Desde diciembre de 2023, la cadena textil y de confecciones destruyó 28.322 puestos de trabajo, lo que la convierte en uno de los principales focos de desempleo dentro de la industria nacional. A ese dato se suma el cierre neto de más de 500 establecimientos productivos durante el último año, producto del ahogo financiero y la caída de la demanda interna.
Las fábricas que lograron mantenerse en pie operan hoy con apenas el 45,3% de su capacidad instalada. Con márgenes de rentabilidad muy ajustados, las empresas del rubro advierten que ya no pueden trasladar el aumento de los costos operativos a los precios finales sin profundizar aún más la retracción del consumo.
La competencia de plataformas chinas y la caída del poder adquisitivo
Dos factores se combinaron para agravar la situación: la irrupción de plataformas de comercio electrónico como Temu y Shein, que ofrecen indumentaria a precios que los fabricantes locales no pueden igualar, y la pérdida del poder adquisitivo de los consumidores en un contexto de alta inflación.
Camilo Alan, fabricante y comerciante del sector textil y de calzado, describió la situación con crudeza:
"La situación de las pymes textiles y de calzado, que es a lo que yo me dedico, viene muy complicada, con mucha recesión y desocupación".
Alan también señaló la imposibilidad de ajustar precios sin perder ventas:
"La mercadería aumentó, pero nosotros no podemos porque si no, no vendemos; entonces cada vez ganamos menos y los gastos de los servicios son mayores".
Y fue más lejos al describir el estado general del sector:
"Hay mucho cierre de fábricas y de comercios, el industricidio que hay es tremendo, la gente no tiene plata y no entra a comprar".
El fabricante indicó además que sus ventas cayeron un 60% y que varios colegas debieron cerrar sus negocios:
"A mí la venta me cayó un 60%, muchos colegas se fundieron. Vivimos una política económica que es para cuatro vivos, la estamos pasando muy mal".
El cuadro que describe FITA refleja una cadena productiva bajo presión en todos sus eslabones: desde los fabricantes que no pueden competir con los precios importados hasta los comerciantes que ven cómo se vacían sus locales. Los 28.322 empleos formales perdidos en poco más de dos años son la expresión más concreta de esa contracción.