependerá, al final, de una decisión política. ¿De quién? Del directorio. Allí, el director obrero, Gastón Álvarez, viene manifestando públicamente que hizo registrar las pruebas de la red clandestina como antesala a una denuncia penal. Sin embargo, el resto de la conducción fue más cauta. Incluso, hasta ahora no se sabe qué piensa del tema Pablo Salinas, presidente del ente municipal.
La situación de Urú Curé tuvo fuerte repercusión en los últimos días, desde que este diario informó que el Emos le había restringido el agua después de una fuerte discusión entre dirigentes del club y el director obrero del ente, Gastón Álvarez, por la deuda acumulada desde 2010. Cuando la cuadrilla del Emos fue a concretar la sanción, se encontró con un caño clandestino de dos pulgadas, similar al que se utiliza para abastecer al barrio Cola de Pato, que se usaba para riego.
Sin embargo, desde el propio oficialismo hay voces que no coinciden con esa visión de la conducción y reclaman que, al menos, exista una investigación interna para determinar si hubo alguna responsabilidad o vinculación. Armando Chiappe, concejal del PJ, reclamó que se vaya a fondo.
“En primer término, me parece bien que el club se ponga a derecho con lo adeudado, tal como tienen que hacerlo otros clubes de Río Cuarto. Pero eso no quita que se tenga que investigar hasta las últimas consecuencias quién hizo esa conexión clandestina que tiene un diámetro y un caudal que no es el habitual”, indicó el miembro de la bancada de Unión por Córdoba.
Y agregó: “Hice consultas con gente que trabaja en el tema, le pregunté si cualquiera podía hacer un trabajo de ese calibre y me dijeron que no, que debe existir una logística compleja, como cortar el agua del flujo central, instalar caños de un diámetro importante y una extensión muy grande. Entonces, el pedido es que se investigue hasta las últimas consecuencias si algún estamento del Estado y del ente no ha intervenido en esta conexión clandestina”.
Chiappe precisó que, seguramente, se podrá contar con los materiales testimoniales para comprobar si el ente ha tenido que ver con la conexión durante las gestiones anteriores, encabezadas por el radicalismo. “Además, es una conexión que necesita mantenimiento y que no lo puede hacer cualquier plomero. ¿Quién lo hizo? Amerita que por lo menos nos hagamos la pregunta sobre si hubo un aval político para que esto se realizara”, planteó el concejal oficialista.
Distintas miradas
Dentro del gobierno son cada vez más las voces que afirman que el tema Urú Curé no puede quedar solamente en el pago de la deuda de 694 mil pesos y la aplicación de una multa. Y apuntan directamente al Emos: señalan que la decisión de hacer una denuncia penal o la de iniciar un sumario interno corresponden enteramente al ente desconcentrado. Es decir, el caso genera visiones contrapuestas dentro del propio oficialismo.
Incluso hay versiones que indican que hace dos o tres años ese caño clandestino se habría roto y que el mantenimiento habría sido realizado por personal del Emos. “Como mínimo, esta situación obliga a abrir un sumario interno. Más que nada para deslindar responsabilidades”, manifestó un importante funcionario.
En el Emos, la situación de La Lechuza corre por tres carriles diferentes; ninguno implica una investigación sobre presuntas responsabilidades internas. “Estamos trabajando en tres frentes. Por un lado, está el reclamo por los daños y perjuicios que implica la conexión y la reparación. Otra cuestión es la multa por haber realizado esta obra ilegal. Por último, estamos analizando si existe un delito penal; en este caso se evalúa la oportunidad de la presentación y la existencia o no de un delito. La decisión final le va a corresponder al directorio”, detallaron desde el Emos.
Si el ente va o no a la Justicia dependerá, al final, de una decisión política. ¿De quién? Del directorio. Allí, el director obrero, Gastón Álvarez, viene manifestando públicamente que hizo registrar las pruebas de la red clandestina como antesala a una denuncia penal. Sin embargo, el resto de la conducción fue más cauta. Incluso, hasta ahora no se sabe qué piensa del tema Pablo Salinas, presidente del ente municipal.
La situación de Urú Curé tuvo fuerte repercusión en los últimos días, desde que este diario informó que el Emos le había restringido el agua después de una fuerte discusión entre dirigentes del club y el director obrero del ente, Gastón Álvarez, por la deuda acumulada desde 2010. Cuando la cuadrilla del Emos fue a concretar la sanción, se encontró con un caño clandestino de dos pulgadas, similar al que se utiliza para abastecer al barrio Cola de Pato, que se usaba para riego.

